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"Él (Bismarck) tuvo preparado todo su programa "socio-político" sobre estas líneas ya en otoño de 1871, mencionando "responder a las demandas de las clases trabajadoras por medios legislativos y administrativos" y "suprimir la peligrosa agitación contra el Estado a través de prohibiciones y leyes penales" casi simultáneamente. No sólo se adherió a esto, sino que incluso antes de la ley anti-socialista, en verano de 1877, desarrolló planes muy concretos para que "responder a las demandas de la clase trabajadora" pareciera algo detallado.
En lugar de intervenciones burocráticas individuales en el mundo del trabajo industrial a cargo de todopoderosos inspectores de fábrica, escribió al final de una larga carta al por entonces ministro de comercio de Prusia, Heinrich Achenbach, el 10 de agosto de 1877, que deberían concentrarse en el principio de "responsabilidad por accidentes" y en "su posible extensión a la incapacitación resultante del agotamiento por el trabajo y la enfermedad contraída en el trabajo". En el subsiguiente desarrollo de los acontecimientos la idea surgió más y más claramente, sobre todo a través de discusiones minuciosas con representantes de la industria, acerca de un esquema general de seguros bajo patrocinio y con la participación del Estado. Este sistema de seguros, apoyado por el Estado, tuvo la intención, tal y como escribió muy claramente a mediados de diciembre de 1880, "introducir en la gran masa de los no propietarios la forma de pensar conservadora que se desprende del sentimiento del derecho a una pensión". Y tal y como explicó al escritor Moritz Busch un mes más tarde: "un hombre que tiene una pensión para su vejez es mucho más feliz y mucho más fácil de tratar que un hombre sin esa perspectiva
Bismarck, The white revolutionary, Volume II, Lothar Gall, Allen & Unwin, Londres 1986.