Reivindicaciones "okupas".

A pesar de la heterogeneidad de los "okupas" en el tiempo y en el espacio, de sus diferencias y peculiaridades según las circunstancias, podemos hablar de una serie de reivindicaciones comunes a todos ellos, reivindicaciones que se pueden concretar en tres grandes demandas interrelacionadas que constituyen el trípode reivindicativo fundamental de dicho movimiento:

1) El derecho a la vivienda. " Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos"

Pese a que el derecho a la vivienda viene reconocido explícitamente en la Constitución Española, éste está muy lejos de hacerse efectivo, según La Assemblea d'okupes de Barcelona "se calcula que en este país hay de 150 a 200 mil personas sin techo (...). Estas cifras no corresponden a la necesidad de vivienda, ya que debería incluirse a todos los que no podemos optar a tener nuestro propio espacio vital, caso de la mayor parte de los jóvenes".

Se trata, pues, de un estado de necesidad que contrasta con la incapacidad de los jóvenes para poder satisfacerlo. Esta situación se ve favorecida por la precariedad laboral y el paro que afectan al 25% de la población activa y al 12% de los jóvenes de 16 a 24 años: "La realidad en que vivimos los jóvenes está condicionada por la precariedad laboral, la inseguridad del trabajo, las dificultades de acceder a unos estudios...".

En otras palabras, la imposibilidad de acceder dignamente al mercado laboral imposibilita también costear una vivienda al precio que dictan las leyes del mercado, ya que el coste de la vivienda es desorbitado con relación a los recursos económicos de la gente joven. Frente a esta necesidad de vivienda, sorprende que en el Estado español la tendencia a disponer de una vivienda de propiedad vaya en constante aumento. Mientras en 1950 sólo el 50% de las casas eran ocupadas por sus propietarios, en la actualidad, el porcentaje de propietarios se ha elevado hasta el 84%: "El 84% de la vivienda se encuentra en régimen de propiedad, mostrando un mercado poco abierto y manipulado".

En estas condiciones, el Estado español es, con un 15%, el país con más bajo nivel de alquiler de toda la Unión Europea. La media comunitaria esta en el 30%, mientras que Holanda está en el 56% y Alemania en el 70%. Las razones de esta situación se deben a que para el subconsciente colectivo de este país, vivir de alquiler es vivir en falso. El ciudadano español prefiere comprar un piso antes que alquilarlo, y es que el precio de un alquiler ha aumentado a ritmos vertiginosos igualando al de un crédito de vivienda. Por ejemplo, en Barcelona -según datos del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas- el alquiler medio ha aumentado en diez años un 263%, pasando de 19533 pesetas en 1984 a 7853 en 1993.

Así pues, las primeras "okupaciones" que se realizaron fueron fundamentalmente de vivienda, y con frecuencia no reivindicadas públicamente para prolongar su uso. Los comportamientos de estos primeros "okupas" se asemejaban a los de grupos sociales sin recursos económicos, desahuciados y con precariedad residencial.

2) Denuncia de la especulación urbanística. Para Cristina Narbona, ex -Secretaria del Estado de la Vivienda, la explicación a los altos precios en los alquileres inmobiliarios no se debe a que "haya escasez de vivienda. Hay dos millones de viviendas no ocupadas, y de ellas, medio millón en condiciones de ser utilizadas ya". En concreto l'Assemblea d'Okupes de Barcelona afirma que: "En Barcelona, el número de viviendas abandonadas (es decir aquellas que no son utilizadas, ni están en venta o en alquiler) es de 15000".

