La Ciencia Abierta, un nuevo derecho humano universal

Ciro Llueca
Director de Biblioteca y Recursos de Aprendizaje
Director Editorial UOC
Universitat Oberta de Catalunya (UOC)


UNESCO (2021). Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta. París: UNESCO. 36 p. Disponible en: <https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000379949_spa>. [Consulta: 10/01/2022].


Coincidiendo con el vigésimo aniversario de la Budapest Open Access Initiative, siendo ya ineludible incorporar la cultura open a cualquier política internacional, nacional, regional o institucional vinculada a la información o la investigación, la UNESCO aprobó en la sesión anual de 2021 su Recomendación sobre Ciencia abierta.

Estamos hablando de un documento aprobado por el plenario de la Asamblea, con representación de 193 países, y que la directora general, Audrey Azoulay, defendió asegurando que «impulsará la adopción más amplia de prácticas abiertas, fomentará un mayor apoyo de la ciencia abierta y garantizará que los resultados de la investigación sean beneficiosos para todos».

La Recomendación se estructura en un preámbulo, un apartado de finalidad y objetivos, una definición de ciencia abierta, un capítulo de valores fundamentales y principios rectores de la ciencia abierta, un apartado dedicado a los ámbitos de acción, y una sección final dedicada a los instrumentos de seguimiento.

El preámbulo es el elemento introductorio y justificativo de la Recomendación, que apunta a la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art. 19: buscar, recibir y difundir las informaciones y las ideas por cualquier medio y sin límite de fronteras; art. 27: derecho a participar y beneficiarse del progreso científico); a los principios rectores de la propia UNESCO (desafíos ambientales, sociales y económicos de la población y el planeta) y, entre otros, su Recomendación sobre Recursos Educativos Abiertos (2019); así como la relevancia de la ciencia, la tecnología y la innovación para responder a estos retos, vinculándolos con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), así como a la necesidad de promover un acceso equitativo a la información científica, el intercambio de conocimientos, datos e información científica a causa de la crisis mundial de la COVID.

En la finalidad y objetivos de la Recomendación se señala su vocación de marco de referencia por las políticas y prácticas de las diferentes disciplinas, perspectivas y regiones, solicitando a los estados que la han aprobado la necesidad de crear un entorno normativo local propicio por la ciencia abierta, así como la inversión en infraestructuras, en servicios específicos y en incentivos, y en general el fomento de la cultura abierta.

La definición de ciencia abierta se posiciona como la primera definición universal del concepto: «constructo inclusivo que combina diversos movimientos y prácticas con el fin de que los conocimientos científicos multilingües estén abiertamente disponibles y sean accesibles para todos, así como reutilizables por todos, se incrementen las colaboraciones científicas y el intercambio de información en beneficio de la ciencia y la sociedad, y se abran los procesos de creación, evaluación y comunicación de los conocimientos científicos a los agentes sociales más allá de la comunidad científica tradicional». La extensión de la definición podría sintetizarse en: intercambio por el acceso y el reuso más allá de la comunidad científica. Esta definición se complementa con una selección de los elementos típicos de la cultura open, tanto vinculados al conocimiento abierto (mención específica a las publicaciones científicas, los datos de investigación, los recursos educativos, el software y los equipos informáticos), a las infraestructuras (analógicas y digitales), a la participación de los agentes sociales (financiación colectiva, coproducción, voluntariado científico, ciencia ciudadana); como al diálogo con otros sistemas de conocimiento (pueblos indígenas, investigadores marginados, comunidades locales).

En el capítulo de valores y principios rectores, por una parte los valores de la ciencia abierta contemplan calidad e integridad (se enumeran libertad académica, búsqueda de alta calidad, uso de múltiples fuentes, difusión de los resultados, y procesos transparentes de evaluación), beneficio colectivo, equidad y justicia (foco en países en desarrollo), diversidad e inclusión (acento en el público ajeno a la comunidad científica tradicional). Por otra parte, los principios rectores incluyen transparencia, control, crítica y reproducibilidad; igualdad de oportunidades; responsabilidad, respeto y rendición de cuentas; colaboración, participación e inclusión; flexibilidad; y sostenibilidad.

