Lugar de origen: El Magreb.

Antes de iniciar el estudio de los flujos migratorios es preciso definir correctamente su lugar de origen. El Magreb consta de: Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania, Túnez y (hasta el momento de escribir estas líneas) el Sahara Occidental; seis países con más rasgos diferentes que iguales.

A pesar de ello pueden ser englobados como un mismo bloque por su pasado y cultura comunes y por una serie de rasgos que comparten. La mayoría de su población es árabe aunque existe una minoría beréber. En cuanto a su situación política, en el mejor de los casos (Marruecos) se puede decir que su democracia es discutible. La pésima situación económica, unida con un alto índice de natalidad ha provocado que la inmigración sea para ellos un problema acuciante, especialmente para Argelia y Marruecos: dos países que acogen a la mayor parte de la población del Magreb y que, durante la Guerra Fría, eligieron distintos modelos de crecimiento económico: Argelia, el Soviético y Marruecos, el Occidental. El resto de los países del Magreb, ya sea por su reducida población (Mauritania, Sahara Occidental) por su riqueza (Libia) o por un control demográfico (Túnez) de momento no se han visto afectados por el fenómeno migratorio.

Cada año, en el Magreb, de los 700.000 nuevos pertenencientes a la población activa, sólo 40.000 acceden a puestos de trabajo. De los 640.000 restantes, la mayoría se concentran en Argelia y Marruecos, principales focos de la migración.







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