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El peso (digital) de la tradición clásica: de Sumeria a Roma

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Josep Turiel
CRAI Biblioteca de Letras
Universidad de Barcelona
 
- Babeu, Alison. "Rome Wasn't Digitized in a Day: Building a Cyberinfrastructure for Digital Clasicista: Draft Version 1.3-11/18/10". CLIR Activities, Council on Library and Information Resources, <http://www.clir.org/pubs/archives/Babeu2010.pdf>. [Consulta: 02/01/2011]
 

Babeu, Alison (2010). Rome wasn't digitized in a day: building a cyberinfrastructure for digital clasicista: draft version 1.3-11/18/10. CLIR Activities, Council on Library and Information Resources. <http://www.clir.org/pubs/archives/Babeu2010.pdf>. [Consulta: 02/01/2011]

Alison Babeu es, con otros profesionales como Gregory Crane, Matteo Romanelli o David Bamman, parte de una élite de 'bibliotecarios digitales' que trabajan o han trabajado en proyectos que pretenden dar una presencia de calidad en la tradición clásica en red. Y seguramente en el ámbito de los estudios clásicos, tan complejos como multidisciplinares, el proyecto Perseus Digital de la Tufs University es un referente básico. La autora del proyecto, trabajó desde el año 2004 en él.
 
 
El largo y muy exhaustivo informe que reseñamos ("Rome Wasn't Digitized in a Day: Building a Cyberinfrastructure for Digital Clasicista: Draft Version 1.3-11/18/10") es, de hecho, una demanda de Perseus, que debería 'dibujar' los grandes proyectos digitales ligados al mundo clásico y que también debería responder a una necesidad de futuro: una (o unas) infraestructura única o unificada que sirva de apoyo a los docentes e investigadores de Roma, Grecia o Orient Medio, más allá de las cuestiones puramente patrimoniales. A priori no debería ser ningún problema, vista la suma de proyectos que ya son una realidad palpable en red, no lo sería si no fuera por una particularidad de los estudios clásicos: la interdisciplinariedad. No hablamos únicamente de filología, hablamos de arte, de epigrafía, de filosofía, de arqueología, de historiografía y un largo etc. Hablamos pues de interrelacionar disciplinas y de acertar las tecnologías apropiadas en la recuperación, clasificación, etiquetado, orden, presentación, lectura (OCR) y visualización de datos. Sin olvidar aspectos tan importantes como la fragmentación de la herencia clásica (que nos ha llegado y cómo), las diferentes copias de los originales revisadas o la reconstrucción hecha a partir de lo que se conoce de un texto original (¿Las conjeturas y/o hipótesis tienen lugar en el mundo digital?). Y si hacéis un repaso de los proyectos emprendidos veréis que, como pasa a menudo, es una carrera de fondo. En el ámbito académico los esfuerzos por llegar los primeros, ofrecer más contenidos de la manera más fácil, es una cuestión de posicionamiento.
 
La autora habla de 'report' y quizás el nombre no se ajuste del todo a la realidad: el trabajo tiene una amplia introducción a la historia reciente de la digitalización del patrimonio clásico pero fundamentalmente es un estado de la cuestión, evitando las habitualmente largas, enciclopédicas y aburridas listas de herramientas y recursos, matizando mucho y mucho los aspectos tecnológicos y aportando soluciones de futuro para la suma ingente de proyectos nacidos en los últimos 40 años. Pero sobre todo se trata de un estado de la cuestión pensado en primer lugar para profesionales del ámbito de la digitalización y en segundo lugar investigadores del mundo clásico. ¿Debeis gestionar recursos de calidad del mundo clásicos? ¿Tenéis que hacer una sesión de formación para arqueólogos? Aquí tenéis probablemente la mejor guía posible. Además, la autora repasa el uso que los usuarios hacen de las herramientas digitales disponibles a partir de trabajos concretos.
 
El informe repasa cronológicamente algunos de los grandes proyectos digitales que, más o menos fragmentarios, se limitaban en una primera fase a textos disponibles en línea (Library2 <http://library2.usask.ca/>). Una 2ª generación formada de los grandes corpus (TLG) y el reto de la captura de otros alfabetos como el griego o el copto. En los años 80 aparecen los primeros proyectos que incluyen los formatos de marcación diseñados por la Text Encoding Initiative (Perseus). La 4ª generación es la de la digitalización masiva de los años 90 (Google Books5 y la Open Content Alliance). Faltaría una 5ª fase que la autora resume como la era del marcado automático, la personalización de los textos o la industrialización del trabajo realizado). Una buena parte de este paseo se centra en las proyectos ligados a todas las disciplinas relacionadas, es decir, historia antigua, arqueología, arte, arquitectura, epigrafía, geografía clásica, numismática, papirología edición de textos digitales clásicos, entre otros. En cada una de las disciplinas le corresponden proyectos que se consideran modélicos y herramientas y aplicaciones informáticas que se ha ido generando los últimos años ligadas a las necesidades de cada disciplina.
 
