{"id":8545,"date":"2021-04-23T14:11:27","date_gmt":"2021-04-23T12:11:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/?page_id=8545"},"modified":"2021-04-23T14:13:26","modified_gmt":"2021-04-23T12:13:26","slug":"gamper-gien-ruwen-pensar-pornografia-paidos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/critica\/gamper-gien-ruwen-pensar-pornografia-paidos\/","title":{"rendered":"Contra los liberales porn\u00f3fobos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-left has-luminous-vivid-orange-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:24px\"><strong>Daniel Gamper<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:50%\">\n<p class=\"has-cyan-bluish-gray-color has-text-color has-small-font-size wp-block-paragraph\"><\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:50%\">\n<p class=\"has-text-align-right has-text-color has-small-font-size wp-block-paragraph\" style=\"color:#4c4f50\">Ruwen Ogien,\u00a0<em>Pensar la pornograf\u00eda,<\/em>\u00a0Paid\u00f3s, Barcelona, 2005, Traducci\u00f3n de M. Mart\u00ed Viudes.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Qu\u00e9 duda cabe que el discurso acad\u00e9mico de la filosof\u00eda pol\u00edtica contempor\u00e1nea se debe a los principios del liberalismo, esto es, a la teor\u00eda que sostiene que los individuos encuentran bienestar cuando pueden perseguir libremente sus finalidades y que la sociedad en su conjunto prospera y posee mayor estabilidad si existen instituciones que garanticen el disfrute de la libertad individual. Ni siquiera los pensadores franceses son ajenos a esta tendencia, como lo demuestra, entre otros, el libro del que se aqu\u00ed se trata.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El discurso liberal mantiene la \u00fanica limitaci\u00f3n a las libertades que ya formul\u00f3 en su momento John Stuart Mill: evitar un da\u00f1o a los otros. Y mantiene asimismo la separaci\u00f3n entre la esfera privada y la p\u00fablica, siendo la primera el espacio en el que cada cual puede experimentar ilimitadamente con su propia vida pues ah\u00ed \u2014salvo excepciones\u2014 no hace da\u00f1o a nadie. La cuesti\u00f3n que ocupa a Ogien tiene que ver con este espacio de privacidad: \u00bfexisten argumentos liberales para prohibir el disfrute privado de pornograf\u00eda? Su conclusi\u00f3n es que no. Cualquier prohibici\u00f3n se asienta en argumentos moralistas, no liberales. La libertad de navegar por la red en busca de pornograf\u00eda o de ver pel\u00edculas o revistas porno es algo que compete s\u00f3lo al consumidor de estos productos y a los individuos que los han puesto a su disposici\u00f3n. Sin embargo, son muchos los liberales que han limitado el acceso a la pornograf\u00eda. Este rechazo, seg\u00fan Ogien, es previo a la argumentaci\u00f3n te\u00f3rica, de modo que \u00e9sta se ha puesto a disposici\u00f3n de un perjuicio previo, de un moralismo para justificar lo que<ins>,&nbsp;<\/ins>si se aplica rectamente el liberalismo, resulta injustificable. Ogien, como verdadero liberal que se mantiene neutro respecto de la pornograf\u00eda, es decir, como aquel a quien le da igual lo que la gente produce y consume, que le da igual todo lo que se hace voluntariamente, se opone a este tipo de liberalismo porn\u00f3fobo.&nbsp; El concepto de voluntad libre, punto ciego del liberalismo, es justamente el que permite a los liberales justificar por ejemplo la diferencia entre explotaci\u00f3n y empleo mal remunerado, arguyendo que el segundo es fruto de la firma voluntaria e informada de un contrato laboral en el que se aceptan las ventajas y\/o desventajas que van asociadas, como si hubiera opciones alternativas. Asimismo se supone que existe algo as\u00ed como una voluntad libre que sirve para distinguir entre refugiados pol\u00edticos y, los as\u00ed llamados, inmigrantes econ\u00f3micos, como si los segundos tuvieran otras opciones que emigrar para buscarse la vida, como se dice vulgarmente.