Ya entrando en los ámbitos de acción, la Recomendación de la UNESCO promueve que los estados adopten medidas concurrentes en siete ejes de trabajo: promoción de una definición común de ciencia abierta (se especifica que la investigación financiada con fondos públicos cumpla estos principios, y más concretamente que las publicaciones científicas, los datos de investigación, el software y los equipos informáticos se publiquen con licencias abiertas o en dominio público, también se menciona la promoción de la bibliodiversidad de formatos y medios, el multilingüismo y el respeto a los derechos de los pueblos indígenas respecto a sus conocimientos tradicionales); creación de un entorno normativo propicio para la ciencia abierta (políticas y marcos jurídicos coherentes con la Recomendación; igualdad de género; ciencia ciudadana y participativa; colaboración publicoprivada); inversión en infraestructuras y servicios de ciencia abierta (objetivo universal 1 % del PIB dedicado a ciencia, tecnología e innovación; conexión a Internet en todo el mundo; infraestructuras no comerciales); inversión en recursos humanos, formación y educación (incluyendo la promoción de los Recursos Educativos en Abierto); fomento de la cultura de la ciencia abierta y armonización de sus incentivos (especialmente en los sistemas de evaluación y recompensa de la carrera investigadora: con mención a DORA, la Declaración de San Francisco sobre Evaluación de la Investigación, los principios FAIR de datos; los modelos de publicación en abierto sin tarifas –las APC–; la promoción de los recursos en dominio público o con uso amparado por los límites y excepciones a la propiedad intelectual); impulso del enfoque innovador en las diferentes etapas del proceso científico (fomento de las prepublicaciones, de la evaluación abierta, de la interoperabilidad de los datos durante el proceso científico, etc.); y promoción de la cooperación internacional (incluyendo la demanda de confiar en la UNESCO la elaboración de un conjunto de objetivos de ciencia abierta que recuerdan a los ODS: «en beneficio de la humanidad y la sostenibilidad del planeta»).

Por último, en el apartado de seguimiento de la Recomendación, se apunta a establecer mecanismos de evaluación de las políticas que se impulsen, así como elaborar un marco de seguimiento con indicadores cualitativos y cuantitativos compartidos a nivel internacional.

Todavía en un contexto de pandemia mundial, donde la mayoría de las patentes de las vacunas anti-COVID siguen reservadas a los países ricos, la plenaria de la UNESCO ha aprobado un documento exhaustivo, ambicioso, coherente con su vocación y dinámica internacional. La Recomendación se suma y también armoniza numerosas políticas sectoriales y geográficas que ya existen, y lo hace sin rebajar en exceso la expectativa de los sectores más exigentes. Por el fondo y por la forma del documento, este organismo de las Naciones Unidas eleva el actual rango de la cultura open a derecho humano universal, dejando claro qué se espera de las sociedades económicamente desarrolladas y también de los países en vías de desarrollo. Pocas excusas quedan para que el personal investigador y los servicios de apoyo de universidades, centros de investigación, administraciones públicas y organismos financiadores y reguladores actúen al margen del beneficio común: la ciencia financiada con fondos públicos debe ser abierta, o no será ciencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Repensando la formación de los bibliotecarios: una mirada a la ALA

Carme Fenoll Clarabuch
Directora del Àrea de Cultura i Comunitat 
Universitat Politècnica de Catalunya


Norlander, Rebecca Joy; Barchas-Lichtenstein, Jena (2021). Skills for 21st-Century librarians: learning objectives for library programming. [Chicago: American Library Association]. 16 p. Disponible en: <http://feedproxy.google.com/~r/Document-ButlletDelCobdc/~3/7U3lyJSVGcI/?utm_source=feedburner&utm_medium=email>. [Consulta: 07/01/2022].


¿Qué habilidades debe tener un bibliotecario en la actualidad? La American Library Association (ALA) intenta responder con la publicación de un informe vinculado al programa NILPPA (National Impact of Library Public Programs Assessment). Este programa recopila datos de bibliotecas de los Estados Unidos para entender y documentar las características, los públicos, los resultados y el valor de la gestión pública. En un primer momento, trabajó en nueve competencias básicas, pero gracias a la tarea de 12 personas referentes en el campo de las bibliotecas y de la educación bibliotecaria, ahora disponemos de un informe detallado que describe las necesidades formativas de los profesionales en activo.

