La Guerra Civil actuaría de catalizador del papel social de las mujeres en la medida en que dibujó un nuevo escenario donde las mujeres gradualmente fueron ejerciendo protagonismo individual y colectivo. Sin embargo, aunque muchas participaron activamente en la contienda y en la retaguardia, otras se mantuvieron al margen, ocupándose de la familia y la supervivencia.
Con el inicio de la contienda militar, y la marcha de hombres al frente, las mujeres se convirtieron en indispensables en la industria, servicios, asistencia, etc..La situación de guerra requería la colaboración de todos los ciudadanos sin excepción y el ideal tradicional de la mujer inactiva políticamente, defendido por la mayoría de organizaciones políticas, cambió radicalmente hacia un ideal de mujer activa política y socialmente. En uno y otro bando combatiente, las necesidades de la guerra, provocaron que muchas mujeres participasen activa y militantemente en el escenario público que tan arduamente se les había negado.
Durante la Republica, aparecieron un conjunto de organizaciones de distintas tendencias, clases sociales, niveles culturales..., etc., alrededor de las cuales se organizarían las mujeres españolas. Próximas a la derecha política surgieron asociaciones femeninas como Acción Femenina de Acción Nacional (1931), Asociación Femenina de Renovación Española (1933), Asociación Femenina Tradicionalista y España Femenina (1936). Por el contrario, alrededor del republicanismo y las opciones obreristas emergieron la Unión Republicana Femenina (1931), la Agrupación Socialista Femenina, el Comité Nacional de Mujeres Contra la Guerra y el Fascismo (1933) después denominada Asociación de Mujeres Antifascistas, la Comisión Femenina del Frente Popular de Izquierdas, o Mujeres Libres.
En la zona republicana, aunque había grupos republicanos y socialistas, la labor más intensa fue desarrollada por las comunistas y anarquistas. Las dos organizaciones de mayor importancia fueron:
- Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, denominada en 1936 Asociación Mujeres Antifascistas (AMA), y su organización juvenil Unión de Muchachas. Los orígenes de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, se encuentran en una visita a España de la delegada del Comité Internacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, en la que planteó la posibilidad de crear una sección española de dicho Comité. Esta sección, dominada por las comunistas, pero con el apoyo de mujeres vinculadas al socialismo, al republicanismo, y mujeres de clase media, fue fundada en 1933. El AMA se definió como una organización multipartista que incluía a mujeres politízadas y no politízadas, adscritas a distintas opciones políticas. Entre sus miembros más destacadas encontramos a Dolores Ibárruri, Lina Odena, Encarnación Fuyola, Emilia Elias, Margarita Nelken o Aurora Arnáiz, estas dos últimas habían abandonado el socialismo y militaban en el comunismo.
Tres años después, en 1936, se inició la publicación de la revista quincenal "Mujeres". Adoptaron las consignas del PCE de no hacer especial hincapié en los aspectos revolucionarios para obtener el apoyo de las clases medias. De esta manera, su discurso se centraba en advertir del peligro de una victoria del fascismo alegando que este hecho implicaría el retorno al rol femenino tradicional circunscrito al hogar y a la familia, así como la perdida de los derechos políticos y sociales obtenidos hasta el momento. De hecho, la AMA carecía de una reflexión crítica de la situación de las mujeres, y no se definía como feminista en cuanto a la lucha por los derechos de las mujeres, la emancipación o la igualdad sino que se definió en relación a la lucha contra el fascismo. Los problemas específicamente de género recibieron poca atención entre los sectores mayoritarios de la organización y obtuvieron poca difusión en sus programas políticos. En cierto modo, fue lógico que no priorizasen la emancipación femenina en la medida en que, auspiciadas por la tradición comunista, suponían que ésta se alcanzaría automática e inmediatamente con la supresión del capitalismo. Sin embargo, aunque las cuestiones especificas de género se subordinaron a la lucha global contra el fascismo, las luchas y reivindicaciones del AMA, generaron un aumento gradual de la conciencia e identidad feminista, cada vez más presente entre amplios sectores de las mujeres españolas. Sus ámbitos de actuación más significativos fueron la educación, la formación cultural, la labor asistencial, etc. Asimismo, las actividades de las distintas agrupaciones de Mujeres Antifascistas consistían en recaudar dinero y ropa, distribuir alimentos, fundar talleres donde las mujeres pudiesen trabajar, implantar guarderías donde pudiesen dejar a los niños y niñas mientras trabajaban, crear asilos, desarrollar actividades de propaganda, conferencias, charlas, organizar cursos, etc...
