{"id":8364,"date":"2021-04-21T19:00:10","date_gmt":"2021-04-21T17:00:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/?page_id=8364"},"modified":"2021-04-21T19:07:00","modified_gmt":"2021-04-21T17:07:00","slug":"a-un-paso-del-autismo-georges-bataille-enrique-lynch","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/critica\/a-un-paso-del-autismo-georges-bataille-enrique-lynch\/","title":{"rendered":"A un paso del autismo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-left has-luminous-vivid-orange-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:24px\"><strong>Enrique Lynch<\/strong><\/p>\n\n\n\n<span>La obra inclasificable de Georges Bataille est&aacute; colocada en una encrucijada de las letras francesas, donde se juntan las marcas profundas dejadas por las vanguardias art&iacute;sticas y literarias con epicentro en Par&iacute;s, la elaboraci&oacute;n de las siempre imprecisas influencias freudianas, la crisis de la conciencia cr&iacute;tica que se remonta en Francia a comienzos del siglo y el estigma de Vichy que, cada tanto, asoma en forma de mala conciencia en la mayor&iacute;a de los intelectuales franceses de mediados del siglo XX. Los temas habituales en Bataille &ndash;la religi&oacute;n, el erotismo, la muerte, Nietzsche&ndash; est&aacute;n atravesados por los trazos de estas l&iacute;neas cruzadas que sobreviven en sus libros como siempre, de forma desarticulada y dispersa, y que han servido como se&ntilde;a de identidad del estilo ensay&iacute;stico que m&aacute;s tarde los franceses exportar&iacute;an a todo el mundo.<\/p>\n        <p class=\"wp-block-paragraph\" align=\"left\">El pensamiento de Bataille es un discurso hollado por sus maestros: Mallarm&eacute;, Nietzsche, Sade y sobre todo por el surrealismo, un pensamiento en constante disputa contra enemigos poderosos, como Hegel, o contra adversarios que en su tiempo eran hegem&oacute;nicos y que hoy parecen olvidados, como Sartre. Lo mismo que para algunos batailleanos c&eacute;lebres, como Foucault, o para los estructuralistas originales, como L&eacute;vi-Strauss, Sartre era para Bataille un espectro que era preciso aventar de todas partes y que reaparece constantemente en estas anotaciones.<\/p>\n        <p align=\"left\">Algo de todo esto se deja ver en este libro de bello t&iacute;tulo; y digo \n        <i>algo<\/i> porque &ndash;para qu&eacute; ocultarlo al lector&ndash; hay que advertir que estamos ante una obra muy oscura, casi impenetrable, compuesta de materiales dispersos y p&oacute;stumos, compilados, traducidos y anotados con eficacia y cuidado por un devoto del autor. El car&aacute;cter heter&oacute;clito de Bataille &ndash;y un punto diletante, dicho esto sin &aacute;nimo de descalificarlo&ndash;, se muestra aqu&iacute; sin matices tanto como se ve cu&aacute;nto se asemeja Bataille al fantasmal Maurice Blanchot, autor que, de tan escondido, empieza a parecernos tan inapresable e imaginario como Nicol&aacute;s Bourbaki, y tan longevo como el mago Merl&iacute;n. Es verdad que justamente en este diletantismo \n        blanchotesco est&aacute; la seducci&oacute;n y el encanto de las ocurrencias batailleanas que m&aacute;s tarde dejar&iacute;an huellas (para no hablar de saqueo) en sus incontables ep&iacute;gonos: la generaci&oacute;n de\n        <i>Tel Quel<\/i>, los fil&oacute;sofos del c&iacute;rculo de Derrida y, sobre todo, en su genial \n        y extravagante yerno: Jacques Lacan.<\/p>\n        <p align=\"left\">Encontramos aqu&iacute; los temas habituales en Bataille: el misticismo del mal, la focalizaci&oacute;n del sacrificio como eje de la experiencia religiosa, el extra&ntilde;o modelo de un ate&iacute;smo teologizado y el bosquejo de una po&eacute;tica circular que asoma en la p&aacute;gina 163, como m&eacute;todo que se inicia en la ignorancia y desemboca en el no-saber, especie de teor&iacute;a \n        <i>&agrave; rebours<\/i>, en la que, por supuesto, nunca falta la contradicci&oacute;n, la angustia y la desesperaci&oacute;n. Bataille, como observa Jean Wahl en una conversaci&oacute;n incluida en este libro, parece como si deplorara y aspirara a la desesperaci&oacute;n \n        al mismo tiempo.<\/p>\n        <p align=\"left\">De modo que leerlo puede ser fascinante e iluminador &ndash;as&iacute; lo ha sido para el compilador de este volumen&ndash;, pero tambi&eacute;n puede ser irritante. Confieso que para m&iacute;, en este caso, ha sido ambas cosas. Se puede admitir que, para quien intenta pensar despu&eacute;s de Nietzsche, el pensamiento no se distinga de la expresi&oacute;n (Giorgio Colli \n        ser\u00eda ejemplo de esta manera), pero puede ser descorazonador leer de la pluma de Bataille: &ldquo;[&#8230;] nada hay que pueda dar, en efecto, un sentido a mi frase, sino que mi indiferencia (mi ser indiferente) descansa en una suerte de resoluci&oacute;n del ser, que es no-saber, no-pregunta (en el sentido de que esto es perfectamente ininteligible, y por eso mismo esencialmente remisi&oacute;n, aniquilamiento de la pregunta).&rdquo; [p&aacute;g. 73] Llevada al paroxismo, esta manera de pensar (y de escribir) se queda a un paso del autismo.<br>\n        <\/p><\/span>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:50%\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:50%\">\n<p class=\"has-text-align-right has-text-color has-small-font-size wp-block-paragraph\" style=\"color:#4c4f50\">Georges Bataille,\u00a0<em>La oscuridad no miente: Textos y apuntes para la continuaci\u00f3n de la Summa Ateol\u00f3gica<\/em>. Selecci\u00f3n, traducci\u00f3n y ep\u00edlogo de Ignacio D\u00edaz de la Serna. Madrid: Taurus. 2002. 254 p\u00e1ginas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enrique Lynch La obra inclasificable de Georges Bataille est&aacute; colocada en una encrucijada de las letras francesas, donde se juntan&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8199,"parent":8018,"menu_order":3,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-8364","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8364"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8364\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8371,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8364\/revisions\/8371"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8018"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8199"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}