Sin menospreciar estas primeras 130 páginas del documento, quisiera destacar dos apartados posteriores: el primero centrado en el uso que se hace de estas herramientas y la tipología de los usuarios habituales (las citas de recursos electrónicos son el objetivo habitual de estos estudios bibliométricos, aunque los resultados pueden ser frustrantes visto que la mayoría de usuarios optan por citar documentos en papel, especialmente primarios, a pesar de conocer o mencionar la versión electrónica). El segundo se centra en los hábitos de investigación en el ámbito humanista. Destaca la autora como es de desalentador en pleno siglo XXI el desconocimiento que sobre el uso de las TIC en las humanidades tenemos a pesar de algunos estudios realizados (entrevistas, seguimiento de proyectos, etc).
 
Los informes sobre usos y usuarios están fijados, obviamente, en el ámbito anglosajón y mayoritariamente académico, pero dibujan un perfil tan tópico como realista: el que dice que el humanista es un investigador solitario, ligado a la tradición oral y a las fuentes primarias. Se hace un amplio resumen de los estudios de campo que sobre el uso tradicional de la información humanística se han hecho en los últimos años, incluyendo editoriales y proyectos digitales comerciales. El trabajo concluye con un amplio informe sobre los proyectos más consolidados de colaboración en este ámbito, aquellos ligados más directamente a la docencia y a la investigación y aquellas plataformas que pretenden garantizar el futuro de todo el trabajo hecho.
 
