¿Por qué las drogas son cada vez más invisibles?

 Aquí os dejamos un articulo del profesor Domingo Comas Arnau, quien impartirá la clase del próximo viernes 12 de diciembre de 2014.

Domingo Comas Domingo Comas Arnau. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología, además de licenciado en Antropología, profesor de la UNED, activo investigador con numerosas publicaciones en los ámbitos de adicciones, centros residenciales, juventud, exclusión social y metodología de la investigación. Ha desempeñado diferentes tareas para las Administraciones Públicas y ha ejercido como supervisor de programas de intervención dirigidos a personas con dificultades extremas.

¿Por qué las drogas son cada vez más invisibles?

A lo largo de siglo XX los antropólogos han mostrado como ya en las llamadas “bandas de forrajeros” (lo que antes se llamaban “cazadores recolectores”), se adoptaba el criterio de “no hablar” de aquellas cosas que suponen un problema para el grupo. Así cuando la situación de sequía amenaza la supervivencia, el grupo se traslada hacia un nuevo pozo con agua, pero nadie mencionaba la sequía como causa del cambio de emplazamiento, sino que se trasladaban porque alguno de los ancianos varones “había tenido un sueño”. En algunos pueblos primitivos cuando aparece algún tipo de problema entre personas, está muy mal visto hablar de ello, y prefieren resolverlo mediante un “duelo de canciones”, en el que no se alude en ningún caso al conflicto, pero se le da la razón al que canta mejor. En los complicados sistemas de parentesco de Polinesia, los frecuentes casos de incesto no son nunca aludidos, porque la aplicación de la ley supondría la ejecución de los protagonistas, los cuales son acusados de otro delito o de estar locos, para alejarlos del poblado y que dejen de dar “mal ejemplo”.

Se puede pensar que esta negación de la realidad está bien, que es una forma de evitar las aristas más insoportables de la realidad y así cabeza que no sabe corazón que no siente. Quizá por este motivo, en los tiempos de la esclavitud, la casi totalidad de los ciudadanos de las sociedades esclavistas suponía que los esclavos eran felices con su condición y que la libertad era mala para ellos. Hace apenas diez años la gran mayoría de los españoles suponía que la violencia de género era algo natural de la cual era mejor no hablar. Son infinitos los habitantes del planeta que han sufrido abusos sexuales en su niñez y prefieren callarse para mantener la ilusión de una familia tipo “casa de la pradera”.

Todo esto nos permite pensar que en la sociedad lo más ignoto puede ser algo muy cercano y que todo el mundo conoce perfectamente.

En el último tercio de siglo, de las drogas se ha hablado mucho. Quizá demasiado en algunas ocasiones. Pero ahora está muy mal visto hablar de ellas. En su día se pusieron en marcha planes nacionales, autonómicos y municipales de drogas, redes asistenciales especializadas y objetivos específicos en el sistema escolar. Pero ahora una poderosa tendencia intenta hacernos olvidar que todo esto tiene que ver con las drogas. Los programas de prevención se dirigen sólo a “vulnerables”, pero ¿vulnerables ante que? Las redes asistenciales deben “normalizarse” y atender básicamente a los “problemas asociados”. ¿Pero los “problemas asociados” de quienes?.

Sin ninguna duda estas actitudes han crecido como efecto de anteriores maximalismos, a la sombra de un drogo-centrismo obsesivo y poco recomendable. En este contexto la irrupción de los programas de reducción del daño y del riesgo, así como nociones como el consumo responsable o la prevención secundaria de riesgos, nos han permitido corregir anteriores errores. Pero esto no tiene nada que ver con el intento de “hacer invisibles a las drogas”.

Aquellas organizaciones que trabajan en programas de reducción del daño distinguen muy bien ambos procesos. De una parte, se trata de evitar que los adictos sean excluidos de las acciones e intervenciones sanitarias y sociales porque deciden seguir consumiendo, impidiendo al mismo tiempo cualquier tipo de discriminación sobre los mismos. Es más, hay que poner en marcha acciones prioritarias porque su propio consumo los define como un grupo de especial riesgo. Pero por otra parte, y justamente por este motivo, hay que mantener la visibilidad del consumo. ¿Por qué desarrollamos programas de metadona, repartimos jeringuillas o formamos a agentes de salud en las prisiones? Pues porque hay adictos encarcelados que siguen consumiendo en la prisión. Podríamos negarlo, como ocurría hace unos cuantos años, pero entonces nos enfrentaríamos a altas cifras mortalidad. Si no queremos, ni podemos, enmascarar las drogas en las prisiones ¿Por qué tratamos de hacerlo en el conjunto de la sociedad?

