{"id":2397,"date":"2018-04-03T10:58:44","date_gmt":"2018-04-03T09:58:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/imarte\/nouwp4812017\/?page_id=2397"},"modified":"2020-04-08T13:43:11","modified_gmt":"2020-04-08T12:43:11","slug":"emociones-sinteticas","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.ub.edu\/imarte\/investigacions\/estudis-teorics\/emociones-sinteticas\/","title":{"rendered":"Emociones sint\u00e9ticas"},"content":{"rendered":"<div id=\"pl-2397\"  class=\"panel-layout\" ><div id=\"pg-2397-0\"  class=\"panel-grid panel-no-style\" ><div id=\"pgc-2397-0-0\"  class=\"panel-grid-cell\" ><div id=\"panel-2397-0-0-0\" class=\"so-panel widget widget_sow-editor panel-first-child\" data-index=\"0\" ><div\n\t\t\t\n\t\t\tclass=\"so-widget-sow-editor so-widget-sow-editor-base\"\n\t\t\t\n\t\t><h3 class=\"widget-title\">David Casacuberta i Jordi Vallverd\u00fa<\/h3>\n<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">\n\t<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">&nbsp;<\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div><div id=\"panel-2397-0-0-1\" class=\"so-panel widget widget_sow-editor\" data-index=\"1\" ><div\n\t\t\t\n\t\t\tclass=\"so-widget-sow-editor so-widget-sow-editor-base\"\n\t\t\t\n\t\t>\n<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">\n\t<h1 class=\"page-title\">Emociones sint\u00e9ticas<\/h1>\n<\/div>\n<\/div><\/div><div id=\"panel-2397-0-0-2\" class=\"so-panel widget widget_sow-editor panel-last-child\" data-index=\"2\" ><div\n\t\t\t\n\t\t\tclass=\"so-widget-sow-editor so-widget-sow-editor-base\"\n\t\t\t\n\t\t>\n<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">\n\t<p><em>Departamento de Filosofia<\/em><\/p>\n<p><em>Facultad de Letras<\/em><\/p>\n<p><em>Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona<\/em><\/p>\n<p><em>08193 Cerdanyola (Espa\u00f1a)<\/em><\/p>\n<hr>\n<div id=\"c3807\" class=\"csc-default\">\n<p><strong>Resumen:&nbsp;<\/strong>El papel de las emociones en los procesos de toma de decisiones racionales es un hecho demostrado. Al mismo tiempo, el paradigma de la mente extensa resulta \u00fatil en el planteamiento de los mecanismos cognitivos impl\u00edcitos en la ciencia moderna, una e-ciencia altamente computerizada y robotizada, con m\u00faltiples elementos procedentes de la Inteligencia Artificial. Por ello, el an\u00e1lisis de modos eficientes de interacci\u00f3n entre seres humanos y entidades artificiales pasa por el estudio de las emociones sint\u00e9ticas, desde la idea de los robots sociales o los entornos afectivos. El presente art\u00edculo analiza estos fen\u00f3menos y plantea una pionera propuesta de desarrollo de las investigaciones en esta \u00e1rea.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave:&nbsp;<\/strong>emociones sint\u00e9ticas, e-ciencia, robots, interfaces, mente extensa.<\/p>\n<p><strong>Abstract:&nbsp;<\/strong>The role of emotions in rational decision taking processes is a well established fact. At the same time, the extended mind\u2019s paradigm is useful when we analyze the cognitive mechanisms inside contemporary science, an e-science highly technified and computerized, with a deep roots from Artificial Intelligence. Therefore, it is necessary to study the efficient ways of the interactions between human beings and artificial entities, that is, the synthetic emotions: from social robots to affective computing. This paper analyze these topics and offers a new way to develop research in the main area.<\/p>\n<p><strong>Keywords:&nbsp;<\/strong>synthetic emotions, e-science, robots, interfaces, extended mind.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"csc-default\">\n<div class=\"divider\">\n<hr>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"c3809\" class=\"csc-default\">\n<div class=\"csc-header csc-header-n6\">\n<h2>1. Sobre las emociones<\/h2>\n<\/div>\n<p><strong>1.1. Qu\u00e9 son las emociones y por qu\u00e9 son relevantes para la Inteligencia Artificial<\/strong><\/p>\n<p>El inter\u00e9s por desarrollar emociones artificiales va mucho m\u00e1s all\u00e1 de un simple ejercicio filos\u00f3fico de demostrar que todas las facetas de la vida humana son mecanizables. Tampoco tiene por objetivo central poder pasar un test de Turing de una forma decente. De hecho, seg\u00fan han mostrado investigaciones recientes, buena parte de las \u00e1reas cognitivas que normalmente asociamos con la inteligencia en los seres humanos dependen en buena parte de nuestras emociones. As\u00ed pues, incluso tareas de inteligencia artificial de base eminentemente pr\u00e1ctica como, por ejemplo, un sistema de e-learning[1], pueden beneficiarse con la introducci\u00f3n de emociones sint\u00e9ticas. (V\u00e9ase secci\u00f3n 4 de este art\u00edculo).<\/p>\n<p>Los seres humanos somos seres fundamentalmente emocionales. Nuestra forma de interactuar con los dem\u00e1s se basa precisamente en la habilidad de comunicar nuestras emociones y de percibir el estado emocional de otros. Extra\u00f1amente, esta realidad tan palpable ha sido siempre ninguneada por cient\u00edficos y buena parte de los humanistas. Hist\u00f3ricamente, la cultura occidental se ha caracterizado -con alguna excepci\u00f3n- por mantener una postura desde\u00f1osa en relaci\u00f3n a las emociones. Los motivos no son f\u00e1ciles de establecer. Podr\u00edan ser resultado de la influencia del estoicismo (y su idea de que la vida feliz es permanecer impasible, sin que las emociones positivas o negativas nos afecten) en el desarrollo del cristianismo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podr\u00eda ser resultado de cierto pensamiento \"patriarcal\" que valoraba la raz\u00f3n \"masculina\" de la acci\u00f3n directa a formas m\u00e1s \"femeninas\" de ver el mundo apoyadas m\u00e1s en valores comunicativos y sentimientos.<\/p>\n<p>El resultado final es que la mayor\u00eda de pensadores y psic\u00f3logos han considerado que las emociones eran algo peligroso, incontrolado y no sujeto a la raz\u00f3n. (V\u00e9ase por ejemplo Lyons (1993) o Damasio 1995). Ello explica en buena parte que hasta bien entrados los a\u00f1os setenta las emociones no fueran objeto de un estudio riguroso desde las ciencias cognitivas y, m\u00e1s en la l\u00ednea de inter\u00e9s de este art\u00edculo- el poco inter\u00e9s que mostraron los desarrolladores de la IA \u201ccl\u00e1sica\u201d por las emociones. Tambi\u00e9n ello explica el mito del \u201cordenador sin emociones\u201d el razonador puro que tanto pulula en la imaginer\u00eda de la IA.<\/p>\n<p>Nuestro concepto de raz\u00f3n es demasiado simplista. Hemos opuesto raz\u00f3n y sentimiento cuando en realidad son similares.&nbsp; Nos hemos empe\u00f1ado en ver a la raz\u00f3n como un producto b\u00e1sicamente discursivo, cuando es sobre todo un veh\u00edculo que decide sus rutas centrales a partir de sentimientos.&nbsp; De la misma forma, hemos supuesto que las emociones son el espacio del genio y la locura, la libertad absoluta en la que todo es posible y la raz\u00f3n no tiene nada que decir, cuando en realidad las emociones no son m\u00e1s que las principales garantes de la raz\u00f3n y las que aseguran que no cometemos tonter\u00edas. \u00a1Cuantas estupideces habr\u00edamos cometido si no nos hubiera detenido a tiempo el miedo o la verg\u00fcenza! \u00a1Cu\u00e1ntas oportunidades fant\u00e1sticas nos habr\u00edamos perdido si no nos hubiera impulsado la alegr\u00eda a aprovecharlas! \u00bfQu\u00e9 seria de la ciencia, el ep\u00edtome de la racionalidad, sin esa emoci\u00f3n tan humana de la curiosidad que nos invita a saber m\u00e1s y m\u00e1s de m\u00e1s cosas? Visto desde esta perspectiva, la introducci\u00f3n de las emociones en el mundo de la Inteligencia Artificial no es un lujo o una l\u00ednea menor de investigaci\u00f3n, sino un aspecto central ineludible en la esquematizaci\u00f3n de comportamientos inteligentes que permitan interaccionar con seres humanos.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, las emociones estaban m\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n, y nos obligaban a tomar decisiones equivocadas. Y cuando no eran ninguneadas, se les hac\u00eda un flaco favor, poni\u00e9ndolas igualmente en el cesto de lo irracional. Rom\u00e1nticos y muchos humanistas defensores de las emociones, que argumentan que no s\u00f3lo de raz\u00f3n pura y de l\u00f3gica vive el hombre tienden a la misteriosidad y a proclamas irracionales. Cuando los pensadores m\u00e1s humanistas han tratado de recuperar las emociones -como el ya citado movimiento rom\u00e1ntico- lo han hecho siempre a expensas de la raz\u00f3n. Las emociones para ellos son algo maravilloso porque nos dan un pensamiento que va m\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n, es misterioso, m\u00edstico y trasciende la argumentaci\u00f3n coherente, d\u00e1ndonos una comprensi\u00f3n intuitiva, directa de los fen\u00f3menos. El&nbsp;<em>dictum<\/em>&nbsp;de Pascal de que \"El coraz\u00f3n tiene razones que la raz\u00f3n no entiende\" es un ejemplo de este \"homenaje\", aunque calificarlo a uno de irracional y meramente intuitivo no parece ser el mejor favor que a uno le puedan hacer. En el fondo, es darle la raz\u00f3n a la visi\u00f3n tradicional pero desde el otro lado, y el resultado final sigue siendo el mismo, las emociones son elementos irracionales de nuestro pensamiento. As\u00ed pues, desde el otro lado de la investigaci\u00f3n sobre los fen\u00f3menos mentales, no hab\u00eda tampoco ning\u00fan incentivo para incluir las emociones en la IA.