Las migraciones Magrebíes a España antes de 1975.

Las migraciones del Magreb tienen su origen tras la Segunda Guerra Mundial cuando Francia empezó a utilizar mano de obra indígena de sus colonias en la reconstrucción de sus infraestructuras, aunque siempre en pequeñas cantidades. Durante los años cincuenta los países más atrasados de la Europa del Sur: Italia, España. Portugal...aportaron la mano de obra barata necesaria para cubrir los puestos de trabajo que faltaban en la Europa del Norte. Pero a finales de la década de los sesenta la bonanza económica ya había alcanzado a la Europa del Sur y se habían creado los suficientes puestos de trabajo para que la inmigración ya no fuese necesaria. Fue entonces cuando, a inicios de la década de los setenta se firmaron diverso tratados entre Marruecos y diversos países europeos (Francia, Holanda, Bélgica) para contratar a trabajadores marroquíes.

En los años posteriores a 1973 la crisis económica interrumpió la demanda de mano de obra, pero los Magrebies seguían necesitando esos trabajos por lo que el flujo se reanudó de manera clandestina. España que durante los sesenta todavía no era visto como un destino para la emigración Magrebí por el control policial de la Dictadura, por su mala situación económica con respecto a Europa y por la cuestión del idioma, comenzó a ser mirado de forma diferente. Al hacerse difícil acceder a Europa del Norte aparecieron nuevos objetivos: Gibraltar y más tarde, España e Italia, dónde la demanda existente de jornaleros y el boom turístico atrajo muchos inmigrantes magrebies.

Paralelamente, Marruecos en 1976 sufrió una crisis en la producción de fosfatos (su principal fuente de riqueza), con lo que el PIB empezó a caer en picado. Además, el conflicto por el Sahara Occidental disparó sus problemas económicos. Argelia por su parte empezó una política de especialización en los hidrocarburos que provocaría años más tarde una crisis económica con la caída del precio de éstos.


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