Breve historia de la inmigración magrebí en Cataluña.
Hablar del Magreb es hacer referencia casi exclusiva a Marruecos, ya que la gran mayoría de los inmigrantes procedentes de esta área del norte de África son nacionales de aquel país.
Parece ser que esta es la inmigración más antigua, ya que, según las informaciones recibidas, a finales de los años 60, con el boom económico, ya se quedaron el Cataluña muchos marroquíes que iban hacia Francia. Se les buscaba fundamentalmente para trabajar en la construcción de autopistas y carreteras, a pesar de que muchos eran contratados par industrias, sobretodo del Baix Llobregat. Existían entonces una especie de contratistas o intermediarios, algunos de los cuales se enriquecieron con este trabajo, en el cual hacían de puente entre el inmigrante (los iban a buscar a los trenes que iban hacia Francia) y el empresario. En aquella época no se necesitaba permiso de trabajo y su situación legal se resolvía con una célula de inscripción y la cartilla de la Seguridad Social, ambos documentos muy fáciles de conseguir.
La crisis económica de 1973 frenará el proceso de crecimiento y las dificultades para mantener y conseguir en trabajo obligarán a muchos inmigrantes a retornar a sus países. Según el Centro de Información para los Trabajadores Extranjeros (CITE) el número de marroquíes decrece durante la década de los 70 y primeros años de los 80.
Según otras fuentes, en los años 70 continúan llegando marroquíes a Cataluña, hecho motivado por las barreras legales que se comienzan a aplicar en Francia. De este modo, muchos magrebís que tenían intención de emigrar hacia Francia u otros países de la CEE se quedan en Cataluña.
De todas maneras, parece claro que entre el decenio que va del año 1974 al 1984 no se produce un flujo inmigratorio de magrebís que tenga relevancia. Es a partir de 1985, coincidiendo con la reactivación de la economía española, que se produce una nueva oleada de inmigrantes marroquíes que vienen a Cataluña, oleada que se intensifica a partir de 1987 y que parece llegar a su punto álgido en 1990, coincidiendo con la guerra del Golfo. Esta nueva inmigración ya no tiene intención de ir hacia Francia, sino que su destinación el Cataluña o España.
La implantación del visado a partir de mediados de mayo de 1991 parece haber detenido del ritmo creciente de la colonia magrebí, a pesar que la opinión mayoritaria asegura imposible impedir la entrada de inmigrantes ilegales debido a la proximidad geográfica entre Marruecos y España.