{"id":266,"date":"2012-11-23T20:25:52","date_gmt":"2012-11-23T20:25:52","guid":{"rendered":"http:\/\/lasnubes.p.ht\/elnubarron\/?p=266"},"modified":"2020-12-03T22:36:39","modified_gmt":"2020-12-03T20:36:39","slug":"el-escritor_23112012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/2012\/11\/23\/el-escritor_23112012\/","title":{"rendered":"EL ESCRITOR"},"content":{"rendered":"<p>En una conversaci&oacute;n con el Dr. E. Lynch (prometo no ser indiscreto) nos enrocamos en una discusi&oacute;n recurrente que me he prometido ganar.<\/p>\n<p>All&iacute; surgi&oacute; (a ra&iacute;z de una deuda morosa del profesor) una de las preguntas m&aacute;s circulares sobre la creaci&oacute;n literaria. &iquest;Qu&eacute; convierte a un hombre en escritor? Evidentemente, no es el texto o al menos no cualquier texto (no ser&aacute; este el documento definitivo, mucho menos teniendo como protagonista a alguien que ha teorizado mucho m&aacute;s y mejor sobre el tema que yo, pero debo reparar en el siguiente matiz). Aquella tarde, yo defend&iacute;a el &quot;estilo&quot; como la marca formal en un texto que devolv&iacute;a a su autor convertido en escritor. El sentido es bidireccional, pero sencillo. De los elementos formales de un texto, el estilo se caracteriza por su naturaleza refleja: pertenece al autor y a la vez queda impreso en el texto. Sin pertenecer al segundo, en el primero jam&aacute;s se manifiesta. Es por tanto el texto con determinado estilo, prestado por un autor, el que valida la &quot;credencial&quot; de escritor.<\/p>\n<p>En cualquier caso, en ning&uacute;n momento hablamos del contenido. La historia es indiferente, por tanto. Ni siquiera su composici&oacute;n (la trama) habilitar&aacute; alguna consideraci&oacute;n respecto del autor y su estatus. De ser de otra manera, aquellos dada&iacute;stas y alg&uacute;n surrealista riguroso no hubieran podido ser considerados escritores jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Mi acalorada defensa de la forma, que casi llega a menospreciar la &eacute;pica, dio pie a mi interlocutor a entender all&iacute; una reproducci&oacute;n de las teor&iacute;as de Juan Benet en torno a la novela. Nada m&aacute;s lejos. La m&aacute;xima popularizada de la <em>po&eacute;tica benetiana <\/em>que nos exhorta a &quot;salir de la taberna&quot; (<em>La inspiraci&oacute;n y el estilo<\/em>, 1966: 9) lleva consigo un inter&eacute;s hist&oacute;rico muy concreto: regenerar la literatura espa&ntilde;ola del siglo XX apart&aacute;ndola del follet&iacute;n del siglo XIX, de un realismo ya manido. La pretensi&oacute;n final de Benet es abolir la f&aacute;bula, dejar la novela sin su estructura triangular. En resumen, crear una narraci&oacute;n sin contar pr&aacute;cticamente nada, centr&aacute;ndolo todo en el medio, como sugiere Marshall McLuhan en <em>The Medium is the Message: An Inventory of Effects<\/em> (1967).<\/p>\n<p>Es totalmente l&iacute;cito el proceso po&eacute;tico de Benet, que ha logrado una prosa &uacute;nica y a la altura de los grandes. Aqu&iacute; no centro la discusi&oacute;n en po&eacute;ticas de la forma (como la de Joyce o la de Beckett). El camino es el contrario, lo que intento no es ir de la forma para la eliminar la historia, sino ir de la forma para habilitar al narrador. Son caminos casi opuestos. Lo que Benet consigue es un texto en el que jam&aacute;s se sabe qu&eacute; sucede, qui&eacute;n es cada personaje o d&oacute;nde se reproduce la acci&oacute;n. Mi objetivo es hablar de algo previo, esta explicaci&oacute;n vale para escritores cl&aacute;sicos y contempor&aacute;neos, rom&aacute;nticos y realistas, todos dentro de su propio contexto se ven determinados por<em> su propio estilo<\/em>. Y en esa medida crearon y crear&aacute;n obras m&aacute;s o menos exitosas o valiosas.<\/p>\n<p>En definitiva, aquella tarde &ndash;entre lasa&ntilde;a y escuela escocesa&ndash; ni yo hac&iacute;a pedagog&iacute;a pro benetiana, ni el futuro narrativo del Dr. Lynch se ve&iacute;a modificado. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una conversaci&oacute;n con el Dr. E. 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