{"id":8575,"date":"2021-04-26T14:14:19","date_gmt":"2021-04-26T12:14:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/?page_id=8575"},"modified":"2021-04-26T14:21:09","modified_gmt":"2021-04-26T12:21:09","slug":"perec-espinosa-impensable","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/critica\/perec-espinosa-impensable\/","title":{"rendered":"Georges Perec y lo impensable"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-left has-luminous-vivid-orange-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:24px\"><strong>Santiago Espinosa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:50%\">\n<p class=\"has-cyan-bluish-gray-color has-text-color has-small-font-size wp-block-paragraph\"><\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:50%\">\n<p class=\"has-text-align-right has-text-color has-small-font-size wp-block-paragraph\" style=\"color:#4c4f50\"><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph\"><em>De ce lieu souterrain, je n\u2019ai rien \u00e0 dire. Je sais qu\u2019il eut lieu<br>et que, d\u00e9sormais, la trace est inscrite en moi et dans les<br>textes que j\u2019\u00e9cris.<\/em><br>Les lieux d\u2019une ruse<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Georges Perec siempre ha \u201cdesconcertado\u201d, como dice \u00e9l mismo en sus \u201cNotas sobre lo que busco\u201d, tanto a los cr\u00edticos como a algunos de sus propios lectores, por cuanto que su obra es por s\u00ed misma imposible de \u201cclasificar\u201d. Su \u201cversatilidad sistem\u00e1tica\u201d, en realidad, no es otra cosa que una voluntaria ausencia total de sistema; de aqu\u00ed que ninguno de sus libros logre ser \u201cdescubierto\u201d in fraganti recurriendo a una misma salida de escape: la que brindar\u00eda el \u00edndice que se trata de Perec y s\u00f3lo de Perec. Ninguna relaci\u00f3n, en efecto, entre La vida: Instrucciones de uso, W, o el recuerdo de la infancia y Las cosas. Y \u00e9ste es quiz\u00e1s el comienzo de la problem\u00e1tica de Perec: \u00bfEs Perec \u201cPerec\u201d y s\u00f3lo Perec?<br>\u2028Desde luego, es la problem\u00e1tica de muchos otros autores, de Rimbaud a Pessoa o de Kierkegaard a Rosset, que se rehusar\u00e1n a aceptar que eso que se es, puede efectivamente caber en una palabra, en un nombre, en una idea. Ni siquiera en un verbo, a menos que se piense en forma transitiva. \u201cQuien acaba una cosa no es nunca aqu\u00e9l que la empez\u00f3\u201d, escrib\u00eda Ricardo Reis, uno de los heter\u00f3nimos de Pessoa. Se trata, para todos estos autores, del problema del devenir frente a la noci\u00f3n de Ser: \u201cmi ambici\u00f3n de escritor \u2013dice Perec\u2013 ser\u00eda recorrer toda la literatura de mi tiempo sin tener nunca el sentimiento de volver sobre mis pasos o de volver a caminar sobre mis huellas\u201d; lo que Perec ha sido y lo que ha escrito es ya, como lo es Balzac, Stendhal o Flaubert, tierra conocida, explorada y explotada. La literatura \u2013y aqu\u00ed se unen la vida y el pensamiento\u2013 no puede \u201cencontrar\u201d nada m\u00e1s que cuando est\u00e1 en marcha: \u201cyo creo m\u00e1s bien encontrar \u2013y probar\u2013 mi propio movimiento caminando\u201d. La cuesti\u00f3n misma por la literatura es para Perec ociosa \u2013como lo es para Bergson la pregunta \u201cpor el Ser\u201d\u2013, en tanto que no hay respuesta posible: a \u201c\u00bfpor qu\u00e9 escribo? no puedo responder m\u00e1s que escribiendo, difiriendo sin cesar el instante mismo en que, dejando de escribir, esta imagen se volver\u00eda visible, como un rompecabezas inexorablemente acabado\u201d. En el momento en que siendo se vuelve ser, todo se ha vuelto una imagen, en el sentido fotogr\u00e1fico, que ha logrado, como dec\u00eda la publicidad de Kodak, \u201ccapturar el instante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, el libro de ensayos&nbsp;<em>Pensar\/Clasificar,<\/em>&nbsp;y de hecho la obra de Perec en general, puede interpretarse como una tentativa de abrir sitio al azar como forma de pensamiento, como desanudamiento de la empresa logoc\u00e9ntrica que busca establecer un orden que se revela invariablemente \u201carbitrario\u201d: \u201coscilamos entre la ilusi\u00f3n de lo acabado y de lo huidizo (insaisissable). En nombre de lo acabado [nosotros decimos, el Ser], queremos creer que un orden \u00fanico existe que nos permitir\u00eda acceder de entrada al saber; en nombre de lo huidizo, queremos pensar que el orden y el desorden son dos palabras iguales que designan el azar.