En definitiva, un trabajo aglutinador, quizá un poco condescendiente (la realidad de las humanidades manda) y tanto útil como oportuno.
En definitiva, un trabajo aglutinador, quizá un poco condescendiente (la realidad de las humanidades manda) y tanto útil como oportuno.El Alison Babeu es, con otros profesionales como Gregory Crane, Matteo Romanelli o David Bamman, parte de una élite de 'bibliotecarios digitales' que trabajan o han trabajado en proyectos que pretenden dar una presencia de calidad en la tradición clásica en red. Y seguramente en el ámbito de los estudios clásicos, tan complejos como multidisciplinares, el proyecto Perseus Digital de la Tufs University es un referente básico. La autora del trabajo se trabajó desde el año 2004.
El largo y muy exhaustivo informe que reseñamos ("Rome Wasn't Digitized in a Day: Building a Cyberinfrastructure for Digital Clasicista: Draft Version 1.3-11/18/10") es, de hecho, una demanda de Perseus, que debería 'dibujar' los grandes proyectos digitales ligados al mundo clásico y que también debería responder a una necesidad de futuro: una (o unas) infraestructura única o unificada que sirva de apoyo a los docentes e investigadores de Roma, Grecia ol'Orient Medio, más allá de las cuestiones puramente patrimoniales. A priori no debería ser ningún problema vista la suma de proyectos que ya son una realidad palpable en red, no lo sería si no fuera por una particularidad de los estudios clásicos: la interdisciplinariedad, no hablamos únicamente de filología, hablamos de arte, de epigrafía, de filosofía, de arqueología, de historiografía y un largo etc. Hablamos pues de interrelacionar disciplinas id'encertar las tecnologías apropiadas en la recuperación, clasificación, etiquetado, orden, presentación, lectura (OCR) y visualización de datos. Sin olvidar aspectos tan importantes como la fragmentación de la herencia clásica (que nos ha llegado y cómo), las diferentes copias de los originales revisadas o la reconstrucción hecha a partir de lo que se conoce de un texto original (Las conjeturas y / o hipótesis tienen lugar en el mundo digital?). Y si un repaso de los proyectos emprendidos veréis que, como pasa a menudo, es una carrera de fondo. En el ámbito académico los esfuerzos por llegar los primeros, ofrecer más contenidos de la manera más fácil, es una cuestión de posicionamiento.
La autora habla de 'report' y quizás el nombre no se ajuste del todo a la realidad: el trabajo tiene una amplia introducción a la historia reciente de la digitalización del patrimonio clásico pero fundamentalmente es un estado de la cuestión ', evitando las habitualmente largas, enciclopédicas y aburridas listas de herramientas y recursos, matizando mucho y mucho los aspectos tecnológicos y aportando soluciones de futuro para la suma ingente de proyectos nacidos en los últimos 40 años. Pero sobre todo se trata de un estado de la cuestión pensado en primer lugar para profesionales del ámbito de la digitalización y en segundo lugar investigadores del mundo clásico. Debe gestionar recursos de calidad del mundo clásicos?. Tenéis que hacer una sesión de formación para arqueólogos?. Aquí tenéis probablemente la mejor guía posible. Además, la autora repasa el uso que los usuarios hacen de las herramientas digitales disponibles a partir de trabajos concretos
El informe repasa cronológicamente algunos de los grandes proyectos digitales que, más o menos fragmentarios, se limitaban en una primera fase a textos disponibles en línea (Library2 <http://library2.usask.ca/>). Una 2 ª generación formada de los grandes corpus (TLG) y el reto de la captura de otros alfabetos como el griego o el copto. En los años 80 aparecen los primeros proyectos que incluyen los formatos de marcación diseñados por la Text Encoding Initiative (Perseus). La 4 ª generación es la de la digitalización masiva de los años 90 (Google Books5 y la Open Content Alliance). Faltaría una 5 ª fase que la autora resume como la era del marcado automático, la personalización de los textos o la industrialización 'del trabajo realizado.). Una buena parte de este paseo se centra en las proyectos ligados a todas las disciplinas relacionadas, es decir, historia antigua, arqueología, arte, arquitectura, epigrafía, geografía clásica, numismática, papirología edición de textos digitales clásicos, entre otros. En cada una de las disciplinas le corresponden proyectos que se consideran modélicos y herramientas y aplicaciones informáticas que se ha ido generando los últimos años ligadas a las necesidades de cada disciplina.
Sin menospreciar estas primeras 130 p. del documento, quisiera destacar dos apartados posterior: el primero centrado en el uso que se hace de estas herramientas y la tipología de los usuarios habitual (las citas de recursos electrónicos son el objetivo habitual de estos estudios bibliométricos, aunque que los resultados pueden ser frustrantes visto que la mayoría de usuarios optan por citar documentos en papel, especialmente primarios, a pesar de conocer o mencionar la versión electrónica). El segundo se centra en los hábitos de investigación en el ámbito humanista. Destaca la autora como es de desalentador en pleno siglo XXI el desconocimiento que sobre el uso de las TIC en las humanidades tenemos a pesar de algunos estudios realizados (entrevistas, seguimiento de proyectos, etc).
Los informes sobre usos y usuarios están fijados, obviamente, en el ámbito anglosajón y mayoritariamente académico, pero dibujan un perfil tan tópico como realista: el que dice que el humanista es un investigador solitario, ligado a la tradición oral ya las fuentes primarias . Se hace un amplio resumen de los estudios de campo que sobre el uso tradicional de la información humanística han hecho en los últimos años, incluyendo editoriales y proyectos digitales comerciales. El trabajo concluye con un amplio informe sobre los proyectos más consolidados de colaboración en este ámbito, aquellos ligados más directamente a la docencia ya la investigación y aquellas plataformas que pretenden garantizar el futuro de todo el trabajo hecho.
