Contratos en que una de las partes es una mujer
El examen de los contratos en los que una mujer
ha de ser parte -matrimonio, prostitución y subrogación- muestran que las
mujeres pueden considerarse individuos civiles pero ser individuo en un cuerpo
femenino no es individuo en el mismo sentido en que lo es un hombre. En los
contratos, el contratante compra la jurisdicción sobre un cuerpo masculino
o femenino.
El contrato de matrimonio extiende el poder masculino a la esfera privada
y esto hace que el poder de los varones, según Pateman, se extienda a todos
los ámbitos de la sociedad civil. Las mujeres están sometidas a los varones
tanto en la esfera pública como privada.
El contrato de prostitución y de madre subrogada garantiza a los hombres que
también puedan tener acceso a las mujeres en el mercado capitalista. En el
caso del contrato de madre subrogada es mucho más grave que en los demás porque
se separa la maternidad del hecho de ser mujer.