{"id":1739,"date":"2013-07-09T00:01:04","date_gmt":"2013-07-08T22:01:04","guid":{"rendered":"http:\/\/lasnubes.p.ht\/elnubarron\/?p=1739"},"modified":"2021-06-09T12:28:53","modified_gmt":"2021-06-09T10:28:53","slug":"lynch_la-primera-vez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/2013\/07\/09\/lynch_la-primera-vez\/","title":{"rendered":"LA PRIMERA VEZ"},"content":{"rendered":"<p>El fundamento de todo relato de formaci\u00f3n <\/p>\n<p>(Vaya, te ha salido un comienzo pedante para un ensayo pretencioso&#8230;)<\/p>\n<p>es la experiencia primera. La ocasi\u00f3n primera de lo que sea: el primer amor, el primer trabajo, la primera decepci\u00f3n, el primer muerto, el primer autom\u00f3vil, etc. A partir de una primera experiencia se desarrolla todo lo dem\u00e1s, como prolongaci\u00f3n de una clave que se desenvuelve de forma fatal hacia el desenlace.<\/p>\n<p>Es muy dif\u00edcil prescindir del atractivo especial que nos inspira, en algunos manifiestamente y en otros de manera encubierta, cualquier cosa que hayamos hecho o experimentado por primera vez. En la primera vez de algo est\u00e1n los patrones usuales de valor y sobre ellos edificamos aut\u00e9nticos sistemas de jerarqu\u00edas afectivas. Por ejemplo, el amor (o el desamor) es por fuerza lo que sentimos en los primeros escarceos adolescentes. Tambi\u00e9n hay una primera vez para el desenga\u00f1o (pero eso ya no ocurre solamente en la adolescencia). El trabajo es una tarea que hemos visto realizar por primera vez a nuestros padres y que de pronto nos vemos realizando nosotros. La ciudad que sentimos como nuestra y es nuestro primer espacio, es la extensi\u00f3n de los trayectos que llevan desde la casa familiar \u2013nuestro primer hogar\u2013 hacia cualquier otra parte. <\/p>\n<p>Con la misma regularidad con que vamos adquiriendo seguridades con relaci\u00f3n al mundo que nos rodea, un buen d\u00eda nos damos cuenta de que hemos saltado del otro lado del mostrador porque nos creemos en posesi\u00f3n de un tipo de experiencia diferente, que no calca ni remeda ni var\u00eda la primera ocasi\u00f3n sino que es capaz de aferrar lo <em>efectivamente real<\/em> de lo real en un sentido mucho m\u00e1s maduro y diferente. Pero esta visi\u00f3n es equivocada. Un individuo puede transformarse en un personaje de renombre: hacerse presidente de lo que sea o artesano de oficio y habilidad reconocidos ya sea como artista, atleta, millonario, piloto de carreras o bailar\u00edn de <em>cabaret<\/em>; y otro individuo puede caer en la abyecci\u00f3n o convertirse en un santo adorado por los dem\u00e1s. A lo que haya llegado no importa. La realidad, en la medida en que significa algo para \u00e9l, estar\u00e1 localizada en el comienzo de su formaci\u00f3n. Sentir\u00e1 que solo el comienzo es lo real y lo que importa. <\/p>\n<p>Me pregunto cu\u00e1nto debe a este prejuicio la un\u00e1nime admiraci\u00f3n reverencial que despiertan los griegos; porque Grecia es el comienzo de tantas cosas&#8230; Si lo \u00fanico aut\u00e9ntico es lo que se ha vivido por primera vez y todo lo dem\u00e1s es apariencial, transitorio, circunstancial, epis\u00f3dico, un mero reflejo del fundamento originario, las representaciones m\u00e1s comunes, como por ejemplo, la identidad de uno mismo o la propia investidura profesional o intelectual, en cuanto tiene de relacionado con el momento presente, tienden a ser consideradas como falsas; y as\u00ed ocurre que la vida adulta, que es demasiado larga, se nos representa como plagada de experiencias irreales y la infancia, en cambio, viene a ser lo real mismo cuando lo cierto es que es un tiempo de la vida que, parad\u00f3jicamente, s\u00f3lo podemos conocer a trav\u00e9s de la memoria. Es decir, invent\u00e1ndola.<\/p>\n<p>En tama\u00f1a ilusi\u00f3n estamos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fundamento de todo relato de formaci\u00f3n (Vaya, te ha salido un comienzo pedante para un ensayo pretencioso&#8230;) es la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[12],"class_list":["post-1739","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-losnubarrones","tag-comba_ed"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1739"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1739\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5870,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1739\/revisions\/5870"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}