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se aplica el presupuesto de la voluntad libre a la pornograf\u00eda nos vemos llevados a aceptar que tanto los consumidores compulsivos y enfermizos de pornograf\u00eda (en el supuesto que los haya), as\u00ed como los actores, c\u00e1maras, iluminadores, guionistas (si es que los hay), directores, etc., han elegido libremente este oficio entre las ofertas del mercado laboral y de acuerdo con criterios personales. El liberalismo presupone la existencia de algo as\u00ed como individuos dotados de raz\u00f3n y de un entorno socioecon\u00f3mico que les ofrece una variedad de posibilidades entre las cuales elegir la que mejor les permita desarrollar sus potencialidades. Para ser justos, tambi\u00e9n acepta (esto es, le es indiferente) que cada cual opte por no hacer nada con sus potencialidades y prefiera pudrirse en su casa agarrando el rat\u00f3n con la mano izquierda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ogien anima a los liberales a ser valientes y a dejar que los argumentos se impongan a los prejuicios, en los que arraiga el p\u00e1nico moral o la incontinencia dox\u00e1stica, que se niega a aceptar las consecuencias de la argumentaci\u00f3n liberal y que busca defender a los individuos del mal que se pueden causar si se los deja actuar libremente. En definitiva, los liberales porn\u00f3fobos son paternalistas y sostienen una idea del bien com\u00fan no susceptible de ser compartida por todos. Ya algunos te\u00f3ricos de la bio\u00e9tica han se\u00f1alado la necesidad de evitar estos dos vicios del liberalismo y exigido que el rechazo a la clonaci\u00f3n de seres humanos (un supuesto, por otra parte, que es de ciencia ficci\u00f3n pero que est\u00e1 muy presente en la bibliograf\u00eda sobre el asunto) no se fundamente en el asco, el prurito o en cualquier otra reacci\u00f3n irracional. Puesto que la racionalidad y la irracionalidad en este contexto son m\u00e1s bien dif\u00edciles de distinguir, no es extra\u00f1o que concluyan, al igual que hace Ogien a prop\u00f3sito de la pornograf\u00eda, que no hay motivos para prohibir lo que de todos modos se va hacer, pues ya se sabe que todo lo que se puede hacer se acaba haciendo. Y \u00bfpor qu\u00e9? Pues, porque siempre habr\u00e1 alguien dispuesto a pagar por hacerlo. Es sabido que s\u00f3lo aparece la necesidad de prohibir cuando hay alguien que est\u00e1 sacando un provecho econ\u00f3mico de la actividad en cuesti\u00f3n. Y tambi\u00e9n es conocido que el liberalismo no s\u00f3lo tiene aplicaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la moral, sino que la voluntad libre equivale tambi\u00e9n al enriquecimiento libre, a saber, que cada cual se enriquezca como quiera. Las prohibiciones tienen consecuencias econ\u00f3micas, puesto que retiran un producto del mercado o dificultan su adquisici\u00f3n, de modo que la perspectiva relevante pasa a desplazarse del consumidor al productor y al prejuicio econ\u00f3mico que la prohibici\u00f3n le va a causar. Estas cuestiones econ\u00f3micas suelen ser obviadas por gran parte de los te\u00f3ricos del liberalismo pues requieren unos conocimientos de los que no disponen. Sin embargo es pertinente se\u00f1alarla, pues no ser\u00eda esta la primera vez ni la \u00faltima en que las exigencias del mercado se anteponen a las exigencias \u00e9ticas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vayamos a la pornograf\u00eda. Lo que sea no est\u00e1 claro. Tal vez el cap\u00edtulo m\u00e1s informativo de Ogien es el dedicado a la imposible definici\u00f3n de la pornograf\u00eda, cuya ra\u00edz etimol\u00f3gica (representaciones relativas a las prostitutas\/os) ya nos sirve. Con la pornograf\u00eda pasa como con el nacionalismo. Es imposible definir lo que sea una naci\u00f3n sin favorecer las pretensiones de un grupo frente a otros. Igualmente, la definici\u00f3n de lo que sea