En Cataluña, la organización más importante de Mujeres Antifascistas fue la Unió de Dones de Catalunya y la organización juvenil Aliança Nacional de les Dones Joves.
- La segunda organización femenina más importante durante la Guerra Civil fue Mujeres Libres fundada en abril del año 1936 por Lucia Sánchez Saornil, Mercedes Camposantos y Amparo Poch y Gascón. Aunque Mujeres Libres se declaraba abierta a todas las mujeres, independientemente de su opción política, estaban vinculadas directamente al movimiento anarquista, a la CNT y la FAI.
Tradicionalmente las mujeres anarquistas se habían mostrado contrarias a las organizaciones femeninas convencidas de que estas representaban únicamente los intereses de la clase media, y de que la emancipación femenina era indisociable de la transformación de la sociedad a través de la lucha conjunta de hombres y mujeres. Y aunque la teoría política del anarquismo español incluía en sus programas los derechos de las mujeres, en su práctica política se evidenciaba que seguían imperando dentro del movimiento las relaciones jerárquicas de género. A partir de los años treinta, parte de la cultura libertaria planteó desde dentro del movimiento libertario la necesidad de crear una organización autónoma de mujeres.
El discurso de Mujeres Libres, a diferencia de la AMA, no se centró exclusivamente en la guerra y el peligro del fascismo sino en la necesidad de transformar la sociedad. Su programa teórico iba más allá de definir el papel de las mujeres en la Guerra Civil y planteaba la necesidad de transformar la subordinación de la mujer en la sociedad. Con una doctrina más decididamente feminista, defendió que las mujeres tenían que desarrollar una doble lucha: la lucha social desde dentro de las organizaciones libertarias y la lucha feminista desde las organizaciones feministas y autónomamente a cualquier organización, aunque siempre se mostraron afines al movimiento anarquista. El discurso y la práctica feminista de Mujeres Libres no fue compartida de la misma forma por todas las mujeres anarquistas, y dentro del movimiento libertario encontramos posturas diferentes y contrapuestas. Así figuras libertarias como Federica Montseny, partidarias del denominado "feminismo individual", siempre rechazaron el "feminismo colectivo" que identificaban con las reivindicaciones sufragistas y las clases medias y abogaba por una transformación de la sociedad que eliminaría las diferencias entre hombres y mujeres. A semejanza de la AMA, jugaron un importante papel en la educación de las mujeres españolas, organizaron cursos, crearon clubes, centros educativos, etc.
La rivalidad política que definía a las distintas organizaciones impidió la formación de un movimiento feminista común y la colaboración en temas específicos de genero. La identidad de género no estaba lo suficientemente desarrollada para superar las diferentes opciones políticas.
En la zona nacional, al igual que en la zona republicana, la labor femenina fundamental se situó en la retaguardia, y la encargada de ocuparse de esta función fue la Sección Femenina de Falange. Las tareas realizadas en ambos bandos fueron similares, beneficencia, recaudar fondos, etc. La diferencia entre ellos, radicaba en su contenido ideológico y en los distintos modelos femeninos que deseaban para la sociedad española.
Sección Femenina fue creada en junio de 1934 por Pilar Primo de Rivera para encargarse de la ayuda de los miembros y las familias de falangistas encarcelados durante la Republica. Durante la Guerra Civil fue aumentando su afiliación femenina y en septiembre de 1936 contaba ya con 80.000 mujeres. Sus principales tareas iban dirigidas al cuidado de heridos y niños, labores asistenciales, benéficas o educativas. Sus principios establecidos en los 18 puntos de la mujer de Falange muestran su sumisión a los principios de Falange, sumisión que se mantuvo durante la totalidad del periodo franquista.