Introducción.

A comienzos de los años setenta diversas circunstancias en la arena socio-política europea contribuyeron a la transformación de algunos países del sur comunitario de tradición emigratoria en países receptores de inmigrantes. A raíz de la crisis del petróleo y el retroceso económico mundial de los setenta, los países centro y norte europeos -Francia, Alemania, Bélgica, Suiza, Holanda, etc ...- cerraron sus fronteras. Este hecho condujo a la reorientación de los flujos migratorios procedentes del Tercer Mundo hacia países europeos, en donde los impedimentos legales eran menores. Así España e Italia, tras los primeros años de saldo migratorio negativo, se convirtieron en países destinatarios de la inmigración del Tercer Mundo.

Estas corrientes migratorias también se incrementaron debido a un fuerte crecimiento demográfico en dichos países, que junto con la falta de recursos y las situaciones políticas represivas conducen a salidas masivas desde los países africanos, asiáticos y del sur del continente americano.

Pero no son sólo los problemas económico-sociales los que empujan a la migración, existen nuevos factores culturales, como es el conocimiento de los modelos de vida de la sociedad europea, el cual son percibidos principalmente a través de la televisión en áreas como el norte africano. Así por ejemplo Italia de una imagen de país "rico", hospitalario y tolerante.

Existen otras razones de tipo endógeno que actúan como factores de atracción hacia Italia. Aparte de lo mencionado sobre la falta de una regularización en materia migratoria, las transformaciones socioeconómicas hacen difícil encontrar mano de obra de bajo coste y alta flexibilidad en el mercado de trabajo interno, al tiempo que las empresas públicas y privadas utilizan esta llamada de atención sobre el Tercer Mundo para entablar relaciones comerciales beneficiosas con los países sureños.

Todas estas razones contribuyen a explicar el fuerte incremento de inmigrantes que ha sufrido Italia a partir de los años setenta, entre los cuales destaca por su dimensión numérica el colectivo marroquí pudiéndose considerar actualmente el primer grupo. Dicho colectivo se caracteriza por una fuerte inestabilidad y una elevada movilidad, que a continuación pasaremos a exponer un poco más en detalle.


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