pornogr\u00e1fico u obsceno incluye siempre opciones morales que no todos aceptar\u00e1n. Sin embargo, uno tiende a darle la raz\u00f3n al juez Potter Stewart que en 1964 afirm\u00f3: \u201cNo s\u00e9 definir la pornograf\u00eda, pero s\u00e9 reconocerla\u201d. La indefinici\u00f3n dificulta la prohibici\u00f3n, pero este sexto sentido (\u00bfel sentido moral?) nos lleva a reconocer lo que se deber\u00eda prohibir si se tuviera la autoridad y el poder para hacerlo. Cada uno ver\u00e1 la obscenidad en un lugar distinto: unos en la representaci\u00f3n de cuerpos femeninos semidesnudos hasta en los programas infantiles, otros en los&nbsp;<em>reality shows<\/em>, otros en la ostentaci\u00f3n de los nuevos ricos o en los sueldos millonarios de los futbolistas. Hay algo que ofende en cada uno de estos casos, pero la ausencia de da\u00f1os demostrables, la necesidad de mantener un sistema econ\u00f3mico que misteriosamente tiene necesidad de crecer sin pausa, as\u00ed como la autonom\u00eda que cabe suponer a los otros, es decir, una combinaci\u00f3n de argumentos estrat\u00e9gicos y morales, nos llevan a retener el impulso de prohibir lo que detestamos o nos ofende, para en su lugar tolerarlo, que parece m\u00e1s civilizado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al igual que el arte la pornograf\u00eda es dif\u00edcil de definir. La propia l\u00ednea divisoria que separa arte y pornograf\u00eda se ha desplazado a lo largo de la historia. \u00bfQu\u00e9 perspectiva hay que adoptar? \u00bfLa del productor y su intenci\u00f3n de estimular sexualmente? Si nos colocamos en este punto de vista no topamos con la siguiente definici\u00f3n: \u201cUna representaci\u00f3n sexual expl\u00edcita es pornogr\u00e1fica si resulta razonable suponer que su finalidad es estimular sexualmente al consumidor\u201d (56). Pero \u00bfqu\u00e9 sucede si las reacciones del consumidor no son siempre las mismas? Una exposici\u00f3n a la pornograf\u00eda repetida o una vez ha desaparecido la excitaci\u00f3n sexual puede provocar tedio o, incluso, asco. En ese caso, habr\u00eda que aceptar que la pornograf\u00eda no depende \u00fanicamente del efecto que causa en el consumidor, pues este es variable, motivo por el cual tampoco se puede adoptar como criterio las intenciones del productor. As\u00ed pues Ogien presenta la definici\u00f3n de obscenidad en&nbsp;<em>Le Petit Robert<\/em>&nbsp;(\u201clo que ofende deliberadamente el pudor suscitando representaciones de orden sexual\u201d), en la que \u201cel principal criterio no es el estado mental o afectivo del consumidor, sino el del no consumidor\u201d (58). Al asociarla pornograf\u00eda con la obscenidad se adopta la perspectiva del que la denuncia porque se siente ofendido por ella. Retorna aqu\u00ed la eterna cuesti\u00f3n suscitada por&nbsp;<em>Sobre la libertad<\/em>, acerca de si los da\u00f1os morales pueden ser considerados da\u00f1inos. El resto del libro se esfuerza por demostrar lo insostenible de semejante afirmaci\u00f3n, ya que cualquier definici\u00f3n de da\u00f1o moral pasa por la aceptaci\u00f3n del paternalismo o de una determinada concepci\u00f3n del bien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resulta parad\u00f3jico que esta dificultad de definir la pornograf\u00eda en t\u00e9rminos p\u00fablicos, es decir, con un lenguaje que todo el mundo entienda y no s\u00f3lo los partidarios de cierta doctrina o los miembros de alguna secta o club privado, vaya acompa\u00f1ada de innumerables clasificaciones de g\u00e9neros porno: \u201cX\u201d,&nbsp;<em>hard porno<\/em>, destape, er\u00f3tica, etc., clasificaciones que tienen importantes consecuencias econ\u00f3micas, pues la exhibici\u00f3n de pechos, \u00f3rganos y actos sexuales entre parejas de distinto o del mismo sexo, penetraciones, sexo oral y anal, etc., excluye a las cintas de un canal de exhibici\u00f3n y las recluye a otro. (Quedan fuera de todas estas