Lluís Anglada
Director del Àrea de Ciència Oberta
Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC)
Ficarra, Victoria; Fosci, Mattia; Chiarelli, Andrea; Kramer, Bianca; Proudman, Vanessa (2020). Scoping the Open Science Infrastructure landscape in Europe. [Apeldoorn]: SPARC Europe. Disponible en: <http://doi.org/10.5281/zenodo.4153809>. [Consulta: 30/05/2021].
En las últimas décadas, la ciencia ha pasado de ser una actividad modestamente retribuida a movilizar una cantidad considerable de recursos económicos.1 Esto ha atraído –lógicamente– a la empresa privada, lo que no sería malo en sí mismo si no fuera que se cree que la ciencia debería estar autogobernada y desarrollarse, exclusivamente, por criterios científicos.
La Ciencia Abierta es un movimiento que cree que la investigación mejora si hay un acceso libre a los resultados científicos, más colaboración entre investigadores y un acercamiento a la sociedad de la que surge y a quien regresa. ¿Esto es compatible con el hecho de que las herramientas e infraestructuras científicas –cada vez más complejas– sean gestionadas por empresas privadas?
En 2015, la Comisión Europea inició los trabajos para la creación del European Open Science Cloud (EOSC) que, cinco años y 320 M € más tarde, culminó con un prototipo de una infraestructura digital que persigue la compilación de todos los datos, servicios y herramientas de la Ciencia abierta que se generarán en la UE durante los próximos años, para ponerlos a disposición de la comunidad científica. El proyecto es ambicioso: quiere transformar la manera en que los investigadores acceden a los datos y los comparten, posicionando la UE en el liderazgo mundial en la gestión de datos de investigación.
El objetivo que persigue el informe es analizar el estado de las investigaciones y las políticas científicas en ciencia abierta, datos abiertos de investigación y acceso abierto en Iberoamérica, haciendo hincapié en la incidencia de estos paradigmas en la evaluación científica.
Desde hace algún tiempo, asistimos a un proceso de cambio en las políticas de evaluación de la actividad científica, que trata de adaptarse a los nuevos escenarios que se plantean, así como a las nuevas alternativas en cuanto a indicadores y fuentes para la evaluación. En este sentido, la implementación de la Ciencia Abierta es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los decisores y los órganos de gobierno de universidades e instituciones nacionales y supranacionales.
