El juicio de Bilbao de 1970.

Este juicio se produjo contra 11 mujeres acusadas de prácticas abortivas. Eran residentes de Basauri (Vizcaya), con edades comprendidas entre 22 y 45 años. Todas son inmigrantes que llegaron a Vizcaya en busca de trabajo en los años 60. Y los hechos ocurrieron cuando los anticonceptivos no se encontraban legalizados.

Las "once de Bilbao" fueron condenadas por abortar. Eran mujeres de extracción humilde, madres de familia con varios hijos, algunos con minusvalías, con maridos en paro y una penosa situación económica. Su condena fue como un aldabonazo para una sociedad que imponía un férreo pacto de silencio sobre un problema tabú. La Coordinadora feminista inició una campaña de amnistía para las condenadas ligada al derecho al "aborto libre y gratuito". Había nacido un eslogan que colearía con fuerza hasta finales de los años noventa.

Hubo encierros y manifestaciones de apoyo. Un nutrido grupo de mujeres se encerró en el Palacio de Justicia de Madrid. El desalojo fue sin contemplaciones. Entre las mujeres que corrían huyendo de las porras de los grises, la diputada socialista Carlota Bustelo plantaba cara a los policías con una osadía inusitada.

Imaginación no faltó. En Madrid muchos lectores de periódicos se topaban asombrados con ejemplares que llevaba el eslogan: "Amnistía once mujeres. Aborto libre". De madrugada, algunas feministas, tampón en mano, lo estampaban velozmente. Pero más sonoro, por su repercusión, fue el manifiesto en el que más de un centenar de conocidas mujeres del mundo profesional, artístico e intelectual se autoinculparon de haber abortado en una campaña sin precedentes en España.

Por primera vez, las españolas se vieron apoyadas por conocidos varones que firmaron peticiones de despenalización del aborto, o se autoinculparon de haber ayudado a realizarlo. Finalmente, las once de Bilbao fueron indultadas y el aborto salió de la conspiración del silencio.

En 1981 se legalizó el divorcio, "una fábrica de huérfanos" tronaba la Iglesia, algo que a los españoles, que sentían las primeras ráfagas de aire fresco de una sociedad a la europea, no pareció importarles demasiado. Poco después las feministas comenzaron a realizar abortos reivindicativos delante de la prensa, e incluso de Televisión Española

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