clasificaciones los intercambios libres en Internet de porno amateur). A la hora de clasificar se pone de manifiesto la arbitrariedad de cualquier definici\u00f3n. As\u00ed, la edad en que se permiten las relaciones sexuales en Francia es menor que la edad en la que se puede asistir a un cine X, de modo que tener relaciones sexuales con una muchacha o con un chico de 16 a\u00f1os es legal mientras que no lo es llevarlos a ver una pel\u00edcula pornogr\u00e1fica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finaliza este primer cap\u00edtulo con la constataci\u00f3n de que definir y clasificar la pornograf\u00eda es tan importante como imposible. De ah\u00ed que Ogien opte por proseguir su investigaci\u00f3n sin definir el t\u00e9rmino y pase a concentrarse en las diversas propuestas liberales de prohibici\u00f3n de la pornograf\u00eda. En consonancia con los principios liberales que rigen jur\u00eddica y pol\u00edticamente nuestras sociedades Ogien excluye de su investigaci\u00f3n las cr\u00edticas decididamente moralistas a la pornograf\u00eda y se concentra en las que aparentan ser liberales. De las diversas justificaciones de la prohibici\u00f3n del consumo privado de pornograf\u00eda, destacan las que se refieren a los perjuicios que causa en la sociedad la escenificaci\u00f3n de la feminidad cosificada. Los porn\u00f3fobos sostienen que \u201cen el caso de sujetos expuestos masivamente a los filmes pornogr\u00e1ficos, la sensibilidad hacia el sufrimiento de las mujeres disminuye, y aumenta la trivializaci\u00f3n de la violaci\u00f3n\u201d (135). Seg\u00fan Ogien es este un caso m\u00e1s de incontinencia dox\u00e1stica, pues los estudios dif\u00edcilmente lograr\u00e1n demostrar que exista una relaci\u00f3n causal entre el consumo de pornograf\u00eda y la violencia sexual. De ah\u00ed que resulte m\u00e1s relevante el cap\u00edtulo en el que se tratan las justificaciones de la prohibici\u00f3n que sostienen que la pornograf\u00eda es una \u201cforma insidiosa de discriminaci\u00f3n sexual\u201d en la que se perpet\u00faan modelos faloc\u00e9ntricos y una imagen de la mujer sumisa frente al macho dominador. El problema que se encontraron las feministas que apoyaron la prohibici\u00f3n con este argumento es jur\u00eddico. Si efectivamente la pornograf\u00eda transmite un mensaje de dominaci\u00f3n de la mujer, entonces su prohibici\u00f3n ser\u00eda una prohibici\u00f3n de la libertad de expresi\u00f3n que chocar\u00eda de pleno con la primera enmienda de la Constituci\u00f3n de los EEUU. Por tanto, motivos jur\u00eddicos impiden que la pornograf\u00eda sea prohibida en virtud de sus contenidos, pues \u00e9stos est\u00e1n protegidos por la Constituci\u00f3n. De nuevo, la polisemia de la pornograf\u00eda imposibilita su prohibici\u00f3n, ya no por motivos de estricto procedimiento pol\u00edtico liberal, sino a partir de consideraciones legales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La oposici\u00f3n entre justificaciones liberales y morales suscita la impresi\u00f3n de que unas, las liberales, no contienen componentes morales y son, por as\u00ed decir, estrictamente \u201cprocedimentales\u201d. No es as\u00ed, pues Ogien opera con un concepto de liberalismo que entiende que la moral que se debe presuponer a los otros sin caer en el paternalismo, se debe reducir a tres principios, agrupados bajo lo que denomina \u201cmoral m\u00ednima\u201d: \u201c1) neutralidad respecto a las concepciones sustanciales del bien; 2) principio negativo de evitar causar perjuicios al pr\u00f3jimo; 3) principio positivo que nos exige conferir el mismo valor a la opini\u00f3n o a los intereses de cada cual\u201d (31). Todo el que acepte estos tres principios y act\u00fae en consonancia con ellos s\u00f3lo podr\u00e1 ser reprendido por los moralistas, es decir, por los no liberales. Para los liberales lo que queda fuera de las consideraciones de esta moral m\u00ednima, los