{"id":8440,"date":"2021-04-21T21:03:03","date_gmt":"2021-04-21T19:03:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/?page_id=8440"},"modified":"2021-04-21T21:07:40","modified_gmt":"2021-04-21T19:07:40","slug":"el-ultimo-universal-gilles-deleuze-carlos-yannuzzi-logica-de-sentido-alicia-en-el-pais-de-las-maravillas-lewis-carroll","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/critica\/el-ultimo-universal-gilles-deleuze-carlos-yannuzzi-logica-de-sentido-alicia-en-el-pais-de-las-maravillas-lewis-carroll\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo universal"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-left has-luminous-vivid-orange-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:24px\"><strong>Carlos Yannuzzi<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:50%\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:50%\">\n<p class=\"has-text-align-right has-text-color has-small-font-size wp-block-paragraph\" style=\"color:#4c4f50\">Gille Deleuze, <em>L\u00f3gica del sentido<\/em>, trad. Miguel Morey. Edici\u00f3n electr\u00f3nica de la Escuela de Filosof\u00eda Universidad ARCIS<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia 1971 Gille Deleuze escribe una obra a prop\u00f3sito (al menos aparentemente) del c\u00e9lebre cuento de Lewis Carroll&nbsp;<em>Alicia en el pa\u00eds de las Maravillas<\/em>. En ella, treinta y cuatro series l\u00f3gicas de un h\u00edbrido entre filosof\u00eda anal\u00edtica y ret\u00f3rica cl\u00e1sica que desborda al lector, y tambi\u00e9n al propio Deleuze. El estilo es oscuro y de una lectura poco agradecida, la aparente sistematizaci\u00f3n s\u00f3lo responde a cuestiones ret\u00f3ricas, que en un tema tan complejo se plaga de neologismos y de proposiciones de dudoso rigor sem\u00e1ntico, lo que entorpece una lectura continuada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En&nbsp;<em>L\u00f3gica del sentido&nbsp;<\/em>el objetivo no es nada sencillo: desentra\u00f1ar las propiedades de aquello que denominamos con el t\u00e9rmino \u2018sentido\u2019. &nbsp;Bien mirado, pensar el sentido es asumir una tarea redundante y fallida. Adolecen del mismo problema los ensayos sobre el lenguaje, o sobre el pensamiento. Las grandes&nbsp;<em>cr\u00edticas&nbsp;<\/em>kantianas ten\u00edan aquella paradoja de criticarse a s\u00ed mismas desde s\u00ed mismas; la ling\u00fc\u00edstica por su parte no ha encontrado mejor medio que todas las hablas concretas del mundo para expresar su problem\u00e1tica. El sentido tambi\u00e9n carece de posici\u00f3n externa\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la \u00abparadoja de la naturalidad\u00bb, Deleuze observa que el sentido \u201ces indiferente tanto a la afirmaci\u00f3n como a la negaci\u00f3n\u201d, porque \u201ctodos estos puntos de vista concierne a [\u2026] su efectuaci\u00f3n o cumplimiento\u201d (27). Dicho de otro modo, afirmar o negar siempre son posiciones cargadas de sentido. La neutralidad que all\u00ed se refiere es tambi\u00e9n la universalidad de este concepto; el sentido es neutral porque pertenece o act\u00faa en cada caso y en cada situaci\u00f3n por igual. Incluso<em>&nbsp;la paradoja de los objetos imposibles<\/em>&nbsp;que se enuncia en el libro viene a explicar que lo que no parece tener un sentido r\u00e1pido, sino que se constituye como contradicci\u00f3n, tambi\u00e9n tiene sentido, como m\u00ednimo vendr\u00e1 acompa\u00f1ado de \u201cnociones de absurdo y de sinsentido\u201d (27). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto, el sentido es un universal que afecta al mundo, especialmente al del lenguaje, al mundo estructurado (racional e irracionalmente). No es un estado de cosas, porque aquello que enjuiciamos que \u201cno tiene sentido\u201d, podr\u00eda ser considerado por otros como \u201ccabal y pleno de cordura\u201d. El sentido es ese efecto&nbsp;<em>impasible<\/em>&nbsp;que nunca es \u201coriginario, sino siempre causado, derivado\u201d (73). Nos enfrentamos, entonces, a un universal algo peculiar, porque si bien es producto, tambi\u00e9n es \u201cproductor\u201d. Sobre ello Deleuze enuncia una cuesti\u00f3n compleja:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00bfC\u00f3mo conciliar el principio l\u00f3gico seg\u00fan el cual una proposici\u00f3n falsa tiene un sentido (hasta el punto de que el sentido como condici\u00f3n de lo verdadero es indiferente tanto a lo verdadero como a lo falso) y el principio trascendental, no menos cierto, seg\u00fan el cual una proposici\u00f3n tiene siempre la verdad, la parte y el g\u00e9nero de verdad que merece y le corresponde seg\u00fan su sentido? No basta con decir que estos dos aspectos se explican por la doble figura de la autonom\u00eda y surgen de que, en un caso, se considera solamente el efecto como diferente por naturaleza de su causa real y, en el otro caso, como ligado a su casi-causa ideal. (73)<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ret\u00f3rica deleuziana puede embaucarnos, pero no convencernos. La problem\u00e1tica se salva con afirmar graciosamente que esta situaci\u00f3n es connatural e irresoluble al sentido, propia de su car\u00e1cter est\u00e9ril (neutral) y genes\u00edaco. Deleuze afirma con Husserl que el sentido es el soporte de unificaci\u00f3n de \u201clos predicados noem\u00e1ticos con alguna cosa\u201d (74), lo que le obliga a albergar en su razonamiento una postura psicologizante de corte kantiana en la que el sentido se vuelve tambi\u00e9n una \u201cs\u00edntesis trascendental\u201d de una consciencia que se ha ido determinando con \u201cs\u00edntesis psicol\u00f3gicas correspondientes\u201d (74). Pero no es menos verdad que el car\u00e1cter universal del sentido es igualmente arbitrario. \u00bfA caso, no negaremos el sentido elegido sobre los predicados de X en un tiempo, para cambiarlos en otro momento e incluso recuperar aquel sentido m\u00e1s adelante? As\u00ed como la contradicci\u00f3n alberga sentido, la arbitrariedad tambi\u00e9n. El problema de la dualidad del sentido no es su car\u00e1cter genes\u00edaco (tampoco demostrado).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El conflicto interior del sentido que se nos presenta en el fragmento recogido de\u00a0<em>L\u00f3gica del sentido<\/em>\u00a0encarna la misma insatisfacci\u00f3n que nos producen las categor\u00edas y su exposici\u00f3n en la\u00a0<em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em>. Justamente, el sentido participa del ensamblaje entre las categor\u00edas que ordenan nociones y conceptos; y esto configura lo que en cuestiones de la doxa denominamos criterio (y Kant, \u00abesquema trascendental\u00bb). Dicho de otro modo, el sentido media entre las categor\u00edas, las nociones y los conceptos como un filtro o colector que nos ayudar\u00e1 en cada momento a determinar qu\u00e9 selecci\u00f3n (arbitraria para los ajenos y cargada de sentido para nosotros) de los primeros ensamblar\u00e1 los otros dos para llegar a la s\u00edntesis: una idea, un razonamiento, una opini\u00f3n, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La aportaci\u00f3n m\u00e1s elocuente de&nbsp;<em>L\u00f3gica del sentido<\/em>&nbsp;es la superaci\u00f3n de la problem\u00e1tica del significado, vali\u00e9ndose del concepto de designaci\u00f3n. El significado, en sentido estricto, aun alberga la intenci\u00f3n de objetivar un sentido, de cancelar la interpretaci\u00f3n o el equ\u00edvoco. Pero la relaci\u00f3n entre lo expresado y lo que&nbsp;<em>debe&nbsp;<\/em>entenderse no existe, porque no hay un significado, sino varios sentidos (\u00bfinfinitos, tal vez?). Enti\u00e9ndase, el significado permite colegir entre t\u00e9rminos, identificarlos y colocarlos en un campo sem\u00e1ntico, pero no permite sintetizar la informaci\u00f3n. Aquello lo hace la designaci\u00f3n que cada individuo ejecuta sobre las palabras, primero, y sobre las proposiciones, despu\u00e9s. Captar de lo que se nos informa, entender cabalmente lo que se nos explica pertenece al reino del sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, Deleuze define como la \u201c\u00faltima tarea\u201d (135) su explicaci\u00f3n de la oralidad. La distancia