Permite detectar cualquier presencia bacteriológica en el agua en un corto plazo de tiempo y facilitar una actuación rápida.
A pesar del control microbiológico de las aguas destinadas al consumo humano, el agua de los sistemas de abastecimiento y el agua embotellada contienen microorganismos ambientales que deben ser analizados. Conocer la composición microbiológica de toda esta microbiota es indispensable para mejorar los sistemas de tratamiento.
Ante este reto, la Universidad de Barcelona —a través del grupo de investigación MARS (Microbiología del Agua Relacionada con la Salud)— y la Universidad de Valencia —a través de la Colección Española de Cultivos Tipo (CECT)— obtuvieron la huella molecular mediante espectrometría de masas MALDI-TOF (desorción/ ionización asistida por matriz y tiempo de vuelo) de 320 cepas, muchas de ellas correspondientes a nuevas especies bacterianas, aumentando así el potencial para identificar las bacterias acuáticas existentes.
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