<\/p>\n<p>Si bien es verdad que en contadas ocasiones las emociones nos han obligado a llevar a cabo algo irracional -piensen en los argumentos de las telenovelas, con protagonistas con las vidas destrozadas por una elecci\u00f3n amorosa infortunada- en la inmensa mayor\u00eda de situaciones las emociones son eminentemente racionales. \u00bfNo es caso racional huir de un incendio motivados por el miedo? \u00bfAcaso no es natural y racional sentir repugnancia por un alimento en mal estado y no comerlo? \u00bfNo resulta \u00fatil la sensaci\u00f3n de sorpresa que nos obliga a estar m\u00e1s atentos cuando las cosas no van exactamente como estaban planeadas?<\/p>\n<p>&nbsp;As\u00ed, el arte, la literatura, los sue\u00f1os o las emociones se convierten en espacios irreductibles a la raz\u00f3n, inexplicables e intratables por la ciencia, y para ellos es estupendo que sea as\u00ed.<\/p>\n<p>Sin embargo hallazgos recientes en psicolog\u00eda, especialmente los estudios sobre las personas con da\u00f1os cerebrales muestran que las emociones son tan racionales como nuestra raz\u00f3n. Antonio Damasio explica en su libro&nbsp;<em>El Error de Descartes<\/em>&nbsp; (Damasio 1995) c\u00f3mo pacientes con da\u00f1os en el l\u00f3bulo prefrontal no se caracterizaban por su racionalidad, sino por todo lo contrario. En su vida cotidiana mostraban tener claros d\u00e9ficits a la hora de tomar decisiones simples y organizar su vida cotidiana. As\u00ed, una persona de profesi\u00f3n oficinista no pod\u00eda decidir a qu\u00e9 dedicarse en el transcurso de su jornada laboral. Empezaba a redactar una carta y a los dos minutos se levantaba y se pon\u00eda a ordenar el archivador para un poco m\u00e1s tarde hacer alguna llamada, pasar r\u00e1pidamente a leer un informe que abandonaba antes de terminar la primera p\u00e1gina para volver a redactar la carta. Sin emoci\u00f3n carec\u00eda de motivaciones, y sin motivaciones era incapaz de decidir qu\u00e9 era lo m\u00e1s relevante, por lo que no pod\u00eda cumplir como se tiene que cumplir con las tareas laborales. La parte m\u00e1s triste de esta historia es que esas personas eran despedidas de su trabajo y no ten\u00edan derecho a indemnizaci\u00f3n, pues seg\u00fan la neurolog\u00eda de entonces no hab\u00eda ninguna relaci\u00f3n entre sufrir un da\u00f1o en el l\u00f3bulo prefrontal, en nuestra capacidad de sentir emociones, y en ser eficiente en el trabajo. En una sociedad hiperracional las emociones parec\u00edan ser un lujo que no ten\u00eda cabida en la toma de decisiones.<\/p>\n<p>Las emociones son sin duda claves en nuestra vida diaria, y es cierto tambi\u00e9n que importan en nuestro desarrollo personal, cultural y laboral mucho m\u00e1s que el coeficiente de inteligencia. Una persona con una buena capacidad de entender las emociones de los dem\u00e1s -alguien con \"inteligencia emocional\" seg\u00fan la expresi\u00f3n de Goleman -cfr Goleman (1997)- aunque tenga un CI mediano o incluso tirando a bajo ser\u00e1 seguramente una persona con mucho m\u00e1s \u00e9xito social, laboral y personal que otra persona con un CI de doscientos pero que no es capaz de interpretar correctamente las emociones de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Son las emociones y no s\u00f3lo la consciencia o la raz\u00f3n las que nos convierten verdaderamente en humanos. M\u00e1s que animales racionales en sentido estricto, somos animales emocionales, y ello no significa que no seamos racionales. M\u00e1s bien que nuestra raz\u00f3n emana directamente de nuestra emoci\u00f3n. Las emociones son b\u00e1sicas para la inteligencia, pero no en el sentido pobre de ayuda a triunfar en los negocios: nuestras emociones est\u00e1n en el n\u00facleo mismo de la racionalidad. Sin ellas no podr\u00edamos motivarnos y sin motivaci\u00f3n no existir\u00eda la toma de decisiones, la resoluci\u00f3n de problemas y el mismo pensamiento racional. (una buena introducci\u00f3n a la relaci\u00f3n entre motivaci\u00f3n y emoci\u00f3n es Oatley &amp; Jenkins 1996).<\/p>\n<p><strong>1.2 Caracter\u00edsticas de una emoci\u00f3n que nos interesa capturar en nuestra reconstrucci\u00f3n sint\u00e9tica<\/strong><\/p>\n<p>Todos sabemos lo que es una emoci\u00f3n intuitivamente, pero lo dif\u00edcil es explicarlo. En esta secci\u00f3n vamos a intentarlo. No buscamos dar una definici\u00f3n completa, lo que dar\u00eda para un erudito volumen, sino m\u00e1s bien ofrecer una descripci\u00f3n que aclare alguna de las cosas que decimos de las emociones para entender la forma en que las usamos en inteligencia artificial. En esta secci\u00f3n seguiremos b\u00e1sicamente las ideas planteadas en Casacuberta (2000).<\/p>\n<p>B\u00e1sicamente, las emociones son procesos psicol\u00f3gicos centrales que reajustan nuestras metas y planes bas\u00e1ndose en nuestro propio sistema de valores. Por ejemplo, nuestro plan original de cruzar la calle se puede cambiar si vemos que hay un perro peligroso al otro lado. El miedo es la emoci\u00f3n b\u00e1sica responsable de este cambio. Resumiendo mucho, una emoci\u00f3n es una forma de reaccionar ante un cambio en nuestra jerarqu\u00eda de planes y objetivos.&nbsp; Primero tenemos que distinguir&nbsp; emoci\u00f3n de un simple acto reflejo -por ejemplo, la acci\u00f3n autom\u00e1tica de cerrar los ojos cuando nos llega una luz fuerte, o de una decisi\u00f3n racional \"cl\u00e1sica\" basada en una argumentaci\u00f3n a partir de creencias y deseos&nbsp; conscientes. Por ejemplo, queremos pedirnos un postre de chocolate y nata, pero entonces recordamos que estamos a dieta y que el m\u00e9dico nos ha prohibido estrictamente este tipo de postres, de manera que finalmente pedimos una naranja.<\/p>\n<p>Todo ser vivo tiene una jerarqu\u00eda de objetivos. En la c\u00faspide est\u00e1n sobrevivir y reproducirse, seg\u00fan vamos bajando tenemos objetivos secundarios tambi\u00e9n importantes, aunque en menor importancia, como mantener la integridad f\u00edsica o tener un buen trabajo y descendiendo m\u00e1s tenemos objetivos de menor transcendencia como comprarse el nuevo disco de los Arcade Fire o limpiar el coche el fin de semana. Para cada uno de esos objetivos hay una serie de planes espec\u00edficos que permiten lograrlos.<\/p>\n<p>Normalmente, los objetivos grandes permanecen ocultos, pues no parecen estar amenazados en ning\u00fan momento o no requieren una urgencia inmediata. Afortunadamente, la selecci\u00f3n natural no ha puesto en nosotros desalmados instintos de reproducci\u00f3n que nos obliguen a tener ese deseo a cada momento, y conf\u00eda en que tarde o temprano ya lo haremos. De la misma forma, en un contexto normal no acostumbran a aparecer situaciones en las que nuestra vida est\u00e9 en peligro.<\/p>\n<p>Sin embargo, imaginemos que la situaci\u00f3n cambia. Usted cruzaba la calle con la intenci\u00f3n de comprar el \u00faltimo trabajo de los Arcade Fire y de repente un conductor despistado se salta el sem\u00e1foro en rojo y se dirige directamente contra usted. Es en ese momento en que entra el miedo, usted siente la sensaci\u00f3n de miedo y esa misma sensaci\u00f3n le lleva a replantearse su jerarqu\u00eda de objetivos. Su objetivo original de comprar un disco se ve desbordada por la necesidad imperiosa de salvaguardar un objetivo mucho m\u00e1s alto: sobrevivir. Finalmente, su cuerpo activa autom\u00e1ticamente una respuesta, la huida, que le permite -gracias a la generaci\u00f3n de adrenalina y a una irrigaci\u00f3n y oxigenaci\u00f3n extra- saltar y evitar el peligro.<\/p>\n<p>Las emociones son los candidatos perfectos para ocuparse de motivaci\u00f3n y toma de decisiones. Implican una reubicaci\u00f3n de planes y objetivos y al tener asociadas autom\u00e1ticamente una sensaci\u00f3n permiten la motivaci\u00f3n directa y el paso a la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para hacer esta distinci\u00f3n, son necesarias dos cosas: por un lado que parte de la reacci\u00f3n sea autom\u00e1tica, una reacci\u00f3n inconsciente generada por la emoci\u00f3n y&nbsp; que es universal. As\u00ed, el gesto inconsciente de agacharnos ante el peligro y poner cara de miedo son respuestas, reacciones autom\u00e1ticas a un peligro generadas directamente por una emoci\u00f3n. La reacci\u00f3n de tomar el tel\u00e9fono y llamar a la polic\u00eda aunque tambi\u00e9n est\u00e1 motivada por el miedo no forma parte de la emoci\u00f3n en sentido estricto.<\/p>\n<p>La segunda condici\u00f3n es que la emoci\u00f3n ha de ir siempre acompa\u00f1ada por una sensaci\u00f3n, m\u00e1s o menos fuerte, m\u00e1s o menos atenuada, que tiene un efecto final en nuestra decisi\u00f3n y en nuestro comportamiento. As\u00ed el miedo viene siempre acompa\u00f1ado por esa sensaci\u00f3n caracter\u00edstica que nos informa de que sentimos miedo. Lo mismo sucede con la alegr\u00eda, la tristeza, etc. De esta manera si nos encontramos ante dos personas que huyen de un peligro, una presa del p\u00e1nico y la otra flem\u00e1tica, podemos suponer que la primera s\u00ed est\u00e1 bajo el estado emocional del miedo, ya que siente algo, mientras que la segunda, salvo que sea un actor estupendo, no est\u00e1 bajo la emoci\u00f3n del miedo, ya que no siente nada. Esta caracter\u00edstica es central a la hora de distinguir \u2013en filosof\u00eda de la mente- entre estados que son realmente emociones de los que no lo son. Sin embargo, la importancia de esta caracter\u00edstica en el campo de las emociones sint\u00e9ticas depender\u00e1 de nuestros objetivos: si se trata de un plan b\u00e1sicamente pr\u00e1ctico \u2013 queremos desarrollar un sistema que explota las emociones humanas a nivel comunicativo o funcional- en ese caso es totalmente irrelevante la pregunta sobre si el ordenador siente algo. Si por el contrario estamos ante la empresa de crear una m\u00e1quina que genuinamente siente emociones, necesitaremos haber resuelto primero espinosos problemas en relaci\u00f3n a la consciencia, la posibilidad de tener&nbsp;<em>qualia<\/em>&nbsp;y toda una serie de paradojas filos\u00f3ficas asociadas.