vicios privados, es indiferente. Al liberal le trae sin cuidado lo que hacen los otros en sus casas, sobre todo porque no quiere que nadie tampoco se inmiscuya en su vida. Lo que no se puede prohibir, atendiendo a este radical individualismo liberal, no es ni bueno ni malo, es indiferente. Y el mayor mal que el liberalismo concibe es la censura, la limitaci\u00f3n de las libertades individuales no basada en una justificaci\u00f3n p\u00fablica, sino deudora de la moralidad de la clase dominante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/critica\/articulos\/imagenes\/imagenescritica\/ogien1.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El autor no extrae consecuencias pr\u00e1cticas de su discurso, se limita a demostrar que toda prohibici\u00f3n del disfrute privado de la pornograf\u00eda vulnera los principios liberales. Siguiendo su razonamiento, que supone la aceptaci\u00f3n de pol\u00edticas liberales en la gesti\u00f3n p\u00fablica de los asuntos privados, deber\u00edamos concluir que la sociedad en conjunto no tiene nada que decir acerca de este asunto, de modo que ni siquiera las diversas clasificaciones de pornograf\u00eda tienen ya sentido, pues dificultan el acceso a productos que de por s\u00ed son pol\u00edticamente indiferentes. Este libro, sin embargo, explicita uno de los callejones sin salida del aparato te\u00f3rico en que se fundamenta el liberalismo: la falacia naturalista en la que ya incurri\u00f3 Stuart Mill. A saber, las preferencias de los individuos son buenas por el simple hecho de que son ellos en tanto que seres aut\u00f3nomos los que las eligen. Al final la libertad individual acaba siendo el \u00fanico bien digno de ser defendido y su ejercicio es lo m\u00e1s valioso, con independencia de cu\u00e1les sean sus resultados o consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afortunadamente, las sociedades liberales no crecen sobre el vac\u00edo. La libertad se ejerce siempre dentro de contextos de costumbres y tradiciones (un sentido del decoro, de la decencia, de la buena educaci\u00f3n, as\u00ed como un saber intuitivo acerca de los l\u00edmites de lo admisible). Estos marcos de referencia, m\u00ednimos pero no inexistentes, hacen del liberalismo en asuntos de moral algo deseable y que, incluso, tiene buenas consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El esfuerzo argumentativo de Ogien evidencia con creces la solidez que el principio impl\u00edcito de no exclusi\u00f3n otorga a las posturas liberales cuando se trata de asuntos relacionados con la moral. No obstante, a uno no le abandona la sensaci\u00f3n de hallarse ante una escol\u00e1stica acad\u00e9mica que olvida que s\u00f3lo a una minor\u00eda le es dado disfrutar efectivamente de estas libertades, y que la mercanc\u00eda que esta minor\u00eda libremente contempla es el fruto de unas condiciones de trabajo s\u00f3rdidas por mucho&nbsp;<em>glamour&nbsp;<\/em>que se quiera otorgar a las llamadas estrellas del porno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniel Gamper Ruwen Ogien,\u00a0Pensar la pornograf\u00eda,\u00a0Paid\u00f3s, Barcelona, 2005, Traducci\u00f3n de M. Mart\u00ed Viudes. Qu\u00e9 duda cabe que el discurso acad\u00e9mico&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":29,"featured_media":8229,"parent":8018,"menu_order":34,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-8545","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8545","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8545"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8545\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8548,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8545\/revisions\/8548"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8018"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8229"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8545"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}