Ley de Extradición de 1958.
La ley de 26 de diciembre de 1958 establecía las condiciones, efectos y procedimientos de extradición, regidos, primero por lo convenido en los tratados, segundo por lo establecido en la propia ley y tercero por la reciprocidad. Excluía los delitos políticos, aunque daba un amplio margen de interpretación sobre ellos al gobierno.