<\/p>\n<p>Nuestro gran repertorio emocional se explica por la existencia de una serie de emociones b\u00e1sicas que se combinan entre s\u00ed, generando emociones complejas. Es raro que un objeto, persona o situaci\u00f3n nos genere una sola emoci\u00f3n, salvo que se trate de una situaci\u00f3n muy extrema. Por otro lado, hay eventos que por su propia naturaleza, como una sorpresa agradable, generan varias emociones a la vez. Ello nos permite una vida emotiva muy compleja que explica nuestro arte, literatura, m\u00fasica y tambi\u00e9n que se hagan necesarias en muchos proyectos ambiciosos de IA.<\/p>\n<p><strong>1.3 Emociones y&nbsp; toma de decisiones<\/strong><\/p>\n<p>La importancia de las emociones en la toma de decisiones&nbsp; ha sido demostrada experimentalmente en repetidas ocasiones por el ya mencionado Antonio Damasio (Damasio 1995). Este neur\u00f3logo de origen portugu\u00e9s ha estudiado detalladamente personas con da\u00f1os en su l\u00f3bulo prefrontal y, por tanto, incapaces de colorear emocionalmente las im\u00e1genes mentales que aparecen cuando uno ha de escoger entre diferentes opciones. Los resultados son realmente devastadores para estas personas: incluso en situaciones de laboratorio frente a juegos muy sencillos son incapaces de tomar la decisi\u00f3n correcta y llevan a cabo decisiones que en la vida real les conducir\u00edan al desastre. En otro fascinante test en que deb\u00edan escoger qu\u00e9 personas les parec\u00edan de fiar y cu\u00e1les no, estas personas, a pesar de tener su memoria y sus habilidades racionales intactas se fiar\u00edan absolutamente de todo el mundo, incluso de personas que cualquier personal normal que los viera se aterrorizar\u00eda al momento y saldr\u00eda corriendo de all\u00ed, ellos no parecen detectar nada especial.<\/p>\n<p>No hay inteligencia sin motivaci\u00f3n, y no hay motivaci\u00f3n sin emoci\u00f3n. Todas nuestras decisiones est\u00e1n permeadas por las emociones. Seg\u00fan el modelo de la intervenci\u00f3n de las emociones en la toma de decisiones de Damasio, cuando tenemos que decidir una cosa, escoger entre diferentes opciones, esas alternativas se presentan a nuestra consciencia como im\u00e1genes mentales. Esas im\u00e1genes no son puras informaciones para que procese nuestra raz\u00f3n, sino que est\u00e1n siempre te\u00f1idas de emoci\u00f3n. Nuestros recuerdos y pensamientos est\u00e1n etiquetados con el miedo, la alegr\u00eda, la tristeza, la repugnancia, etc. que sentimos en aquel momento o que imaginamos que sentir\u00edamos si lo hici\u00e9ramos. Adem\u00e1s de resultar intuitivamente razonable, hay modelos experimentales en psicolog\u00eda que apuntan en la misma direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose en estas \"coloraciones\" emocionales, nuestros sistemas emotivo junto al racional hacen un balance y deciden qu\u00e9 opci\u00f3n es la mejor. Si no supi\u00e9ramos sentir nada especial por ninguna de nuestras posibles decisiones entonces no sabr\u00edamos escoger entre ellas, no sabr\u00edamos qu\u00e9 es relevante para la acci\u00f3n y que no. No estar\u00edamos motivados. Y tal como hemos dicho al principio, sin motivaci\u00f3n no hay inteligencia ni acci\u00f3n posible. Una persona sin esta habilidad es capaz de tomar decisiones extra\u00f1as, muchas veces aberrantes, como muestran, por ejemplo, algunos tests para detectar psic\u00f3patas.<\/p>\n<p>Decidir no es m\u00e1s que escoger entre un n\u00famero de opciones. Por ejemplo, supongamos que quiere ir esta noche al teatro. Entre otras cosas deber\u00eda decidir si tomar\u00e1 el transporte p\u00fablico o se dirigir\u00e1 all\u00ed con su coche. Primero vienen las informaciones: el horario de los trenes, el recuerdo de lo dif\u00edcil que es encontrar aparcamiento. Las caravanas que se forman al entrar a la gran ciudad. El recuerdo de que la estaci\u00f3n de metro m\u00e1s cercana al teatro est\u00e1 a unos diez minutos andando. Una imagen mental de la l\u00ednea de metro le recuerda que ha de hacer un transbordo para llegar desde la estaci\u00f3n de tren a la parada de metro m\u00e1s cercana al teatro... Tradicionalmente, la versi\u00f3n de las decisiones meramente \"racionales\" pensaba que nuestro cerebro procesaba toda esa informaci\u00f3n siguiendo reglas formales estrictas y llegaba a una conclusi\u00f3n, y que las emociones no ten\u00edan nada que ver.<\/p>\n<p>Sin embargo, ahora sabemos que las emociones tienen mucho que ver. Cuando usted se forma la imagen mental de lo dif\u00edcil que es aparcar alrededor del teatro, eso no es un dato racional puro, sino que va acompa\u00f1ado por la sensaci\u00f3n de agobio que tuvo usted la \u00faltima vez que se pas\u00f3 veinte minutos buscando un sitio para aparcar. Igualmente, cuando piensa que se tarda diez minutos en llegar a la estaci\u00f3n de metro y en un transbordo, esa imagen viene acompa\u00f1ada por la sensaci\u00f3n de cansancio y aburrimiento que le supuso el transporte p\u00fablico la \u00faltima vez que fue al teatro. Finalmente, la idea de ir al teatro no es una colecci\u00f3n de datos objetivos acerca de la obra, sino que va acompa\u00f1ada por la alegr\u00eda y placer que sinti\u00f3 la \u00faltima vez que vio a la compa\u00f1\u00eda en cuesti\u00f3n actuando, y la excitaci\u00f3n que le ha acompa\u00f1ado \u00faltimamente al pensar que podr\u00eda ver una nueva obra del grupo. Gracias a todas estas sensaciones, su decisi\u00f3n est\u00e1 finalmente motivada, es capaz de recuperar s\u00f3lo la informaci\u00f3n relevante y as\u00ed decide, en primer lugar, que ir\u00e1 al teatro en lugar de quedarse en casa, pues la obra le interesa mucho, y tambi\u00e9n decide ir en transporte p\u00fablico, pues el agobio que implica moverse con ferrocarril y metro no es nada comparado a las caravanas de entrada y salida y a la enorme p\u00e9rdida de tiempo que significa buscar aparcamiento.<\/p>\n<p>Todas estas decisiones no habr\u00edan sido posibles sin emociones que le permitieran asignar sensaciones, y por tanto grados de motivaci\u00f3n, a cada posible l\u00ednea de acci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>1.4 Emociones y comunicaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Cuando tenemos una emoci\u00f3n espec\u00edfica, nuestro comportamiento externo y el lenguaje corporal ofrecen diferentes pistas para indicarlo. Lloramos cuando estamos tristes, la voz cambia cuando nos enfadamos, sonre\u00edmos cuando estamos contentos, etc. Esta capacidad de comunicarnos mediante las emociones es clave en nuestra vida diaria, y cualquier sistema artificial que quiera asegurar un buen sistema de comunicaci\u00f3n entre hombre y m\u00e1quina tiene que acabar incluy\u00e9ndolo de alguna forma.<\/p>\n<p>Siguiendo Casacuberta (2000) podemos establecer tres funciones diferentes de las emociones en los procesos comunicativos:<\/p>\n<p>La funci\u00f3n principal es precisamente informar a la comunidad de que estamos bajo cierta emoci\u00f3n, pues ello puede ser \u00fatil para el grupo. Por ejemplo, si estamos asustados, es importante que la comunidad lo sepa \u2013a trav\u00e9s de nuestra cara de miedo, por ejemplo- pues podr\u00eda haber un peligro acechando, y todos se van a beneficiar de esa informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde luego, cada uno siente emociones en funci\u00f3n de lo que le dicta su cultura: lo que es para nosotros un sabroso bocadillo de jam\u00f3n puede resultar repugnante para alguien de cultura&nbsp; musulmana.&nbsp; Lo mismo podemos decir acerca de lo que consideramos alegre, triste o agresivo: depende mucho de la cultura. Pero no es menos cierto que la expresi\u00f3n de la emoci\u00f3n es algo universal, independiente de la cultura: todos ponemos las mismas caras de alegr\u00eda, miedo, tristeza, etc. como han puesto de manifiesto diversos estudios antropol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>En buena parte, las emociones se comunican mediante el lenguaje corporal. La expresi\u00f3n facial juega un papel importante en esa comunicaci\u00f3n. Diversos estudios desarrollados por el psic\u00f3logo Ekman sobre las emociones han mostrado que i) Cada emoci\u00f3n tiene una expresi\u00f3n facial espec\u00edfica y que ii) esa expresi\u00f3n es universal y no cambia de cultura en cultura. (Cfr. Ekman 1973).