Ciencia Abierta: la estrategia del EOSC y las recomendaciones de la UNESCO

Lluís Anglada
Director del Àrea de Ciència Oberta
Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC)


EOSC (2021). Strategic Research and Innovation Agenda (SRIA) of the European Open Science Cloud (EOSC). [Ixelles: EOSC]. Version 1.0 15 February 2021. 195 p. Disponible en: <https://www.eosc.eu/sites/default/files/EOSC-SRIA-V1.0_15Feb2021.pdf>. [Consulta: 07.12.21].  


Siempre he pensado que el concepto de «nube europea de ciencia abierta» (EOSC) era un poco inconcreto, ambiguo e incluso nebuloso (si se me perdona el juego de palabras fácil), pero la constancia con la que lo persigue la Comisión Europea obliga a fijarse en él. Un informe del 2016 lo describía así: 

«Imaginad un entorno federado y globalmente accesible donde los investigadores, los innovadores, las empresas y los ciudadanos pueden publicar, encontrar y reutilizar datos y herramientas de los otros para finalidades de investigación, innovación y educación. Imaginad que esto funciona regulado por unas condiciones bien definidas y de confianza, con un modelo sostenible y de relación calidad-precio justo. Este es el entorno que hay que fomentar en Europa para garantizar que la investigación y la innovación europeas contribuyan plenamente a la creación de conocimiento, a hacer frente a los retos globales y a impulsar la prosperidad económica en Europa».1

La contribución de la biblioteca universitaria a la investigación humanística

Ángel Borrego
Facultat d’Informació i Mitjans Audiovisuals
Universitat de Barcelona (UB)


The role of academic and research libraries as active participants and leaders in the production of scholarly research: a report on an RLUK scoping study (2021). Evidence Base. [Birmingham]: Birmingham City University; [Stoke-on-Trent]: RLUK; [Swindon]: Arts and Humanities Research Council. 70 p. Disponible en: <https://www.rluk.ac.uk/wp-content/uploads/2021/07/RLUK-Scoping-Study-Report.pdf>. [Consulta: 28/10/2021].


En las últimas décadas, la investigación científica se ha vuelto cada vez más interdisciplinar y colaborativa. Al mismo tiempo, ha crecido el interés por determinar su impacto institucional y social. Ambos factores contribuyen a que las bibliotecas universitarias participen de forma activa en la realización de proyectos de investigación. En este contexto, el presente informe, encargado por Research Libraries UK —la asociación de bibliotecas universitarias y de investigación del Reino Unido— y Arts and Humanities Research Council —un organismo público británico dedicado a la financiación de proyectos de investigación en humanidades—, tiene como objetivo estudiar el papel de bibliotecas, archivos y museos como colaboradores, e incluso líderes, en el desarrollo de tareas de investigación.

Metadatos, bibliotecas y bibliotecarios. Previsiones de futuro

Marina Salse Rovira
Facultat d’Informació i Mitjans Audiovisuals
Universitat de Barcelona


Smith-Yoshimura, Karen (2020). Transitioning to the next generation of metadata. Dublin, Ohio: OCLC. VI, 47. (OCLC research reports). Disponible en: <https://www.oclc.org/research/publications/2020/oclcresearch-transitioning-next-generation-metadata.html>. [Consulta: 29/10/2021]. 

Versión castellana hecha por la Biblioteca Nacional de España:
Smith-Yoshimura, Karen (2020). La transición a la siguiente generación de metadatos. Traducción: Iván Pérez Marinas. [Dublin, Ohio]: OCLC. 89 p. (Informe de OCLC research). Disponible en: <http://www.bne.es/export/sites/BNWEB1/webdocs/Inicio/Perfiles/Bibliotecarios/La-transicion-siguiente-generacion-metadatos.pdf>. [Consulta: 29/10/2021].


Las bibliotecas llevan mucho tiempo preguntándose por cómo adaptarse a una sociedad que es cada vez más digital y más global, donde hay una gran diversidad de formatos y de productores de metadatos, y donde cada vez más se dispone de más información (confiable o no) disponible en Internet. OCLC, como institución pionera en el mundo bibliotecario, no deja de hacerse esta pregunta. Y uno de los problemas fundamentales, que es el que se aborda en este informe, es el del cambio en la gestión de metadatos y, en general, el cambio en los sistemas convencionales de catalogación que los bibliotecarios del siglo XX y de principios del siglo XXI teníamos claramente interiorizados. 

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