Núria Ferran-Ferrer
Facultat d’Informació i Mitjans Audiovisuals
Universitat de Barcelona (UB)
Hansen, Jitka Stilund (ed.) (2021). Citizen science skilling for library staff, researchers, and the public. [The Hague]: LIBER Citizen Science Working Group. 29 p. (Citizen science for research libraries: a guide; section 1). Disponible en: <https://doi.org/10.25815/hf0m-2a57>. [Consulta: 02/05/2022].
La ciencia ciudadana es un modelo de investigación participada que involucra al público como voluntario en los proyectos de investigación científica. De esta manera, la ciencia, en concreto la ciencia abierta, resulta colaborativa, transparente y con más impacto para influir de forma positiva en la sociedad. La UNESCO, en su Recomendación sobre ciencia abierta, la relaciona de forma directa con la democratización del conocimiento.
La participación de la sociedad en los proyectos científicos puede darse a diferentes niveles. De hecho, los proyectos de investigación en ciencia ciudadana pueden clasificarse en función del tipo de participación que hacen las persones voluntarias: existen los proyectos contributivos, en los que las persona participantes recogen datos y, puntualmente, ayudan en el análisis y difusión; los proyectos colaborativos, en los que la participación también se da en la fase de análisis de muestras y también puede ayudar en el diseño del estudio; y cuando la participación entre investigación y público es más estrecha hablamos de proyectos cocreados, es decir, que el voluntariado colabora en todas las etapas del proceso de investigación. Los proyectos cocreados parten de una perspectiva de innovación abierta de generación colectiva del conocimiento.
El primer Plan Nacional de Ciencia Abierta de Francia 2018-2021 planteó dudas sobre el papel de las bibliotecas y los centros de documentación y la hoja de ruta a seguir para adaptarlo a la realidad de la investigación. En febrero de 2021, cuatro responsables generales en educación, deporte e investigación elaboraron un informe dirigido a Frédérique Vidal, ministra francesa de Enseñanza superior, de la Investigación y de la Innovación.2 
Siempre he pensado que el concepto de «nube europea de ciencia abierta» (EOSC) era un poco inconcreto, ambiguo e incluso nebuloso (si se me perdona el juego de palabras fácil), pero la constancia con la que lo persigue la Comisión Europea obliga a fijarse en él. Un informe del 2016 lo describía así:
Extensa y completa monografía de 18 capítulos sobre la ciencia abierta, con el prólogo de Delfim Leão (