Se tratan, en su mayoría, de inmuebles que hace años que están abandonados a la espera de una más lucrativa recalificación urbanística, de una declaración de estado ruinoso que aportaría más ventajas fiscales, ...etc. En cualquier caso el objeto de la acción "okupante" se trata de bienes inmuebles abandonados que están fuera del mercado inmobiliario. Esta es una condición indispensable que los "okupas" recalcan, puesto que de estar habitadas sus conductas podrían ser constitutivas de un delito de allanamiento de morada: "Para empezar, date una vuelta por el barrio o zona donde quieras okupar, mirando varias casas vacías y hablando con los vecinos, para asegurarte que estén abandonadas. Para esto hay algunos truquillos: pegatinas en las cerraduras, objetos en las puertas por si se han abierto... en definitiva, fijarse en los pequeños cambios de la casa".

Si esas viviendas abandonadas se incorporasen al mercado inmobiliario, sin duda ayudaría a ampliar la oferta y con ello a facilitar el acceso a la vivienda. Así pues, en toda "okupación" existe un claro ánimo de denuncia contra la especulación inmobiliaria, denuncia que también aparece contemplada en el Artículo 47 de la Constitución Española después de reconocer el derecho ala vivienda. De esta manera, con la "okupación" de inmuebles abandonados, no sólo se pretende la denuncia de situaciones especulativas concretas, sino también la pasividad de los poderes públicos ante ella.

Como solución al problema, el colectivo "okupa" Txitxarra de Laudio propone "hacer un censo de las viviendas que realmente están desocupadas e intentar que se ocupen ¿Cómo? Grabando a esos vecinos para obligarles a su uso".

3) La demanda de espacios lúdicos y culturales autónomos y autogestionados. En ciudades tan segregadas como las nuestras y donde los locales conseguidos por el movimiento vecinal son tan escasos y están tan monopolizados, jerarquizados y dependientes políticamente de subvenciones "es vital la recuperación de espacios donde poder divertirnos, hablar y pensar lo que queramos, saber e informar de las luchas de otros lugares, y conocer mejor la realidad de aquí mismo".

Las Casas juveniles municipales no resultan atractivos para los jóvenes. Un informe del Ayuntamiento de Barcelona reconoce que los Casals cumplieron su función en los años 80, pero ni sus programas ni sus locales se han adaptado a las necesidades cambiantes de los jóvenes, por lo que existe un divorcio entre la oferta, muchas veces infrautilizada, y las necesidades de los jóvenes que tienen proyectos. Mientras los Casals municipales están en crisis o en procesos de desmantelarse, al lado hay "Kasales" vivos y dinámicos.

Llegamos a la conclusión de que no todas las "okupaciones" se llevan a cabo para hacer efectivo el derecho a la vivienda. En muchos casos las "okupaciones" se llevan a cabo con la finalidad primordial de reivindicar espacios lúdicos para la autogestión: "Somos gente que trata de experimentar otras formas de vida, crear espacios abiertos y colectivos en una ciudad que condena al encierro en casa, en el trabajo o en el televisor, somos gente que lucha por llevar a cabo sus deseos sin que el dinero o el trabajo condicione sus vidas, que tiene necesidades que trata de cubrir con sus propios medios, con imaginación, cooperación, con luchas"

Es así como aparecen los Centros Sociales Autogestionados (CSA), en espacios "okupados" que desarrollan, entre otras cosas, talleres de aprendizaje gratuitos, debates, teatro, proyecciones, comedores populares, juegos, mercadillo de material alternativo, conciertos, exposiciones, bibliotecas...

Y de esta manera la "okupación" no es sólo un medio de reivindicación sino un fin en sí misma, una forma de vida: "El derecho a la vivienda es sólo una excusa. Okupar es una forma de pensar y actuar ante las cosas. Okupar es no estar de acuerdo con el sistema, denunciar los abusos del poder y plantear una alternativa a lo que no te gusta. Okupar es decir no a un capitalismo que excluye al que no baila al son de su música, no querer trabajar para vivir y vivir para trabajar, no querer hipotecar toda la vida para poder decir esto es mío. Okupar es decir no a la autoridad, decir no a las jerarquías, decir vales por lo que eres y no por lo que tienes. Okupar es querer y necesitar espacios libres donde crecer, realizarse y crear".


vuelve al Índice