<\/p>\n<p>As\u00ed, Ekman mostr\u00f3, por ejemplo, como los habitantes nativos de cierta isla de la Micronesia que no ten\u00edan relaci\u00f3n con la cultura occidental&nbsp; eran capaces de interpretar qu\u00e9 emoci\u00f3n aparec\u00eda expresada en diferentes fotos de ciudadanos estadounidenses que expresaban miedo, tristeza o repugnancia. Igualmente, las expresiones emocionales ofrecidas por los nativos de Micronesia fueron interpretadas de forma correcta por occidentales que no ten\u00edan ninguna relaci\u00f3n con esta cultura del Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>Como que utilizar el lenguaje habr\u00eda distorsionado totalmente el ejercicio, Ekman tuvo la inteligencia de utilizar una narraci\u00f3n en su lugar. A los nativos se les contaba una historia que estuviera contextualizada a su modo de vida. As\u00ed, se les narraba una breve aventura de un hombre que sale a cazar en la espesura y se encuentra con un cerdo salvaje de muy malas pulgas y decidido a atacarlo. En ese momento al nativo se le ped\u00eda que pusiera la cara que esa persona pondr\u00eda al ver el cerdo. El t\u00e9rmino \"miedo\" no aparec\u00eda en ning\u00fan momento de la historia. Se le tomaba una foto y luego se le ense\u00f1aban fotos de ciudadanos americanos en diferentes poses. La inmensa mayor\u00eda de las veces reconoc\u00edan la expresi\u00f3n de miedo como la que pondr\u00eda el personaje en esa situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Igualmente, cuando a los ciudadanos americanos se les contaba una historia de miedo -de nuevo sin que el t\u00e9rmino apareciera- y se les ense\u00f1aban diferentes expresiones faciales de los nativos de Micronesia reconoc\u00eda la gran mayor\u00eda de veces la expresi\u00f3n de miedo.<\/p>\n<p>Debido a ello, las emociones son un medio de comunicaci\u00f3n muy valioso, al no estar mediado por conceptos, sino que act\u00faa directamente sobre el receptor. Las emociones se pueden comunicar, y entre otras cosas, expresan como una persona se siente por dentro. Cuando uno se siente triste, por ejemplo, y expresa esa emoci\u00f3n a trav\u00e9s de lenguaje corporal la gente tambi\u00e9n se emociona, siente empat\u00eda y ayuda a esa persona. De esta forma, las emociones son un fuerte pegamento social en los asuntos humanos, y el mecanismo pasa sin duda por la empat\u00eda, sentir lo mismo que siente el otro.<\/p>\n<p>Otra forma en que emociones y comunicaci\u00f3n se conectan entre s\u00ed es lo que podr\u00edamos llamar modulaci\u00f3n emocional. B\u00e1sicamente es la idea es que la forma en que consideramos un evento o persona depende en buena parte de la emoci\u00f3n que tal evento o persona nos genera.<\/p>\n<p>Con Wittgenstein (1922), podr\u00edamos afirmar que el mundo del hombre feliz es diferente del mundo del hombre triste. Y no nos referimos exclusivamente al hecho de que una persona deprimida tenga menos \u00e1nimos de hacer cosas. Se trata de un efecto m\u00e1s sutil, que hace que la persona bajo una determinada emoci\u00f3n literalmente perciba el mundo de otra manera. Hemos puesto ya el ejemplo de las personas que, afectadas por una lesi\u00f3n, conf\u00edan en cualquier individuo, aunque su aspecto sea completamente amenazador y patibulario, pues no son capaces de percibir la amenaza latente.<\/p>\n<p>En otros experimentos psicol\u00f3gicos muy significativos, se ha puesto de manifiesto c\u00f3mo la manera de interpretar una fotograf\u00eda o dibujo aparentemente neutro depende de la emoci\u00f3n concreta que una persona est\u00e1 sintiendo. As\u00ed, por ejemplo, la imagen de un partido de tenis de aspecto neutro hace que las personas alegres vean gente que se lo pasa bien, sin preocuparse del resultado mientras que las personas deprimidas tienden a ver un perdedor frustrado en el partido con el que autom\u00e1ticamente se identifican. (Cfr. Casacuberta 2000).<\/p>\n<p>Ello tambi\u00e9n tiene efectos en nuestra actitud comunicativa. Si por una persona sentimos emociones negativas, su mensaje nos llegar\u00e1 muy distorsionado por ellas, y autom\u00e1ticamente generaremos la peor interpretaci\u00f3n posible de lo que se nos dice. Tenderemos a estar en contra de las ideas que esa persona nos proponga aunque sean razonables, simplemente porque esa persona \"no nos cae bien\". Esa emoci\u00f3n no tiene por qu\u00e9 ser necesariamente consciente y asumida. Nuestras emociones tambi\u00e9n pueden ser inconscientes. Un enfado no detectado puede obligarnos a actuar agresivamente contra una persona, sin ser conscientes de que es el enfado lo que nos hace actuar as\u00ed. De hecho, es probable que despu\u00e9s racionalicemos nuestra actuaci\u00f3n, dando una serie de argumentos por las que la persona en cuesti\u00f3n se merec\u00eda nuestro trato agresivo. Pero en realidad es nuestro enfado inconsciente, y no las razones que ideamos a posteriori, las que explican nuestro comportamiento agresivo.<\/p>\n<div>\n<hr>\n<div id=\"ftn\">\n<p class=\"Textdenotaapeudepgina\"><span class=\"Refernciadenotaapeudepgina\">[1]<\/span>&nbsp;Por&nbsp;<em>e-learning<\/em>&nbsp;nos referimos a<span class=\"apple-style-span\">&nbsp;un modelo de formaci\u00f3n a distancia que utiliza Internet como herramienta exclusiva de aprendizaje. Esto ha sido&nbsp;&nbsp;llevado a sus extremos dentro del nuevo al paradigma de la e-Ciencia o la Ciencia 2.0., v\u00e9ase Hey &amp; Trefethen (2005) y Schneiderman (2008).<\/span><\/p>\n<p class=\"Textdenotaapeudepgina\">&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"csc-default\">\n<div class=\"divider\">\n<hr>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"c3811\" class=\"csc-default\">\n<div class=\"csc-header csc-header-n8\">\n<h2>2. Cuestiones filos\u00f3ficas relativas a las emociones (artificiales)<\/h2>\n<\/div>\n<p><strong>2.1. Los modelos IA y las emociones:<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; En este apartado consideraremos las diversas aproximaciones a las emociones desde la Inteligencia Artificial (IA), considerada \u00e9sta desde una perspectiva amplia que incluya tanto rob\u00f3tica como software, al tiempo que el planteamiento dicot\u00f3mico de la IA en las l\u00edneas&nbsp;<em>bottom-up&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>top-down.&nbsp;<\/em>El primero de ellos, tambi\u00e9n denominado modelo \u2018disembodied\u2019, se encuentra regido por la&nbsp;<em>symbol system hypothesis<\/em>; mientras que el segundo, tambi\u00e9n denominado \u2018embodied\u2019 o \u2018situated\u2019, se identifica con la&nbsp;<em>physical grounding hypothesis<\/em>, con relaciones con el conexionismo (la disciplina que trabaja con sistemas simulados de redes neuronales para conseguir reproducir el funcionamiento neuronal del cerebro humano). Del primero ser\u00edan ejemplos cl\u00e1sicos autores como (Newell y Simon 1959, 1980), (Simon (1997) o Douglas Lenat (Davis y Lenat 1980), mientras que del segundo brilla por su actividad Rodney Brooks (Brooks 1990, 1991, 1994).<\/p>\n<p>Resumiendo el debate, podemos afirmar que los primeros intentan crear un ente inteligente, una mente artificial, considerada \u00e9sta como un tipo de computadora o sistema artificial de alto nivel (prescindiendo de los detalles de implementaci\u00f3n del mismo, por&nbsp; considerarlos irrelevantes y de un nivel t\u00e9cnico inferior) que opera con estructuras de s\u00edmbolos l\u00f3gicos, mientras que los segundos crean m\u00e1quinas que imitan determinadas acciones de los seres vivos y consideran que la inteligencia es una propiedad emergente de estos sistemas tras sucesivas construcciones complejas, siguiendo el s\u00edmil evolutivo. Por estos motivos se los puede agrupar, seg\u00fan (Horvitz 1993), como&nbsp;<em>formalistas&nbsp;<\/em>(los cl\u00e1sicos), o&nbsp;<em>heuristas<\/em>&nbsp;(los nuevos). Los \u00faltimos se pueden denominar heuristas pero no en sistemas top-down, sino bottom-up, es decir, \u2018heuristas de la acci\u00f3n f\u00edsica\u2019 (y no simb\u00f3lica como las heur\u00edsticas de los sistemas expertos). De hecho, la IA comenz\u00f3 durante la d\u00e9cada de 1940 desde la visi\u00f3n cl\u00e1sica (todav\u00eda existente hoy en d\u00eda), a la que se opuso hace tan s\u00f3lo una pocas d\u00e9cadas la visi\u00f3n alternativa. Dentro de esta visi\u00f3n cl\u00e1sica, existir\u00eda un per\u00edodo subsimb\u00f3lico (en la que se trabaja con representaciones num\u00e9ricas o sub-simb\u00f3licas), que abarcar\u00eda de 1950 a 1965, mientras que a partir de mediados de los sesenta se inicia un periodo simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>Tras la breve descripci\u00f3n de los dos programas de investigaci\u00f3n en IA, el&nbsp;<em>top-down&nbsp;<\/em>&nbsp;y el&nbsp;<em>bottom-up<\/em>, podemos plantearnos cu\u00e1l ha sido el papel de las emociones en el desarrollo de la IA. Lo cierto es que la aproximaci\u00f3n emocional a la IA y los entornos computaciones se produjo inicialmente por cuestiones relativas a la mejora de eficiencia de la actividad humana que trabaja con estos sistemas (Hutchins 1995), (Norman 1999, 2004). Cabe decir que tambi\u00e9n existen intentos paralelos por descubrir el papel de las emociones en el descubrimiento y evaluaci\u00f3n cient\u00edfico (Thagard 2002). Lo cierto, es que a la luz de los estudios sobre el importante papel de las emociones en los procesos racionales, que hemos visto en el apartado 1.1., pronto surgi\u00f3 la necesidad de contemplar la implementaci\u00f3n de emociones en sistemas artificiales, con tal de mejorar sus procesos cognitivos y la interacci\u00f3n eficiente de los mismos con los seres humanos (Sloman &amp; Croucher 1981), (Picard 1997).&nbsp; Tambi\u00e9n se ha desarrollado un sistema de modelos artificiales para analizar las interacciones emocionales, denominados&nbsp;<em>affectons<\/em>&nbsp;(Adamatzky 2003), lo que implica una cierta idea de&nbsp;<em>homeostasis del comportamiento<\/em>&nbsp;a partir de las interacciones emocionales que lo gu\u00edan (Plutchik 1991). Con ello se busca tambi\u00e9n la simulaci\u00f3n de las transformaciones de las sociedades, en un paradigma de sociedades artificiales que contemple el funcionamiento de las emociones colectivas.