\u201d Aqu\u00e9l que ha le\u00eddo a Perec por fuerza ha de haberse preguntado \u00bfpara qu\u00e9 toda esta descripci\u00f3n, o m\u00e1s bien, toda esta \u201cenumeraci\u00f3n\u201d? Quiz\u00e1 sea esto lo que ha alejado a algunos lectores que buscan \u201cprofundidad\u201d, para decirlo en t\u00e9rminos de Deleuze, donde no hay m\u00e1s que superficie: \u201cDurante mucho tiempo, se cree que hablar quiere decir encontrar, descubrir, comprender, comprender al fin, ser iluminado por la verdad. Pero no: cuando eso tiene lugar, s\u00f3lo sabemos que eso tiene lugar; est\u00e1 all\u00ed, se habla, se escribe: hablar es s\u00f3lo hablar, escribir s\u00f3lo escribir, trazar letras sobre una hoja blanca.\u201d<br>\u2028Enumerar es como un lenguaje \u201ctautol\u00f3gico\u201d que no pretende clasificar, jerarquizar, conservar, sino reverberar sobre eso que \u201ctiene lugar\u201d. M\u00e1s que una imagen de algo terminado, es un testimonio paralelo a la marca que ello deja durante su paso y que termina por desaparecer por completo. Hay latas de conserva, botes de mermelada, sillones de cuero\u2026 Luego habr\u00e1 otras cosas. Es tambi\u00e9n, quiz\u00e1s, un testimonio de Las cosas \u2013primer libro de Perec\u2013, de la \u201cplenitud\u201d en el sentido de Bergson, de la ausencia de ausencia, de la repercusi\u00f3n insistente del devenir: todo se repite y sin embargo lo que se repite es siempre nuevo, raz\u00f3n por la cual la empresa de la enumeraci\u00f3n es infinita. La escritura de Perec, en lugar de fijar la existencia intentando \u201ctransmitirla\u201d a trav\u00e9s de un medio expresivo, es un testimonio de la fragilidad, de la ef\u00edmera duraci\u00f3n no s\u00f3lo de cualquier orden, sino de cualquier cosa. \u201cLo que se trata de considerar no es el mensaje comprendido, sino la comprensi\u00f3n del mensaje, en su nivel elemental\u201d; o bien, no el qu\u00e9 del sentido, sino el sentido en s\u00ed mismo, como esa frontera entre las cosas y las proposiciones, explica Deleuze en la L\u00f3gica del sentido, esa epidermis que las une y separa a la vez. O bien, asimismo, como la \u201cinexpresi\u00f3n\u201d musical, que alcanza a decir todo sin decir absolutamente nada. Todo est\u00e1 dicho, en la m\u00fasica como en la literatura de Perec, sin embargo, lo que aflora est\u00e1 \u201centeramente del lado de lo vago, del flotamiento, de lo fugaz y de lo inacabado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es, en suma, la renuncia a la noci\u00f3n de Ser, tal como la enunciaba Nietzsche en la&nbsp;<em>Gaya ciencia<\/em>, Ser, entre otras caracter\u00edsticas, como esa necesidad de logos de \u201cagrupaci\u00f3n\u201d, de \u201cconcentraci\u00f3n\u201d, como lo concibe Heidegger. \u201cEscog\u00ed conservar deliberadamente \u2013escribe Perec\u2013 de esos trozos informes su car\u00e1cter dudoso y perplejo, renunciando a fingir organizarlos de alguna forma que tendr\u00eda, con pleno derecho, la apariencia (y la seducci\u00f3n) de un art\u00edculo, con un principio, un medio y un fin.\u201d Todo es desde que \u201cel orden reina\u201d, ut\u00f3pico y deprimente, porque no hay sitio \u201cpara la diferencia, para el azar, para lo \u201cdiverso\u201d\u201d. Gran parte de la filosof\u00eda parte precisamente de esa depresi\u00f3n, de esa angustia, que una pl\u00e9tora de autores han pretendido \u201coriginaria\u201d, \u201contol\u00f3gica\u201d. Es tambi\u00e9n por ello que no es com\u00fan escribir, como Bergson, sobre La risa, que tiene lugar una vez que la representaci\u00f3n no corresponde a su objeto; o cuando nos percatamos, como lo hace Perec, de que todo orden es \u201carbitrario, inexpresivo, luego neutro\u201d. Y sobre todo, infinitamente finito: \u201cMi problema con las clasificaciones es que no duran; apenas termino de establecer el orden, este orden ya est\u00e1 caduco.