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Universitat de Barcelona. 

INTERNET Y MOVIMIENTOS SOCIALES. 

Un enfoque psicosocial.
Federico Javaloy
Esteve Espelt
Alvaro Rodríguez C.

Documento en Word

 

Los movimientos sociales, como el movimiento ecologista, el de derechos humanos o los movimientos nacionalistas, han venido haciendo uso de Internet como canal de comunicación tanto para promover las relaciones entre sus miembros como para alentar acciones de protesta. Deseamos aquí resaltar el lado positivo de Internet como recurso en manos de movimientos que, por su carácter democrático y ampliamente participativo, conectan con las aspiraciones de la mayoría de los seres humanos, pero ello no impide reconocer el “lado oscuro” de Internet, ya que la red también puede ser utilizada por movimientos fundamentalistas que predican la intolerancia o por grupos políticos de carácter totalitario.
Las características peculiares de Internet favorecen el uso de la red por parte de los movimientos sociales.En efecto, en Internet la comunicación es bidireccional, lo cual implica un modelo de hombre como ser activo versus el modelo de hombre pasivo (lector, oyente o espectador) fomentado por los mass media  y frecuentemente por la psicología (el hombre como receptor pasivo de un estímulo al cual responde). El modelo de actor, que concede a éste el papel de protagonista, con iniciativa y control sobre su vida, es coherente con los actores sociales que participan en movimientos colectivos y dirigen su acción, de forma consciente y deliberada, hacia sus objetivos.


La comunicación en Internet es horizontal, de usuario a usuario, y contrasta  con la comunicación vertical, jerarquizada, propia de las instituciones. El carácter no institucional y alternativo de la comunicación hace a ésta especialmente apta para ser usada por gran número de personas que no tienen acceso a los medios de comunicación oficiales y que tratan de expresar opiniones e intereses opuestos a los de los grupos dominantes, como es el caso de los movimientos sociales, que desafían al orden político o cultural existentes. La autonomía de la red le brinda un espacio de libertad que el sistema le venía negando.
La creatividad y propuestas de cambio que expresan los movimientos tienen pues una buena oportunidad en Internet. La red constituye, en cualquier caso, una innovadora forma de participación que, como ha señalado Castells, “ofrece posibilidades de interacción y debate en un foro electrónico autónomo, sorteando el control de los medios. Los ciudadanos podrán formar, y están formando, sus propias constelaciones políticas e ideológicas, evitando las estructuras políticas establecidas” (1997a, 389).
Con frecuencia, los movimientos sociales utilizan el poder alternativo de Internet en complicidad con el de los mass media. En esta alianza se conjuga el interés de los periodistas por los valores humanistas de los movimientos, por los que simpatiza el gran público (la ecología o la paz conciernen a todos), con los propios intereses mercantiles de la prensa. Por otra parte, gracias a los medios, los movimientos y las ONGs consiguen que su mensaje llegue a millones de personas e influya en la opinión pública.

MOVIMIENTOS SOCIALES,  COMUNIDADES VIRTUALES

Para Manuel Castells, los movimentos sociales puede ser decisivos como salida a la situación planteada en esta sociedad de la información ya que, frente a la presión, aparentemente irresistible, de los grupos que controlan la globalización económica y política, los movimientos se atreven a situarse fuera de la cultura establecida y a ofrecer “un sistema de valores completamente diferente”, construyendo nuevos códigos culturales y nuevas identidades (1997b, 385-386).
Los movimientos han venido haciendo uso de las nuevas tecnologías de la información, consiguiendo con ello  resultados a veces espectaculares e inéditos hasta el presente. Creemos útil citar, al respecto dos casos significativos entre los mencionados por Castells (1997a): el de un movimiento revolucionario (los zapatistas de Chiapas, en México) y el del movimiento ecologista. El movimiento zapatista se convirtió en 1994 en “la primera guerrilla informacional” (Castells, 1997a, 95) sabiendo utilizar hábilmente Internet y obtener renonancia en los medios de comunicación mundiales, convirtiéndose en “el prototipo de revolución social del siglo XX... el prototipo de guerra red, social y transnacional del siglo XXI” (Rondfeldt, Rand Corporation, 1995).
En cuanto al movimiento ecologista,  una coalición de grupos ambientalistas americanos, como Amigos de la Tierra y Greenpeace, se movilizó, en los años 90, contra la aprobación del Tratado de Libre Comercio, que resultaba amenazador para el entorno. Emplearon Internet para coordinar acciones e información y para crear una red permanente que planificó e impulsó acciones ecologistas en todo el continente americano a lo largo de la década. Por otra parte, algunas ONGs americanas se han conectado, vía Internet, con una red de grupos ecologistas ubicados en países en desarrollo para coordinar acciones relacionadas con la lucha contra el deterioro ambiental y la pobreza.
Como ejemplo de redes alternativas al servicio de diversos movimientos sociales, cabe citar la Association for Progressive Communications –Global Computer Communications for Environment, Human Rights, Development and Peace-. La red se ha convertido en una comunidad virtual donde personas y grupos de todo el mundo pueden intercambiar información, realizar debates y planificar sus estrategias. Es posible entrar en ella de manera fácil, rápida y económica con grupos esparcidos por el planeta. El servidor de APC en Catalunya es Pangea (http: //www.pangea. org).
 