<\/p>\n<p>Lo cierto es que este proceso de inserci\u00f3n de lo emocional en lo computacional tambi\u00e9n respond\u00eda a un intento por mejorar nuestra comprensi\u00f3n de la inteligencia humana[1]. Ya en los setenta, y siguiendo la estela creada por Joseph Weizenbaum con \u2018Eliza\u2019, Kenneth Colby cre\u00f3 a \u2018Parry\u2019, el simulador artificial de paciente paranoico que parec\u00eda real para bastantes especialistas (Colby 1981). Las&nbsp; emociones aparecen hoy en d\u00eda como el caballo de Troya para la comprensi\u00f3n de la racionalidad, de manera que m\u00faltiples disciplinas est\u00e1n tratando de aportar luz a esta interesante cuesti\u00f3n (Solomon 1999), (DeLancey 2001)[2].<\/p>\n<p>Pasemos ahora a afrontar las equivalencias a los modelos&nbsp;<em>top-down\/bottom-up&nbsp;<\/em>&nbsp;en el \u00e1mbito de las emociones sint\u00e9ticas:<\/p>\n<p><strong>2.1.1. Top-down.<\/strong><\/p>\n<p>Siguiendo la evoluci\u00f3n de la IA, los intentos por crear un sistema simb\u00f3lico, esta vez&nbsp; ligado a las emociones, es algo&nbsp; que se ha producido de forma parcial. CYC es un ejemplo de ello, si bien Douglas Lenat, su creador, considera que no tiene emociones genuinas[3]. Con todo, CYC comprende el significado de las emociones en los entornos donde estas aparecen. Sin ellas, Lenat comprendi\u00f3 que CYC no ser\u00eda el metasistema experto que persegu\u00eda.<\/p>\n<p>Por otro lado, existe una aproximaci\u00f3n a lo emocional desde la rob\u00f3tica y los entornos computacionales. Disponemos de un proyecto paradigm\u00e1tico que ha marcado las investigaciones de los \u00faltimos a\u00f1os: Kismet. El grupo de investigaci\u00f3n \u201cRobotic Life Group\u201d, del MIT Media Lab, liderado por Cynthia Breazeal est\u00e1 creando robots que puedan interactuar con los seres humanos, por lo que el aspecto emocional de tales m\u00e1quinas ha sido un punto fundamental en su dise\u00f1o. La antropomorfizaci\u00f3n de los robots es un elemento a considerar seriamente en su mayor grado de aceptaci\u00f3n (\u00a1al tiempo que de rechazo!), pasando de la consideraci\u00f3n del mismo como una herramienta a la del robot como un compa\u00f1ero. Breazeal tras trabajar en el robot Cog, desarroll\u00f3 a partir de finales de los a\u00f1os noventa el robot Kismet, una cara esquem\u00e1tica (un soporte b\u00e1sico para orejas, ojos, labios y cejas) que si bien en los primeros estadios de la investigaci\u00f3n tan s\u00f3lo era capaz de simular gestos faciales relacionados con las emociones, lo que produc\u00eda una empat\u00eda del usuario humano ante una m\u00e1quina de este tipo, hoy en d\u00eda Kismet es capaz de \u2018reconocer\u2019 emociones en humanos y reaccionar en consecuencia&nbsp; mediante gestos faciales o emisi\u00f3n de sonidos.<\/p>\n<p>La pregunta clave es \u00bftiene Kismet emociones? No, las&nbsp;<em>simula<\/em>. Pero con ello consigue que en la interacci\u00f3n con un ser humano, \u00e9ste se sienta mejor que al relacionarse con una m\u00e1quina fr\u00eda y distante, m\u00e1xime eficiente. Del mismo modo que Deep Blue, el ordenador de IBM que venci\u00f3 al ajedrez al mejor jugador de todos los tiempos, Gary Kasparov, es imbatible en el ajedrez, no por ello dir\u00edamos que es inteligente en el sentido amplio del t\u00e9rmino\u2026 aunque en ajedrez ya no lo ganar\u00e1 humano alguno. Kismet viene a ser su equivalente en el \u00e1mbito de la rob\u00f3tica emocional: es un gran logro, pero no tiene emociones genuinas. Su gran aportaci\u00f3n es la implementaci\u00f3n de habilidades emocionales que permiten una mejor socializaci\u00f3n (Bates 1994; Breazeal 1998, 2002; Picard &amp; Klein, 2002), puesto que se ha demostrado que los seres humanos respondemos socialmente a la relaci\u00f3n con&nbsp; las computadoras (Reeves &amp; Nass, 1996), a las que consideramos un \u201cembodied computer agent\u201d (Brave, Nass &amp; Hutchinson, 2005). Y la empat\u00eda puede considerarse un fen\u00f3meno afectivo (Batson et al. 1997). No es raro que a los sistemas conformados por humanos y m\u00e1quinas que trabajan conjuntamente se los haya denominado \u2018sistemas cognitivos conjuntos\u2019 (Hollnagel &amp; Woods, 1983). Es decir, un sistema cognitivo extenso, no exento de problemas como la p\u00e9rdida de habilidades, la confianza en la bonanza del sistema (que lleva a la complacencia) o la p\u00e9rdida de adaptabilidad (Parasuraman 1997).<\/p>\n<p>Para la industria, esto no constituye problema alguno.&nbsp; El perro AIBO de la casa SONY (su nombre real es ERS-7M3), simula actitudes propias de una mascota que provocan en sus due\u00f1os fantas\u00edas con respecto a sus capacidades emocionales (Friedman, Kahn &amp; Hagman, 2003).<\/p>\n<p>En el campo del software, hubo un programa pionero que caus\u00f3 furor a finales de la d\u00e9cada de 1960, su nombre: Eliza[4]. (Weizenbaum 1966) fue el creador del primer programa artificial de conversaci\u00f3n entre los seres humanos y una computadora. Los modelos computacionales interactivos que contemplan las emociones humanas son una de las l\u00edneas de investigaci\u00f3n m\u00e1s importantes de nuestros d\u00edas (Elliot, 1992; Tosa &amp; Nakatsu,&nbsp; 1996). Uno de los aspectos importantes en estos procesos interactivos es el de minimizar o evitar la frustraci\u00f3n del usuario, lo que conlleva disminuci\u00f3n de capacidades cognitivas de la persona afectada, como en la capacidad de atenci\u00f3n, retenci\u00f3n memor\u00edstica, aprendizaje, pensamiento creativo o interacci\u00f3n social educada (Klein, Moon &amp; Picard, 2002).<\/p>\n<p><strong>2.1.2. Bottom-up.<\/strong><\/p>\n<p>El enfoque&nbsp;<em>bottom-up<\/em>&nbsp;parte de un punto de vista totalmente opuesto al que acabamos de analizar. La idea es que las emociones b\u00e1sicas, dolor, placer, atracci\u00f3n, aversi\u00f3n,\u2026 sean partes fundamentales de las m\u00e1quinas o sistemas creados.&nbsp;<\/p>\n<p>Del mismo modo que no podemos realmente crear m\u00e1quinas con pensamientos complejos ni tampoco con sistemas de movimiento muy especializados a la par que variados (como en los seres humanos), que es lo que habr\u00eda intentado un enfoque&nbsp;<em>top-down<\/em>&nbsp;durante d\u00e9cadas, desde la perspectiva&nbsp;<em>bottom-up<\/em>&nbsp;se persigue algo completamente diferente: comenzar por sistemas muy simples que imiten a la naturaleza para ir aumentando paulatinamente su complejidad. Es lo que ejemplifican los trabajos del Robotic Life Group,&nbsp; del MIT[5], o las&nbsp;<em>Life Machines<\/em>, del mismo centro de investigaci\u00f3n. La pauta b\u00e1sica ha consistido en imitar insectos, los cu\u00e1les son m\u00e1s simples (pero valga la complejidad de semejantes sistemas \u2018simples\u2019) que los animales, puesto que su relaci\u00f3n con el mundo se limita la mayor parte de las veces a la percepci\u00f3n de se\u00f1ales, las cuales pueden considerarse como alarmas y activar un proceso reactivo hasta que la acci\u00f3n se equilibra nuevamente con el ambiente. Una mosca dirigiendo una escapada en un vuelo disuasorio ante una amenaza (un ser humano con un mata-moscas, por ejemplo) desarrolla una acci\u00f3n primaria de&nbsp;<em>alerta<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>miedo<\/em>&nbsp;ante el est\u00edmulo. Con ello tiene suficiente para su supervivencia. El desarrollo de emociones m\u00e1s complejas responde a la posibilidad de interaccionar de forma m\u00e1s rica tanto con el ambiente como con el resto de seres de la propia especie. Una aproximaci\u00f3n evolutiva a la conciencia y las emociones (Panksepp 2005) nos da la clave para el desarrollo de una IA&nbsp;<em>bottom-up&nbsp;<\/em>neoevolucionista que se refleja en la naturaleza para el desarrollo de m\u00e1quinas afectivas.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; 2.2. Emociones en cuerpos o sistemas computacionales.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal y como hemos visto, el inter\u00e9s por el estudio de las emociones sint\u00e9ticas en robots e interfaces reside en el desarrollo de la capacidad de socializaci\u00f3n de tales instrumentos por parte de los usuarios humanos, quienes conciben estos agentes artificiales como \u2018agentes con emociones\u2019. Por ello, los elementos emocionales presentes en su funcionamiento deben ser satisfactorios del mismo modo que lo son las relaciones sociales humanas. Al fin y al cabo, tales m\u00e1quinas son nuestros compa\u00f1eros sociales (Reeves &amp; Nass 1996).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, un entorno artificial emotivo dise\u00f1ado correctamente activar\u00e1 emp\u00e1ticamente a su usuario, del modo seg\u00fan el cual los dise\u00f1adores hayan planeado. Recordemos que la empat\u00eda tiene una ubicaci\u00f3n neuronal (Brave et al 2005) y que conforma la base del sistema de aprendizaje humano al permitir la interpretaci\u00f3n y expresi\u00f3n similar de acciones.<\/p>\n<p><strong>2.2.1. F\u00edsicos o virtuales: INTERFACES.