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">* * *<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Perec se decide a enumerar tambi\u00e9n se decide a dejar al mundo sin \u201cse\u00f1ales\u201d, sin marcas que indiquen d\u00f3nde se est\u00e1, hacia d\u00f3nde se dirige, de qu\u00e9 se trata bien a bien. De las dos \u201ctentaciones\u201d que hay en la enumeraci\u00f3n \u2013\u201cinventariar TODO u olvidar cuando menos algo\u201d\u2013 es evidente cu\u00e1l escoger\u00e1 Perec, pues \u201cla primera querr\u00eda clausurar definitivamente la cuesti\u00f3n, la segunda dejarla abierta.\u201d Una lista es tambi\u00e9n una forma de localizarse, como en un supermercado, se est\u00e1 en el pasillo de cereales o de productos de limpieza, pero las listas de Perec son listas que no est\u00e1n ordenadas, \u201cni alfab\u00e9ticamente, ni cronol\u00f3gicamente, ni l\u00f3gicamente\u201d. Y ello porque los elementos mismos que forman parte de cualquier lista son arbitrarios: no s\u00f3lo las palabras son arbitrarias \u2013\u00bfpor qu\u00e9 existe una palabra, se pregunta, que designe que se acelera y no una que designe que se cambia de velocidad?\u2013 y las letras mismas dentro de las palabras \u2013 \u201c<em>Conseil sait CLASSER les poissons. Ned Land sait CHASSER les poissons<\/em>\u201d\u2013 sino el propio orden de la gram\u00e1tica, es decir, no s\u00f3lo la significaci\u00f3n, sino las reglas mismas con las cuales se comunica tal significaci\u00f3n. El pensamiento tendr\u00eda que ser m\u00e1s bien, seg\u00fan Perec, algo que rinda cuenta de la unicidad de las cosas en cuanto que absolutamente singulares e inidentificables unas con otras, y no un agente que las \u201cunifique\u201d. El primero deja a las cosas ser ellas mismas, \u201c\u00fanicas\u201d \u2013devenir\u2013, el segundo hace de todas las cosas \u201cuna misma\u201d: ser. El primero es el pensamiento del azar: \u201ctendr\u00eda que hablarse de marcha a tientas, de olfato, de sospecha, de azar, de encuentros fortuitos o fortuitamente provocados\u201d, el segundo es el pensamiento del orden como jer\u00e1rquicamente superior al desorden, logos, que permite, aparentemente, pero en el sentido de ilusi\u00f3n, la \u201ccomunicaci\u00f3n\u201d, no s\u00f3lo entre los hombres, sino con el mundo mismo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siendo todo orden arbitrario \u2013en el dominio de lo real, en el dominio de lo ficticio y en el dominio que nos aproxima a cada uno de \u00e9stos, el lenguaje en cuanto tal\u2013, resulta que todo es, m\u00e1s que una \u201cposibilidad\u201d, una \u201cpotencialidad\u201d. Cambiar \u201cuna palabra por otra\u201d (Tardieu) es sin duda un ejemplo del detonar que puede hacerse de la gram\u00e1tica; Perec mostrar\u00e1 que se puede tambi\u00e9n cambiar \u201cuna letra por otra\u201d, de lo que resultar\u00e1 OuLiPo, asociaci\u00f3n de escritores que intent\u00f3 poner en juego las limitaciones \u2013pero en el sentido que mostr\u00e1bamos, como frontera o superficie\u2013 del lenguaje, y cuyas \u201cinvestigaciones\u201d consist\u00edan en la b\u00fasqueda de pal\u00edndromos, lipogramas, pangramas, anagramas, isogramas, acr\u00f3sticos, palabras cruzadas, etc. Empresa potencial que proviene, es la tesis que presentamos, de la idea de devenir, que implica de entrada la caducidad de todo \u201corden\u201d \u2013aqu\u00ed de letras y de palabras\u2013 y, en tanto que autorreferida, capaz de trabajar en \u201cpotencias\u201d hasta el infinito. Similar, quiz\u00e1s, a la m\u00fasica dodecafonista, que en su tentativa de desjerarquizar los tonos utiliza todos los semitonos de la gama, una \u201ccrom\u00e1tica total\u201d, para crear un \u201ctema\u201d, llamado entonces, y m\u00e1s precisamente, serie.<br>La literatura de Perec, me parece, sirve bien de analog\u00eda de la vida: s\u00f3lo sabemos lo que \u201ces\u201d poni\u00e9ndola en marcha, escribiendo\/viviendo. En cuanto devenir, ella no es, como dir\u00eda Bergson, m\u00e1s que \u201cimprevisible \u2013 e innombrable\u2013 novedad\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago Espinosa De ce lieu souterrain, je n\u2019ai rien \u00e0 dire. 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