El humor (en su inexplicable y maravillosa economía) aumenta de intensidad cuanto más privada es la relación de referencias que se utilizan para su producción. Este texto pertenece a ese ámbito estrechísimo.
Encuentro esta cita de Freud:
“Es innegable que la libido tiene fuentes somáticas, que fluye hacia el yo desde los distintos órganos y partes del cuerpo, como lo observamos con mayor claridad en aquella parte de la libido que, de acuerdo con el fin instintual, denominamos, excitación sexual. La más destacadas de las regiones somáticas que dan origen a la libido se distinguen con los nombres de zonas erógenas, aunque en realidad el cuerpo entero es una zona erógena” (FREUD, Compendio de psicoanálisis).
Se me ocurre una broma matemática: a más cuerpo, más zonas erógenas y por tanto mayor libido. Como si de une ecuación económica se tratara. Lo que viene a justificar ciertos parámetros estéticos que hoy en día prevalecen.
Cuando la presencia de los estímulos narcisistas del yo se logran disipar, la “repulsa primitiva del mundo exterior”, de donde emanan los estímulos, deja de ser objeto de represión para el sujeto –impuesto por el principio de realidad- para empezar a ser “movimientos pulsionales que dominan la vida anímica” (FREUD, Las pulsiones y sus destinos).
Las palabrotas psicoanalíticas sólo sirven para escandalizar a aquellos que toman su literatura en sentido literal. Pero estos modismos de lo más amanerados sólo vienen a exponer que cabe vencer nuestros miedos narcisistas para llegar a un placer mayor en el ámbito de lo real.
(Llegar a entender esto me ha costado muchos años, pero creo que ha valido la pena).