<\/strong><\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de las interfaces, sobresale como precursora a la par que impulsora de elementos emocionales, Rosalind W. Picard, fundadora y directora del Affective Computing Research Group (MIT), esponsorizado por el consorcio industrial Things That Think Consortium. Al pasarse a un entorno virtual mediatizado por interfaces, una parte cada vez mayor de actividades humanas se realiza frente la pantalla de terminales diversos. El desarrollo de interfaces m\u00e1s intuitivos, f\u00e1ciles de usar y que motiven positivamente a sus usuarios ha sido el campo de batalla de una cantidad ingente de programadores, ingenieros y dise\u00f1adores (Oatley 2004, Norman 2004). Las emociones han demostrado ser un elemento fundamental en el dise\u00f1o de interfaces \u00fatiles, de manera que la interacci\u00f3n humano-m\u00e1quina sea provechosa. Por lo argumentado anteriormente respecto de las proyecciones sociales y emotivas de los seres humanos hacia las m\u00e1quinas, cabr\u00e1 esperar que los intermediarios entre las m\u00e1quinas y los humanos sean modelos adaptados a la naturaleza humana. Las formas antropom\u00f3rficas de los robots dom\u00e9sticos son un ejemplo de lo comentado. Las emociones implementadas en tales sistemas (para su simulaci\u00f3n ante el usuario o reconocimiento de las mismas para una adecuaci\u00f3n de la actividad) son el miedo, la felicidad, la culpa, la sorpresa y la c\u00f3lera (Breazeal 2003). Existe una controversia acerca de cu\u00e1les son las emociones b\u00e1sicas o primarias (de forma muy b\u00e1sica son placer-dolor) que deben intentar implementarse en sistemas artificiales, y ello es debido al debate equivalente dentro del estudio de las emociones humanas (Ortony et al 1988).<\/p>\n<p><strong>2.2.2. Las emociones distribuidas.<\/strong><\/p>\n<p>Si bien existe un paradigma conceptual relativo a la cognici\u00f3n distribuida que pretende revolucionar y mejorar nuestros modelos de an\u00e1lisis de la cognici\u00f3n humana, estos adolecen del error cl\u00e1sico del pensamiento filos\u00f3fico occidental: ignoran la funci\u00f3n de las emociones, por lo menos en los textos principales y m\u00e1s sistem\u00e1ticos de la disciplina.<\/p>\n<p>En segundo lugar, los modelos que contemplan la existencia de emociones en procesos cognitivos lo hacen desde una perspectiva intrasubjetiva, en lugar de intersubjetiva, es decir, que analizan el valor cognitivo de las emociones para el individuo, obviando un hecho fundamental, a saber: que las emociones tienen verdadero sentido en su interacci\u00f3n social, lo que se ha denominado el&nbsp;<em>social sharing of emotion<\/em>&nbsp;&nbsp;(Finkenauer &amp; Rim\u00e9 1998), (Rim\u00e9 et al, 1991, 1998), (Christophe &amp; Rim\u00e9 1997).<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, las emociones experimentadas por una persona, considerando un amplio rango de niveles sociales, educativos y culturales, tienden a ser compartidas verbalmente con otras personas durante unos d\u00edas por el 80-95% de la gente. Esto requiere una pregunta \u00bfpor qu\u00e9 resulta necesario compartir las emociones? Tras cambios en el universo simb\u00f3lico, los episodios emocionales son los verdaderos estimulantes de la b\u00fasqueda de respuestas para reestablecer el orden, por lo que forman una parte fundamental de los procesos cognitivos. Al mismo tiempo, el compartir emociones fortalece los lazos sociales. No por nada, se ha incluso dise\u00f1ado una interface, AltarNation, de creaci\u00f3n de espacios religiosos para comunidades virtuales (Hlubinka et al 2002).<\/p>\n<p>Por ello, el dise\u00f1o de sistemas afectivos artificiales, requiere de la consideraci\u00f3n de entornos m\u00faltiples emocionales, los cuales participan activamente en un flujo emocional. Veamos en el siguiente punto una muestra de esta idea.<\/p>\n<hr>\n<p>[1]&nbsp;Y de aspectos relacionados con la inteligencia como la intencionalidad o la creatividad. Sobre este \u00faltimo aspecto, tenemos el ejemplo del programa AARON, de Harold Cohen (<a href=\"http:\/\/crca.ucsd.edu\/~hcohen\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/crca.ucsd.edu\/~hcohen\/<\/a>).<\/p>\n<p>[2]&nbsp;(Scheutz 2004) detalla una completa bibliograf\u00eda hist\u00f3rica de las emociones en la IA.<\/p>\n<p>[3]&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.cyc.com\/cyc\/technology\/halslegacy.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.cyc.com\/cyc\/technology\/halslegacy.html<\/a>.&nbsp; CYC es una ontolog\u00eda del conocimiento general. Contiene 100.000 conceptos y 1.000.000 declaraciones&nbsp; y el objetivo de su creador es el de crear una m\u00e1quina que entienda el mundo en su globalidad del mimo modo que cualquier ser humano normal lo hace. Tambi\u00e9n se supone que ser\u00e1 capaz de aprender como lo hace un ser humano, una vez haya adquirido los elementos conceptuales (sint\u00e1cticos y sem\u00e1nticos) necesarios. Es el sue\u00f1o de la Inteligencia Artificial. Los estudios de red sem\u00e1ntica actuales tan s\u00f3lo son una aproximaci\u00f3n menor al proyecto que persigue CYC. En cualquier caso, no se ha conseguido culminar este proyecto, si bien su desarrollo ha aportado interesantes avances.<\/p>\n<p>[4]&nbsp;Accesible en versi\u00f3n en red:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www-ai.ijs.si\/eliza\/eliza.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www-ai.ijs.si\/eliza\/eliza.html<\/a><\/p>\n<p>[5]&nbsp;<a href=\"http:\/\/robotic.media.mit.edu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/robotic.media.mit.edu\/<\/a><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"csc-default\">\n<div class=\"divider\">\n<hr>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"c3813\" class=\"csc-default\">\n<div class=\"csc-header csc-header-n10\">\n<h2>3. El \u00e1mbito de las emociones artificiales<\/h2>\n<\/div>\n<p>Tras lo expuesto, est\u00e1 claro que las emociones sint\u00e9ticas est\u00e1n implementadas en diversos niveles de relaciones entre agentes participantes, considerando como agentes a estos elementos artificiales con los que trabajan conjuntamente los seres humanos. Una red posible de relaciones entre agentes es la mostrada por la figura siguiente:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2398 alignnone\" src=\"https:\/\/www.ub.edu\/imarte\/nouwp4812017\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/grafico_imarte_word.jpg\" alt=\"\" width=\"351\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/www.ub.edu\/imarte\/nouwp4812017\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/grafico_imarte_word.jpg 351w, https:\/\/www.ub.edu\/imarte\/nouwp4812017\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/grafico_imarte_word-300x168.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 351px) 100vw, 351px\" \/><\/p>\n<hr>\n<div id=\"c3817\" class=\"csc-default\">\n<div class=\"csc-header csc-header-n14\">\n<h2>4. Aplicaciones reales o posibles de las emociones sint\u00e9ticas<\/h2>\n<\/div>\n<p>Llegados a este punto, nuestro an\u00e1lisis te\u00f3rico sobre el papel de las emociones en los procesos racionales y la necesidad de crear modos de representarlas en los entornos artificiales presentes en la ciencia contempor\u00e1nea, pasa por la descripci\u00f3n&nbsp; de cuatro posibles \u00e1mbitos de desarrollo:<\/p>\n<p><strong>4.1. Investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/strong><\/p>\n<p>Dentro del nuevo paradigma de la e-ciencia, definida \u00e9sta por (FECYT 2004) como: \u201clas actividades cient\u00edficas a muy gran escala que deber\u00e1n desarrollarse cada vez m\u00e1s mediante colaboraciones globales distribuidas y accesibles a trav\u00e9s de Internet. Este tipo de actividad cient\u00edfica cooperativa requerir\u00e1 acceso a bancos de datos muy voluminosos y a recursos de computaci\u00f3n de muy gran escala, adem\u00e1s de prestaciones de visualizaci\u00f3n de alta calidad y otro tipo de herramientas\u201d. Este marco metodol\u00f3gico y epistemol\u00f3gico se fundamenta en el uso de tecnolog\u00edas computacionales para&nbsp; la obtenci\u00f3n, visualizaci\u00f3n, an\u00e1lisis, c\u00e1lculo, transmisi\u00f3n y debate de los datos cient\u00edficos.<\/p>\n<p>La implementaci\u00f3n de dise\u00f1os que contemplen las particularidades tanto cognitivas como emotivas (estando estas \u00faltimas incluidas en las primeras) de los seres humanos favorece el desarrollo de una actividad eficiente y correctamente adaptada a los entornos humanos. Cuanto m\u00e1s humanas son nuestras m\u00e1quinas, mejor trabajamos con ellas, si bien es cierto que los dise\u00f1os \u2018a medias tintas\u2019, como las m\u00e1quinas no situadas en el mundo (aunque s\u00ed programadas para un bajo nivel de interacci\u00f3n con los usuarios: pongamos por caso, mediante mensajes de voz), resultan m\u00e1s desagradables que no pr\u00f3ximas. Al fin y al cabo, de lo que se trata es de dise\u00f1ar entornos computacionales invisibles (Norman 1999), que no percibamos como algo ajeno a nosotros mismos y de los que no nos planteemos cuestiones relevantes.<\/p>\n<p>Con respecto a los diversos niveles computacionales (sistemas expertos, robots\u2026) part\u00edcipes en la actividad cient\u00edfica, remito a Remito al robot creado por los brit\u00e1nicos Ross King y Stephen Oliver (de la University of&nbsp; Wales, UK) para la experimentaci\u00f3n gen\u00e9tica, que&nbsp;<em>formula hip\u00f3tesis, dise\u00f1a experimentos para evaluarlas, los lleva a cabo, ajusta sus teor\u00edas en funci\u00f3n de los resultados y&nbsp; repite el ciclo<\/em>. Algo impresionante. Una vez creado y programado el robot es capaz de trabajar de forma aut\u00f3noma y crear verdadero conocimiento. La m\u00e1quina fue presentada en la revista&nbsp;&nbsp;<em>Nature<\/em>&nbsp;el 15 de enero de 2004, volumen 427, p\u00e1gs: 247-252, con el t\u00edtulo \u201cFunctional genomic hytpotheses generation and experimentation by a robot scientist\u201d. El robot tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a demostrar los prejuicios cognitivos humanos al querer invertir en experimentos caros al considerar que sus resultados ser\u00e1n m\u00e1s prometedores. Se trata tan s\u00f3lo de un ejemplo entre muchas otras iniciativas similares (Vald\u00e9s-P\u00e9rez 1995, 1999) nos demuestra tambi\u00e9n como los ordenadores (fundamentalmente los sistemas expertos, tales como Logic Theorist, DENDRAL, CONGENH, KEKADA, AM, BACON MECHEM, ARROWSMITH, GRAFFITI o MPD\/KINSHIP) est\u00e1n colaborando con los seres humanos en la creaci\u00f3n de conocimiento cient\u00edfico v\u00e1lido. Recientemente, programas de pensamiento razonador automatizado han resuelto algunos problemas importantes de las matem\u00e1ticas como el problema del \u00e1lgebra de Robbins (McCune1997, explica el caso), los cuasigrupos (<em>quasigroups,<\/em>&nbsp;entre los a\u00f1os 1993-1996; los cuasigrupos son magmas \u2013 en \u00e1lgebra abstracta, un magma es un tipo de estructura algebraica especialmente elemental - no vac\u00edos donde la divisi\u00f3n es siempre posible), las \u00e1lgebras booleanas ternarias (las TBA, en 1978; para un an\u00e1lisis m\u00e1s reciente remito a Wilkerson y otros 1990) y muchos otros (Loveland, 1999).