DESAFIOS A LA CONSTRUCCION OFICIAL DE LA REALIDAD

Las características psicosociales de los movimientos se adaptan bien a la comunicación en red ya que éstos han sido definidos precisamente como redes. Así Diani (1992), afirma que un movimiento es “una red de interacciones informales entre una pluralidad de individuos, grupos y/o organizaciones” (1992, 13), resaltando el carácter informal y no convencional de su manera  de comunicarse y actuar en contraste con las relaciones formalizadas y jerárquicas que tienen lugar en el seno de las instituciones. Otro rasgo de los movimientos actuales, es el el de ser “laboratorios de cultura” (como los ha denominado Melucci) ya que permiten generar alternativas de nuevos valores y estilos de vida, lo cual concuerda con el carácter alternativo de las redes informáticas.
La psicología social construccionista ha subrayado esta última característica. Así, Gergen, en su obra “El yo saturado” (1991),  señala que los cambios tecnológicos han provocado una alteración radical en la forma de relacionarnos con los demás, y las nuevas tecnologías han permitido que una serie de “nuevas voces” se atrevan a cuestionar la construcción oficial de la realidad.
Las condiciones psicosociales que posibilitan la acción de los movimientos sociales favorecen también el uso de Internet. Bert Klandermans (1997) resume estas condiciones en tres: el marco de injusticia, la identidad y el sentido de eficacia. La creación de un marco de injusticia consiste en interpretar la realidad a partir de un marco discursivo o esquema en el que se denuncian situaciones que, a la luz de los principios democráticos y los derechos humanos, son ilegítimas y deben ser corregidas. Desde un marco se utilizan argumentos tales como que el grave deterioro ambiental actual  constituye una amenaza para la supervivencia humana, que las desigualdades entre el Norte y el Sur son cada vez más intolerables, que la opresión de la mujer es injusta y absurda o que el delito de genocidio debe perseguirse aunque haya sido cometido por un jefe de estado.
La condición de identidad hace referencia a la construcción de una identidad colectiva  o sentimiento de unidad y solidaridad común. En el caso de Internet, puede hablarse de  la creación de una comunidad virtual entre aquellos internautas que simpatizan con las mismas ideas y reivindicaciones. Finalmente, generar un sentido de eficacia implica que las personas sientan confianza en lo que son capaces de hacer para lograr el objetivo del movimiento, cosa que es  posible si cuentan con los recursos necesarios, con redes de comunicación y personas suficientes. En consecuencia, el uso de Internet puede incrementar el sentido de eficacia. Especialmente, si se espera el apoyo de los mass media de cara a la concienciación de una población amplia. Al obtener resonancia en los medios, saldrá reforzado el sentido de autoeficacia de los activistas.
La  participación en acciones de protesta se traduce en presión sobre las instituciones a favor del cambio propuesto por el movimiento. Esta acción puede ejercerse en forma de acciones tales como manifestaciones, boicots o huelgas, pero también puede consistir en recogida de firmas por Internet, envió de E-mails a las instituciones, etc. En cualquier caso, la presión de la opinión pública sobre los gobiernos, multinacionales y grupos denunciados puede surtir efecto en la dirección del cambio propuesto.
 

CONCLUSION

Las nuevas tecnologías de la información, además de estar afectando directamente a nuestras categorías mentales, a nuestra forma de pensar el mundo social, están haciendo posible el viejo sueño de que mensajes alternativos lleguen con rapidez a las masas. Sin olvidar el “lado oscuro” de Internet, la utilización de la red por parte de grupos totalitarios, imaginemos los horizontes que se abren para los movimientos que, por el carácter democrático y universalista de sus valores, conectan con algunas de las más profundas aspiraciones de la humanidad. O imaginemos las posibilidades que se abren en países como España, donde, según las previsiones (Castells, 2000),  en el año 2010 contarán con Internet el 80 por ciento de los hogares.
Los movimientos sociales  están persuadidos de que, entre los graves problemas que azotan el mundo, no hay ninguno insoluble y de que la acción coordinada en la red puede imprimir un fuerte impulso al modelo de sociedad por el que ellos luchan, puede significar un paso más hacia una humanidad más libre y más justa en un planeta habitable.