Es difícil anticipar lo que ocurrirá durante un proceso de indagación, ya que depende en gran medida de lo que hagan los grupos de estudiantes, de las cuestiones que planteen, de las respuestas que encuentren o elaboren, etc. Cuanto más evitemos, como docentes, indicarles constantemente lo que deben hacer, más difícil será prever el trabajo sesión a sesión.
Sin embargo, esto no significa que no se pueda anticipar nada. Una opción consiste en realizar una primera exploración del recorrido, para ver qué caminos existen, anticiparse a algunas dificultades, identificar vías muertas o trayectorias inviables, etc. De forma similar a un guía explorador que se adelanta en el camino para asegurarse de que el grupo de excursionistas podrá avanzar sin problemas.
También es conveniente planificar una parte del proceso junto con el grupo de estudiantes, para hacerles corresponsables del avance: “Tenemos estos días, tal fecha debemos presentar una respuesta, ¿cómo nos organizamos?”. Puede proponerse un informe intermedio a mitad del proceso, que permita hacer balance de los avances logrados. Y conviene mantener una actitud flexible respecto a las ambiciones iniciales.