La bioseguridad puede definirse como el conjunto de medidas aplicadas para la prevención y control del riesgo biológico en las actividades con manipulación de agentes biológicos, o muestras que los contienen, y durante el contacto con pacientes potencialmente infecciosos.
La OMS entiende por bioseguridad el conjunto de normas y medidas destinadas a proteger la salud del personal frente a los riesgos a que esté expuesto durante el ejercicio de sus funciones, pero va más allá y hace extensible el concepto de bioseguridad también en la vida y la salud de las personas en general, los animales y plantas y los riesgos asociados para el medio ambiente.
La bioseguridad es, por tanto, un concepto global con importancia directa para la salud pública, la vida vegetal y animal, y la protección del medio ambiente, incluida la diversidad biológica.

Desde que en 1983 la Organización Mundial de la Salud (OMS) edita el manual de bioseguridad en el laboratorio, reconocida como la publicación internacional de referencia, se han articulado numerosas normas.
Actualmente, existe una amplia legislación que pretende regular y sentar las bases para el análisis y la gestión de los riesgos asociados a los agentes biológicos.