En definitiva, un trabajo aglutinador, quizá un poco condescendiente (la realidad de las humanidades manda) y tanto útil como oportuno.El Alison Babeu es, con otros profesionales como Gregory Crane, Matteo Romanelli o David Bamman, parte de una élite de 'bibliotecarios digitales' que trabajan o han trabajado en proyectos que pretenden dar una presencia de calidad en la tradición clásica en red. Y seguramente en el ámbito de los estudios clásicos, tan complejos como multidisciplinares, el proyecto Perseus Digital de la Tufs University es un referente básico. La autora del trabajo se trabajó desde el año 2004.
El largo y muy exhaustivo informe que reseñamos ("Rome Wasn't Digitized in a Day: Building a Cyberinfrastructure for Digital Clasicista: Draft Version 1.3-11/18/10") es, de hecho, una demanda de Perseus, que debería 'dibujar' los grandes proyectos digitales ligados al mundo clásico y que también debería responder a una necesidad de futuro: una (o unas) infraestructura única o unificada que sirva de apoyo a los docentes e investigadores de Roma, Grecia ol'Orient Medio, más allá de las cuestiones puramente patrimoniales. A priori no debería ser ningún problema vista la suma de proyectos que ya son una realidad palpable en red, no lo sería si no fuera por una particularidad de los estudios clásicos: la interdisciplinariedad, no hablamos únicamente de filología, hablamos de arte, de epigrafía, de filosofía, de arqueología, de historiografía y un largo etc. Hablamos pues de interrelacionar disciplinas id'encertar las tecnologías apropiadas en la recuperación, clasificación, etiquetado, orden, presentación, lectura (OCR) y visualización de datos. Sin olvidar aspectos tan importantes como la fragmentación de la herencia clásica (que nos ha llegado y cómo), las diferentes copias de los originales revisadas o la reconstrucción hecha a partir de lo que se conoce de un texto original (Las conjeturas y / o hipótesis tienen lugar en el mundo digital?). Y si un repaso de los proyectos emprendidos veréis que, como pasa a menudo, es una carrera de fondo. En el ámbito académico los esfuerzos por llegar los primeros, ofrecer más contenidos de la manera más fácil, es una cuestión de posicionamiento.
La autora habla de 'report' y quizás el nombre no se ajuste del todo a la realidad: el trabajo tiene una amplia introducción a la historia reciente de la digitalización del patrimonio clásico pero fundamentalmente es un estado de la cuestión ', evitando las habitualmente largas, enciclopédicas y aburridas listas de herramientas y recursos, matizando mucho y mucho los aspectos tecnológicos y aportando soluciones de futuro para la suma ingente de proyectos nacidos en los últimos 40 años. Pero sobre todo se trata de un estado de la cuestión pensado en primer lugar para profesionales del ámbito de la digitalización y en segundo lugar investigadores del mundo clásico. Debe gestionar recursos de calidad del mundo clásicos?. Tenéis que hacer una sesión de formación para arqueólogos?. Aquí tenéis probablemente la mejor guía posible. Además, la autora repasa el uso que los usuarios hacen de las herramientas digitales disponibles a partir de trabajos concretos
El informe repasa cronológicamente algunos de los grandes proyectos digitales que, más o menos fragmentarios, se limitaban en una primera fase a textos disponibles en línea (Library2 <http://library2.usask.ca/>). Una 2 ª generación formada de los grandes corpus (TLG) y el reto de la captura de otros alfabetos como el griego o el copto. En los años 80 aparecen los primeros proyectos que incluyen los formatos de marcación diseñados por la Text Encoding Initiative (Perseus). La 4 ª generación es la de la digitalización masiva de los años 90 (Google Books5 y la Open Content Alliance). Faltaría una 5 ª fase que la autora resume como la era del marcado automático, la personalización de los textos o la industrialización 'del trabajo realizado.). Una buena parte de este paseo se centra en las proyectos ligados a todas las disciplinas relacionadas, es decir, historia antigua, arqueología, arte, arquitectura, epigrafía, geografía clásica, numismática, papirología edición de textos digitales clásicos, entre otros. En cada una de las disciplinas le corresponden proyectos que se consideran modélicos y herramientas y aplicaciones informáticas que se ha ido generando los últimos años ligadas a las necesidades de cada disciplina.
Sin menospreciar estas primeras 130 p. del documento, quisiera destacar dos apartados posterior: el primero centrado en el uso que se hace de estas herramientas y la tipología de los usuarios habitual (las citas de recursos electrónicos son el objetivo habitual de estos estudios bibliométricos, aunque que los resultados pueden ser frustrantes visto que la mayoría de usuarios optan por citar documentos en papel, especialmente primarios, a pesar de conocer o mencionar la versión electrónica). El segundo se centra en los hábitos de investigación en el ámbito humanista. Destaca la autora como es de desalentador en pleno siglo XXI el desconocimiento que sobre el uso de las TIC en las humanidades tenemos a pesar de algunos estudios realizados (entrevistas, seguimiento de proyectos, etc).
Los informes sobre usos y usuarios están fijados, obviamente, en el ámbito anglosajón y mayoritariamente académico, pero dibujan un perfil tan tópico como realista: el que dice que el humanista es un investigador solitario, ligado a la tradición oral ya las fuentes primarias . Se hace un amplio resumen de los estudios de campo que sobre el uso tradicional de la información humanística han hecho en los últimos años, incluyendo editoriales y proyectos digitales comerciales. El trabajo concluye con un amplio informe sobre los proyectos más consolidados de colaboración en este ámbito, aquellos ligados más directamente a la docencia ya la investigación y aquellas plataformas que pretenden garantizar el futuro de todo el trabajo hecho.
En definitiva, un trabajo aglutinador, quizá un poco condescendiente (la realidad de las humanidades manda) y tanto útil como oportuno.