¿Cómo puede el enoturismo ayudar a reforzar la identidad local y crear modelos turísticos más sostenibles? ¿Y cómo pueden convivir distintas formas de producir vino contribuyendo al desarrollo económico y cultural de un municipio?
En el artículo “Tourism and coexistence between branded and natural wines: the case of Calonge i Sant Antoni”, la investigadora Montserrat Crespi-Vallbona, junto con Ester Noguer-Juncà (Universidad de Lleida), analiza cómo dos festivales vinícolas del municipio catalán de Calonge i Sant Antoni contribuyen a reforzar la identidad territorial, fomentar la colaboración entre productores y atraer turismo más allá de la temporada de verano.
El estudio se centra en dos eventos anuales celebrados cada noviembre: la Fiesta del Vino Nuevo y la Fiesta del Vino Payés. Mientras que la primera está vinculada a bodegas más comerciales y con certificaciones de calidad, la segunda promueve los vinos de payés tradicionales y los métodos de producción a pequeña escala. En conjunto, estos festivales muestran la convivencia de diferentes culturas del vino dentro de un mismo territorio.
Mediante observación directa y entrevistas semiestructuradas con viticultores locales, agroindustrias, asociaciones y administraciones públicas, la investigación analiza cómo estos eventos contribuyen al desarrollo local desde una perspectiva centrada en la oferta.
Los resultados destacan un fuerte espíritu de colaboración entre productores de vino, organizaciones locales e instituciones públicas. A pesar de representar filosofías de producción diferentes, ambos festivales son percibidos principalmente como complementarios más que competitivos. Su objetivo compartido es promover la autenticidad, la cultura y la identidad vinícola del municipio.
Más allá del propio consumo de vino, los festivales crean experiencias inmersivas a través de visitas guiadas a bodegas, catas, talleres, conciertos, gastronomía y actividades culturales. Estas experiencias ayudan a los visitantes a conectar con el territorio, las tradiciones y la comunidad local, reforzando el papel del enoturismo como motor de desarrollo rural sostenible.
El estudio también subraya la creciente importancia de las experiencias turísticas auténticas y vinculadas al territorio. En lugar de depender exclusivamente del turismo de sol y playa, Calonge i Sant Antoni ha desarrollado eventos culturales y gastronómicos que diversifican la actividad turística y reducen la dependencia estacional.
Otro hallazgo importante es el papel de las generaciones más jóvenes en la revitalización del sector vitivinícola. A diferencia de otras actividades agrícolas que sufren un fuerte declive generacional, la producción de vino en la región continúa atrayendo a jóvenes productores, en parte gracias al valor cultural, creativo y experiencial asociado al vino.
Sin embargo, la investigación también identifica diversos retos de futuro. Entre ellos destacan el cambio climático, la necesidad de mantener la participación de las bodegas, la mejora de las estrategias de comunicación y promoción, y el debate abierto sobre la posible fusión de ambos festivales en un único evento.
Desde una perspectiva de políticas públicas, el artículo destaca la importancia de la colaboración entre administraciones y actores locales para reforzar modelos turísticos auténticos arraigados en la identidad territorial. También pone de relieve la necesidad de impulsar estrategias de comunicación más eficaces capaces de llegar a públicos más amplios, incluyendo jóvenes, familias y turistas internacionales.
En conjunto, el estudio muestra cómo el enoturismo puede funcionar no solo como una actividad económica, sino también como una herramienta para preservar el patrimonio cultural, fortalecer las redes locales y promover un desarrollo turístico más sostenible y comunitario.
¡Descubre más sobre la investigación de la UB Business School! Consulta la lista completa de nuestros investigadores y sus últimas publicaciones aquí.