<\/p>\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;<\/strong>Y el Proyecto Genoma para la secuenciaci\u00f3n del genoma humano, adem\u00e1s de cuestiones de tipo \u00e9tico (patentes, privacidad de los datos,\u2026.), ten\u00eda tres grandes retos: por un lado secuenciar r\u00e1pida y eficientemente, por otro almacenar estos datos y, finalmente, encontrar sentido a la informaci\u00f3n obtenida y catalogada. En estos tres pasos tenemos la presencia completa y absoluta de sistemas computacionales o robotizados: ABI 3700 para la primera fase,&nbsp; GenBank y el algoritmo BLAST para la segunda y el sistema experto Otto para la tercera (identificaba y caracterizaba genes del genoma humano). Todas ellas no son tareas meramente mec\u00e1nicas, algunas de ellas requieren el desarrollo de un pensamiento artificial similar al del ser humano, aunque m\u00e1s r\u00e1pido, fuerte y preciso.&nbsp;<em>Citius, altius, fortius<\/em>, pero para los sistemas computacionales, aunque contemplando los elementos emotivos (y cognitivos) b\u00e1sicos que permiten una correcta interacci\u00f3n de los usuarios con los instrumentos cient\u00edficos \u2018inteligentes\u2019. Es por esta raz\u00f3n que desarrollamos \u2018interfaces amigas\u2019 o robots antropomorfos, es decir, androides. Pensemos que el software de visualizaci\u00f3n,&nbsp;<em>imaging&nbsp;<\/em>en el argot internacional, producir\u00e1 el mismo efecto en la biolog\u00eda molecular de finales de los noventa, como hizo por otras disciplinas como las matem\u00e1ticas o la medicina. Al aproximar el funcionamiento de las m\u00e1quinas a las caracter\u00edsticas de los seres humanos, \u00e9stas son incorporadas con mayor rapidez, facilidad y eficacia. Debemos pensar que el 60% de la informaci\u00f3n que recibe nuestro cerebro procede de la visi\u00f3n (Humphreys 2004: 112), y que, por lo tanto, la visualizaci\u00f3n de los datos que obtenemos del mundo condiciona nuestras teor\u00edas sobre el mismo. Proyectos internacionales como Physiome Project intentan desarrollar meta-lenguajes de programaci\u00f3n que permitan trabajar de una forma m\u00e1s intuitiva a los programadores\/usuarios y que sean de f\u00e1cil conectividad entre s\u00ed. CellML o SBML son ejemplos de lo comentado.<\/p>\n<p><strong>4.2. Educaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>A partir de algunas caracter\u00edsticas descritas sobre lo que son las emociones naturales y especialmente su papel en los procesos de motivaci\u00f3n, es f\u00e1cil argumentar como su inclusi\u00f3n en proyectos de e-learning no es algo balad\u00ed sino una mejora importante. Por un lado tenemos la transmisi\u00f3n de emociones desde el ordenador al usuario, para as\u00ed facilitarle el proceso de aprendizaje, a la manera en que lo har\u00eda un profesor humano. Esta tarea que en principio podr\u00eda parecer harto compleja, en realidad es m\u00e1s sencilla de lo que parece. Aqu\u00ed resultan muy informativos los resultados de Reeves &amp; Nass (1996). Como ya hemos visto anteriormente, la propuesta de Reeves y Nass es que consideramos a las computadoras por defecto socialmente como nuestros compa\u00f1eros. M\u00e1s espec\u00edficamente, a trav\u00e9s de una serie de tests, Reeves y Nass demuestran como tendemos a relacionarnos con las computadoras como si fueran personas o lugares reales. As\u00ed, por defecto, tendemos a asignarle una personalidad por defecto a un interface, aunque si racionalizamos sabemos que eso es absurdo. Reeves y Nass mostraron como somos educados frente a una computadora y as\u00ed a la hora de valorar un programa de e-learning en un test v\u00eda computadora seremos m\u00e1s duros si hacemos el test en otra computadora que si lo hacemos en la misma computadora con la que hemos tomado el curso de e-learning.<\/p>\n<p>Frente a la obsesi\u00f3n desde la industria de crear simuladores de personalidades cada vez m\u00e1s realistas, y con detalles, Reeves y Nass mostraron por el contrario que las representaciones esquem\u00e1ticas facilitaban en realidad la suposici\u00f3n de encontrarnos ante una m\u00e1quina con una personalidad y emociones. El desarrollo de simulaciones muy detalladas parece de hecho enturbiar este efecto de \u201cintentional stance\u201d a la Dennett que nos lleva casi autom\u00e1ticamente a suponer una intenci\u00f3n detr\u00e1s de un objeto inanimado cuando su output est\u00e1 lo suficientemente elaborado. (cfr. Dennett 1987). No es tanto los detalles del rostro sonriente lo que nos har\u00e1 creer que una interfaz est\u00e1 alegre como que todo el comportamiento del sistema recuerde el output de una persona feliz. Otro ejemplo de esta actitud la tenemos en la reinterpretaci\u00f3n emocional que los usuarios hacen de las acciones de sus perros AIBO descritas en el apartado 2.1.1.<\/p>\n<p>Reconocer la emoci\u00f3n del estudiante es mucho m\u00e1s complejo, pero tambi\u00e9n m\u00e1s relevante en un proceso de aprendizaje. Picard (1997) desarrolla de forma inteligente el caso, mostrando lo frustrante que ha de resultar un profesor mec\u00e1nico que una y otra vez nos dice \u201cLa respuesta no es correcta, vu\u00e9lvalo a intentar\u201d cuando y a es la decimoctava vez que lo intentemos. Quiz\u00e1s la computadora no se canse, pero la persona s\u00ed, y se desmotiva. Es necesario por tanto, ofrecerle al sistema una forma de reconocer la emoci\u00f3n de la persona en cuesti\u00f3n, detectar el inicio de la frustraci\u00f3n y decidir si pasar a otra pregunta, revisar lo que ya se hab\u00eda visto, intentar otro enfoque a la misma pregunta, etc. La forma m\u00e1s sencilla y eficaz de analizar las emociones del usuario es a trav\u00e9s de una serie de dispositivos detectores de la conductividad el\u00e9ctrica, el ritmo card\u00edaco y respiratorio, etc. Pero no hace falta argumentar mucho en relaci\u00f3n al poco \u00e9xito que tendr\u00eda un acercamiento as\u00ed entre la mayor\u00eda del p\u00fablico. Parece m\u00e1s razonable suponer que sistemas basados en el tono de voz y la expresi\u00f3n facial, al ser mucho menos invasivos, resultar\u00e1n m\u00e1s eficaces, aunque de todas formas, el hecho de que una m\u00e1quina pueda detectar y registrar nuestras emociones tambi\u00e9n genera interesantes problemas de privacidad, as\u00ed como una multiplicaci\u00f3n del fen\u00f3meno rechazo \u2013el efecto \u201cyuck\u201d que acostumbran a generar las nuevas tecnolog\u00edas- al constatar como las m\u00e1quinas podr\u00edan entrar incluso en la esfera privada de nuestros pensamientos.<\/p>\n<p>Kismet es sin duda el paradigma del estado actual de este tipo de investigaciones. Probablemente, los resultados obtenidos a trav\u00e9s del proyecto Kismet se ir\u00e1n introduciendo progresivamente en las nuevas generaciones de productos e-learning, especialmente en procesos donde la empat\u00eda es muy importante, como el aprendizaje de idiomas.<\/p>\n<p><strong>4.3. Interacciones humanos-m\u00e1quinas y ocio.<\/strong><\/p>\n<p>Divertirse es evidentemente un conjunto de emociones, de manera que la relaci\u00f3n entre emociones artificiales y ocio deber\u00eda ser obvia. De nuevo, Picard (1997) contiene la teor\u00eda b\u00e1sica y algunos ejemplos pr\u00e1cticos de como podr\u00eda organizarse una interacci\u00f3n as\u00ed. El campo donde hay m\u00e1s investigaci\u00f3n es la m\u00fasica. Aunque conocemos con suficiente detalle los mecanismos generales por los que la m\u00fasica genera emoci\u00f3n (cfr. Por ejemplo Casacuberta 2000) lo cierto es que no disponemos de ninguna teor\u00eda que permita, a partir de un ejemplo musical concreto establecer el tipo de emoci\u00f3n que un usuario medio sentir\u00e1. Este desconocimiento se debe, en buena parte, a nuestra falta de una teor\u00eda psico-neurol\u00f3gica detallada que explique de forma detallada como nuestro cerebro, a partir de datos meramente ac\u00fasticos es capaz de construir frases musicales. Incluso fen\u00f3menos en apariencia tan obvios como el volumen o el color de un instrumento implican complejos ejercicios mentales de reconstrucci\u00f3n que todav\u00eda no sabemos reconstruir plenamente. El lector o lectora interesados en el tema puede consultar Cook (1999).<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n paradigm\u00e1tica en este campo est\u00e1 descrita en Picard (1997): el usuario llega a casa, el sistema detecta su emoci\u00f3n y, en funci\u00f3n de esta, empieza a emitir una serie de temas musicales que han sido catalogados emocionalmente para que le anime si est\u00e1 deprimido, le ayude a relajarse si est\u00e1 nervioso, le apacig\u00fce si est\u00e1 enfadado, etc. Un sistema as\u00ed tiene una clara contraparte en versi\u00f3n marketin: ser capaz de detectar qu\u00e9 temas estimulan a una audiencia, y de que forma, a partir de un detector artificial de emociones como el descrito en la secci\u00f3n anterior para establecer los momentos de frustraci\u00f3n del usuario de un sistema de e-learning.