Ángel Borrego
Departamento de Biblioteconomía y Documentación
Universitat de Barcelona
Fry, J.; Probets, S.; Creaser, C.; Greenwood, H.; Spezi, V.; White, S. PEER Behavioural Research: Authors and Users vis-à-vis Journals and Repositories. Final Report. August 2011. http://www.peerproject.eu/fileadmin/media/reports/PEER_D4_final_report_29SEPT11.pdf [Consulta: 13/02/2012]

El proyecto PEER (Publishing and the Ecology of European Research) investiga los posibles efectos del autoarchivo a gran escala por parte de los investigadores de los resultados de su investigación, la denominada "ruta verde" del acceso abierto. Es decir, ¿qué consecuencias tendría la adopción generalizada del autoarchivo sobre el acceso a la información por parte de los usuarios, la visibilidad de los autores y, sobre todo, la viabilidad de las revistas científicas?
En el marco de este proyecto se están desarrollando diversos estudios, uno de los cuales, realizado por investigadores de la Loughborough University, ha analizado las percepciones, motivaciones y comportamiento de autores y lectores. ¿Cuál es su grado de conocimiento de las iniciativas de acceso abierto y cuáles son los factores motivadores y desmotivadores que influyen en su adopción?
La revolución digital ha cambiado la relación entre las bibliotecas y los investigadores. Muchos de ellos, especialmente en ciencias experimentales, ya no visitan físicamente la biblioteca y se da la paradoja de que cuanto mayor es el esfuerzo por facilitar el acceso a la información digital, más invisibles se vuelven los servicios bibliotecarios a ojos de los usuarios.
En un momento en el que el interés por las monografías en las bibliotecas universitarias se centra en la incorporación de los libros electrónicos a la colección, nadie parece acordarse de los libros en papel. Sin embargo, la Cornell University encargó recientemente a un grupo de trabajo que estudiara el uso de las monografías impresas en la biblioteca. El objetivo era saber cómo circulan los libros para mejorar la gestión de la colección, intentando responder a preguntas como las siguientes: ¿hasta qué punto es justificable la existencia de un porcentaje de libros en la colección que nunca salen en préstamo?, ¿debe considerarse la adquisición, gestión y conservación de estos libros un gasto superfluo o una inversión en una colección de reserva estratégica?
Cada vez con mayor frecuencia, y especialmente en tiempos de crisis económica como los que corren, las bibliotecas deben demostrar el valor que sus colecciones y servicios aportan a la institución de la que dependen. En el caso de las bibliotecas universitarias han de poner de manifiesto cómo contribuyen a la misión docente e investigadora de las universidades que las financian. Para ayudar a resolver este ejercicio, la Association of College and Research Libraries (ACRL) encargó un estudio a Megan Oakleaf, de la Syracuse University, que se ha publicado este mes de septiembre. El trabajo se divide en tres partes: una revisión bibliográfica de las investigaciones que abordan empíricamente la determinación del valor de las bibliotecas universitarias; una guía para el investigador o profesional que desea lanzarse a la recogida de datos en su institución; y una agenda de temas a investigar en este ámbito.
Ángel Borrego