¿Piensa alguien que por dejar de hablar del VIH/SIDA las tasa de infección van a reducirse? Nadie, todo lo contrario, todo el mundo sostiene que “el conocimiento y la información son necesarios”. Y lo mismo ocurre con cualquier problema sanitario o social ¿Imagina alguien que por dejar de hablar del fracaso escolar las tasas de idoneidad y los resultados del sistema educativo van a mejorar?

Sin embargo con las drogas ha comenzado una fase de silencio, un intento de ocultarlas. ¿Por qué? Pues creo que por la misma razón por la que durante años se oculto la violencia de género: sobre lo que no se sabe no se siente.

No se puede ocultar el SIDA porque sus consecuencias están ahí y la representación mediática de las mismas es insoslayable. Pero, de las drogas, cada vez se habla menos. De vez en cuando recibe información sobre la aprensión de un alijo y la detención de alguna banda organizada. Pero sobre los adictos, sobre el consumo, parece mejor guardar silencio porque así seremos más felices. Ante este muro de silencio la palabra sigue siendo nuestra mejor arma.

Firmado: Domingo Comas Arnau
Sociólogo, Presidente de la Fundación Atenea / Grupo GID
Publicado en Infonova nr.5 (pags 2-3) – Boletín de información de Dianova
http://www.dianova.es/

A través de lasdrogas.info, abril de 2006.

http://www.lasdrogas.info/

 

 

“Convertimos problemas cotidianos en trastornos mentales”

En esta entrevista en el diario El País , el catedrático emérito de la Universidad de Duke que dirigió la considerada ‘ biblia ‘ de los psiquiatras realiza una autocrítica a la excesiva medicamentalització en la que nos vemos sometidos.

Allen Frances /  Juan Barbosa

Allen Frances / Juan Barbosa

Allen Frances (Nueva York, 1942) dirigió durante años el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM), en el que se definen y describen las diferentes patologías mentales. Este manual, considerado la biblia de los psiquiatras, es revisado periódicamente para adaptarlo a los avances del conocimiento científico. El doctor Frances dirigió el equipo que redactó el DSM IV, a la que siguió una quinta revisión que amplió considerablemente el número de entidades patológicas.

En su libro ¿Somos todos enfermos mentales? (Ariel, 2014) hace autocrítica y cuestiona que el considerado como principal referente académico de la psiquiatría colabore en la creciente medicalización de la vida.

Desde aquí podéis acceder a la entrevista completa.

Los jóvenes, más allá del consumo de drogas

Los jóvenes, más allá del consumo de drogas.

Por Sonia Fuertes
Subdirectora del Área de Inserción social, Reducción de daños en drogodependencias y VIH-Sida de la Fundación Salud y Comunidad y profesora del máster en Drogodependencias.

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Francia impone la cajetilla neutra de tabaco

Las muertes por el tabaco en Francia equivalen a un accidente aéreo cada día con 200 pasajeros a bordo.

 

Artículo de Grabriela Cañas para “El País”.
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Cigarrillos

Se inicia el primer Postgrado en Prevención del Abuso de Drogas de la Universidad de Barcelona

Asociado al Master de Drogodependencias de la UB que acumula 28 años formando especialistas en drogodependencias, se ofrece de forma pionera y presencial el curso de Experto en prevención de consumos problemáticos de drogas.

El Postgrado nace con el objetivo de adquirir las habilidades para diseñar, implementar y evaluar programas de prevención del abuso de drogas, incluyendo la reducción de los riesgos y los daños asociados. Pronto se publicará el detalle de la oferta formativa, pero os ofrecemos este adelanto como primicia.

Este curso tiene el objetivo de cubrir el vacío que muchos profesionales relacionados en este ámbito reclamaban a nivel tan teórico como práctico asumiendo el reto de la flexibilidad de poderse especializarse en aquellos ámbitos en que el alumno muestre más interés (escolar, familiar , ámbito local, comunitario, …).

Datos:

  • Duración: nov’14 – febrer’16
  • Créditos: 26
  • Destinatarios: profesionales del ámbito de la salud, social, juventud, educación y del ocio, y estudiantes ya graduados.

Valores añadidos:

  • Los créditos del Postgrado serían acreditables en el caso de querer realizar el Master a posteriori.
  • Profesorado de amplia experiencia en el ámbito preventivo.
  • Varios seminarios a elegir.