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n&nbsp; investigaci\u00f3n en el otro lado de la ecuaci\u00f3n: como conseguir que una computadora seleccione m\u00fasica a trav\u00e9s de criterios emocionales o, si se nos permite la personificaci\u00f3n, conseguir que una m\u00e1quina \u201cexprese\u201d sus emociones mediante la m\u00fasica, de manera que su performance sea similar a la de un DJ humano. Un ejemplo de esta investigaci\u00f3n es Casacuberta (2004), el desarrollo de un sistema as\u00ed en un contexto de arte experimental, buscando un algoritmo generador de m\u00fasica que resultara bastante diferente a la forma en que un DJ humano selecciona temas y que al mismo tiempo ofreciera ciertas caracter\u00edsticas de coherencia emocional, de manera que uno pudiera asignar, al estilo de Reeves y Nass, cierta emoci\u00f3n al programa y comentar \u201cesta computadora ha de estar de muy mal humor ahora\u201d.<\/p>\n<p><strong>4.4. Interacciones m\u00e1quina-m\u00e1quina.<\/strong><\/p>\n<p>En \u00faltimo lugar, deber\u00edamos considerar un \u00e1mbito de creciente y necesario inter\u00e9s: el de las interacciones entre m\u00e1quinas, tanto entre robots como entre ordenadores conectados entre s\u00ed. Cuando nos referimos a robots, estamos pensando en robots sociales (Brooks 2002) que trabajan&nbsp; desarrollando estrategias de acci\u00f3n de forma colectiva. Tom y Jerry (Brooks 1990) son ejemplos pioneros del desarrollo de robots sociales que interact\u00faan entre s\u00ed para llevar a cabo tareas relativamente complejas. Para ello, deben desarrollar estrategias de cooperaci\u00f3n. Desde el momento en que ciertos robots mantengan relaciones emocionales con seres humanos (Fellous &amp; Arbib 2005) y, al mismo tiempo, estos robots tengan que cooperar con otros robots o m\u00e1quinas, parece claro que lo m\u00e1s \u00fatil ser\u00e1 permitir que las propias m\u00e1quinas desarrollen intercambios de tipo emocional. No parece rentable o eficaz, desde un punto de vista pr\u00e1ctico, crear interfaces de relaci\u00f3n diferentes para \u00e1mbitos diferentes (humanos, por un lado, y m\u00e1quinas, por el otro), puesto que ambos se interrelacionan de forma continua.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el desarrollo de webs sem\u00e1nticas eficientes tendr\u00e1 que&nbsp; contemplar aspectos emocionales de los usuarios, adem\u00e1s de una b\u00fasqueda sem\u00e1ntica que supere el estado actual de la situaci\u00f3n, algo que ya se est\u00e1 estudiando. En este caso, se requiere una arquitectura computacional de las emociones sint\u00e9ticas (Scheutz &amp; Sloman 2001), que permita a las m\u00e1quinas tanto entender las emociones de los usuarios, como el desarrollo de una semi\u00f3tica de las emociones que permita a las m\u00e1quinas reaccionar emocionalmente de una forma coherente para sus usuarios.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el desarrollo de la e-Ciencia contempor\u00e1nea que trabaja de forma creciente en&nbsp;<em>clusters&nbsp;<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>grids<\/em>, entornos multiagentes, requerir\u00e1 una implementaci\u00f3n de estos elementos afectivos para una eficiente utilizaci\u00f3n de tales herramientas y una relaci\u00f3n positiva con los instrumentos con los que comparten tantas horas los investigadores. No resulta suficiente contar con la evidente capacidad humana para establecer relaciones de empat\u00eda y proyecci\u00f3n emocional sobre las m\u00e1quinas: \u00e9stas deben reaccionar, si no comprender, antes tales acciones de sus usuarios humanos o cooperadores artificiales en una acci\u00f3n epist\u00e9mico compleja y computacionalmente distribuida.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"csc-default\">\n<div class=\"divider\">\n<hr>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"c3819\" class=\"csc-default\">\n<div class=\"csc-header csc-header-n16\">\n<h2>5. Conclusiones y propuesta final<\/h2>\n<\/div>\n<p>El presente art\u00edculo ha revisado las teor\u00edas sobre el papel de las emociones en los procesos humanos sociales y racionales, mostrando la necesidad del desarrollo de emociones sint\u00e9ticas de tipo diverso para una mejor interacci\u00f3n entre humanos y m\u00e1quinas. Lo que parece claro es que los seres humanos desarrollamos cada vez m\u00e1s un n\u00famero importante de actividades bajo entornos computacionales, y que la inclusi\u00f3n de elementos emocionales sint\u00e9ticos en los mismos mejoran la respuesta y efectividad de los usuarios.<\/p>\n<p>Los procesos que implican reconocimiento de las emociones de las personas crean una serie de problemas relacionados con la privacidad que es necesario encarar desde el principio, as\u00ed como cierto \u201cefecto yuck\u201d que tendr\u00e1n muchos usuarios ante la idea de permitir que una m\u00e1quina registre sus emociones en los momentos en que est\u00e1 disfrutando, triste, enfadado, etc. Sin embargo son estas aplicaciones las que un mayor potencial comercial tienen y podr\u00edan facilitar el desarrollo de inversiones en el campo de las emociones artificiales.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n crucial que nos planteamos es \u00bfson las emociones sint\u00e9ticas emociones genuinas de tipo artificial o m\u00e1s bien constituyen simulaciones de emociones? La respuesta es ardua, puesto que en los seres humanos, las emociones est\u00e1n estrechamente relacionadas con la conciencia, e incluso hoy en d\u00eda no tenemos claro si otros animales tienen emociones, en el sentido de \u2018tener\u2019 una emoci\u00f3n. Sin embargo, los seres dotados de un sistema nervioso complejo parecen experimentar diversos estados emocionales, por lo menos los dos m\u00e1s b\u00e1sicos: placer y dolor. Bajo esta premisa, nuestra propuesta, adem\u00e1s de reclamar una mejora de los sistemas de emociones sint\u00e9ticas, presentes tanto en interfaces o robots (para su relaci\u00f3n humano-m\u00e1quina o m\u00e1quina-m\u00e1quina), consideramos necesario el plantear la necesidad de crear estados emocionales b\u00e1sicos en entornos sint\u00e9ticos. Crear entornos artificiales que tengan dolor o placer.<\/p>\n<p>La mera simulaci\u00f3n no es suficiente, aunque su trabajo es necesario, como demuestran los prometedores trabajos realizados por los autores (Vallverd\u00fa y Casacuberta 2008, 2009). Siguiendo las ideas de Dennett en Dennet (1986) la simulaci\u00f3n de una tormenta no es una verdadera tormenta, despu\u00e9s de todo, el ordenador no acaba mojado una vez se acaba la simulaci\u00f3n. Igualmente, aunque hacer que una computadora simule las emociones puede ser \u00fatil para los proyectos descritos en la secci\u00f3n 4, a nivel te\u00f3rico ello tiene muy poco que a\u00f1adir a una modelizaci\u00f3n de las emociones desde la inteligencia artificial.<\/p>\n<p>Es este un proyecto complejo que requiere la superaci\u00f3n de diversos problemas t\u00e9cnicos y conceptuales, algunos de los cuales hemos pretendido resolver mediante el texto actual. Un entorno sint\u00e9tico emocional, permitir\u00eda disponer de un modelo controlable y f\u00e1cilmente observable que nos facilitar\u00eda el estudio de la acci\u00f3n, partiendo de la interacci\u00f3n emocional con el entorno, reproduciendo bajo una sucesiva estructura de capas de complejidad cognitiva los elementos que confluyen en la realizaci\u00f3n de acciones inteligentes. Nuestra reflexi\u00f3n persigue un modelo te\u00f3rico completo sobre las emociones y su valor en los procesos cognitivos que se fundamente en un modelo computacional experimental.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"csc-default\">\n<div class=\"divider\">\n<hr>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"c3821\" class=\"csc-default\">\n<div class=\"csc-header csc-header-n18\">\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<\/div>\n<p>Adamatzky, A., 2003, \u201cAffectons: automata models of emotional interactions\u201d,&nbsp;<em>Applied<\/em><\/p>\n<p><em>Mathematics and Computation<\/em>, vol. 146, pp.579-594.<\/p>\n<p>Bates, J., 1994, \u201cThe role of emotions in believable agents\u201d,&nbsp;<em>Communications of the ACM,&nbsp;<\/em>vol. 37, n\u00ba 7, pp. 122-125.<\/p>\n<p>Batson, C.D. et al., 1997, \u201cEmpathy and attitudes: can feeling for a member of a stigmatized group improve feelings toward the group\u201d,&nbsp;<em>Journal of Personality and Social Psychlogy<\/em>, vol. 72, n\u00ba 1, pp. 105-118.<\/p>\n<p>Brave, S., Nass, C., Hutchinson, K., 2005, \u201cComputers that care: investigating the effects of orientation of emotion exhibited by an embodied computer agent\u201d,&nbsp;<em>International Journal of Human-Computer Studies<\/em>, vol. 62, pp. 161-178.<\/p>\n<p>Breazeal, C., 1998, \u201cRegulating human-robot interaction using \u2018emotions\u2019, \u2018drives\u2019 and facial expressions\u201d,&nbsp; presentado en el workshop&nbsp;<em>Autonomous Agents: Agents in Interaction \u2013 Acquiring Competence through Imitation<\/em>, Minneapolis\/St Paul, Mayo.<\/p>\n<p>Breazeal, C., 2002, Designing sociable robots, MIT Press, Cambridge (MA).<\/p>\n<p>Breazeal, C., 2003, \u201cEmotion and sociable humanoid robots\u201d,&nbsp;<em>Int. 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