Introducción.

La inmensa mayoría de las entidades entrevistadas aseguran que casi toda la población inmigrada trabaja, aunque sea en trabajos eventuales, y que, por tanto, existe una gran movilidad laboral. Prácticamente no existe paro como una situación prolongada en el tiempo, sino como periodos cortos entre un trabajo y otro.

Comentar que cuanto más baja es la cualificación profesional. Más fácil es encontrar trabajo, ya que también es más bajo el nivel de exigencia por parte de trabajador inmigrante.

En el caso del colectivo magrebí hay diferencias de opinión respecto a la incorporación de la mujer al trabajo, ya que mientras algunas entidades aseguran que por regla general las mujeres no acostumbran a trabajar, otras, la mayoría, manifiestan que si que lo hacen, principalmente en el servicio doméstico, para ayudar a la economía familiar. En todo caso, el trabajo de la mujer marroquí parece un recurso obligado en caso que el hombre no tenga trabajo o que su sueldo sea muy bajo. Esta situación parece estar cambiando, ya que, en los últimos años, según Teresa Losada,1 se está produciendo, en los últimos años, una feminización del trabajo, en el sentido que las mujeres marroquíes parece ser que se están introduciendo en el mercado laboral por motivos que van más allá de las puras exigencias económicas.

Respecto a los que no trabajan, son minoría los que estudian y, según los responsables de las entidades que se entrevistaron, el hecho de no trabajar es, normalmente, una situación transitoria, excepto, claro está, en el caso de las amas de casa o de las personas que no encuentran trabajo.


vuelve al Índice