fundamental entre los sonidos y la oralidad es la expresi\u00f3n, es decir, la independencia del sonido respecto del cuerpo y las superficies. El sonido que supone la expresi\u00f3n se distingue del ruido o del grito porque expresa, es decir, da un sentido (convencional o no) a ese sonido. La problem\u00e1tica de la oralidad en la que se instaura Deleuze tiene ra\u00edces psicoanal\u00edticas en el car\u00e1cter esquizoide y paranoicodepresivo del hablante inicial, del ni\u00f1o y del durmiente. Las formas apod\u00edcticas y engranadas de los discursos freudianos y lacanianos que M\u00e9lani Klein utiliza hacen imposible cualquier intervenci\u00f3n de un sentido opuesto en la argumentaci\u00f3n de Deleuze, porque ciertamente, el psicoan\u00e1lisis pide la suspensi\u00f3n de cualquier criterio diferente, por ejemplo, con la figura de la transferencia. En \u00faltima instancia, la aparici\u00f3n de la oralidad es la aparici\u00f3n de la primera paradoja: el ni\u00f1o adopta un sonido que imitar\u00e1 como preexistente (no s\u00f3lo en forma, tambi\u00e9n de significado), adoptar\u00e1 las reglas como dadoras de una univocidad de designaci\u00f3n universal, pero al mismo tiempo cometer\u00e1 su primera rebeld\u00eda (una rebeld\u00eda inconsciente) en la que dar\u00e1 sentido por vez primera a ese amasijo de sonidos y ruidos que se convertir\u00e1 en oralidad al querer expresarse. Es entonces cuando las series infinitas que se desplazan y est\u00e1n \u201cen perpetuo desplazamiento\u201d (35) entre significado y significante hacen connatural la aparici\u00f3n del sentido y un truco indestructible el psicoan\u00e1lisis, que dar\u00e1 siempre una explicaci\u00f3n a nuestro arbitrario criterio, como dice Deleuze \u201cel psicoan\u00e1lisis es psicoan\u00e1lisis del sentido\u201d (71). \u00bfPero qu\u00e9 sucede con el sentido de los sentidos? &nbsp;Hemos dicho aqu\u00ed (y as\u00ed lo sostiene Deleuze), que el sentido es el universal b\u00e1sico que aparece con el logos, por tanto, algo habr\u00e1 de operar como un meta-sentido en ese arduo trabajo que es el&nbsp;<em>dar sentido a la vida<\/em>. Quiz\u00e1s el primer sentido sea este, por eso Deleuze lo denomina como la \u201cmembrana\u201d o la \u201cpiel\u201d, el lugar donde aparecen los acontecimientos, el lugar donde \u201cla vida existe de manera esencial\u201d (79). Pero nuestro sentido com\u00fan y la tradici\u00f3n filos\u00f3fica (o mejor dicho, el fallo de toda la tradici\u00f3n) ha sido redundante en afirmar que el valor de este sentido esencial es su no identificaci\u00f3n. Descifrar el sentido de la vida carece de sentido, por parad\u00f3jico que suene, pero como ya hemos visto, eso tambi\u00e9n es propio del mencionado universal. Los argumentos deleuzianos no est\u00e1n claramente expuestos en la traducci\u00f3n de Miguel Morey y mucho me temo que tambi\u00e9n son oscuros los originales franceses. &nbsp;El texto dice que no acertar en dar sentido a la vida es as\u00ed \u201cporque sobrevuela las dimensiones seg\u00fan las cuales ordenar\u00e1 para adquirir significaci\u00f3n y designaci\u00f3n; [\u2026] sobrevuela las actualizaciones de su energ\u00eda como energ\u00eda potencial\u201d (80), es decir, el galimat\u00edas viene a sintetizar que justamente el car\u00e1cter perenne del sentido, su estatuto universal y su superaci\u00f3n de la paradoja, la contradicci\u00f3n y \u2013claro- el sinsentido hacen que cualquier apuesta por una expresi\u00f3n de sentido, por mantener dentro de la piel entre la superficie y el interior (para decirlo con t\u00e9rmino deleuzianos) ser\u00eda v\u00e1lida. El sentido de la vida es cualquier versi\u00f3n que queramos adoptar. Pero al final, esa variabilidad y la p\u00e9rdida de toda seguridad o la futilidad de la pregunta por su significado es la que nos permite la permanencia, la l\u00f3gica del sentido y su aparente ausencia garantizan estar (o seguir) en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Yannuzzi Gille Deleuze, L\u00f3gica del sentido, trad. Miguel Morey. 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