{"id":3563,"date":"2014-05-26T00:13:53","date_gmt":"2014-05-25T22:13:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/?p=3563"},"modified":"2015-11-21T10:41:05","modified_gmt":"2015-11-21T08:41:05","slug":"lynch_dido-y-eneas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/2014\/05\/26\/lynch_dido-y-eneas\/","title":{"rendered":"DIDO Y ENEAS"},"content":{"rendered":"<p>Todas las historias de amor tienen un parecido de familia, lo que me hace sospechar que en ellas hay encerrado, en alguna capa muy profunda del sentido, un juego. Extraigo de la Wikipedia el resumen de la triste historia de amor de Dido y Eneas, en la versi\u00f3n fabricada en su momento por Virgilio:<\/p>\n<blockquote><p>\nHuidos de una patria arrasada, los troyanos llegan a Cartago desviados de su rumbo hacia Italia a causa de la tempestad provocada por la diosa Juno. All\u00ed los recibe su reina, Dido, a quien el caudillo Eneas solicita hospitalidad. Venus \u2013madre del h\u00e9roe\u2013, para que \u00e9sta acceda y no lo traicione, env\u00eda a Cupido con la misi\u00f3n de que la enamore de Eneas. Dido hab\u00eda jurado mantenerse fiel a su difunto marido Siqueo, pero nada puede hacer alentada por su hermana Ana y rendida por la intervenci\u00f3n de Cupido (que se sienta en su regazo adoptando la forma de Ascanio \u2013hijo de Eneas\u2013 para poder clavarle sus flechas).<\/p>\n<p>A instancias de Juno, Venus acuerda con ella propiciar que Dido y Eneas se casen y reinen juntos en Cartago. Juno as\u00ed lo desea por el rencor que arrastra contra los troyanos desde el famoso Juicio de Paris y la Guerra de Troya (de este modo se vengar\u00eda consiguiendo que Eneas nunca llegue a fundar la que en el futuro ser\u00e1 la gloriosa estirpe romana). Venus, sabiendo cu\u00e1l es el verdadero destino de su hijo, finge aceptar el trato para que los favores de Dido allanen el reavituallamiento de la flota troyana. As\u00ed pues, Juno manipula los acontecimientos para que en Cartago se organice una cacer\u00eda, durante la cual se desata una tormenta que obliga a Dido y a Eneas a cobijarse en una cueva. Esa noche yacen juntos, momento a partir del cual se solazan largamente en los placeres del amor. Ante el retraso que ello ocasiona, J\u00fapiter env\u00eda a Mercurio para que le recuerde a Eneas que no son esos los designios del hado, sino que debe partir hacia Italia. El h\u00e9roe, pese al dolor que le ocasiona, obedece la voluntad divina y deja Cartago. Tremendamente desconsolada y ofendida, Dido intenta olvidarlo con ayuda de su hermana, pero no puede. Es por eso que decide suicidarse maldiciendo el abandono de Eneas. Desde ese momento arranca el hist\u00f3rico odio de Cartago hacia Roma.<\/p>\n<p>En el posterior cap\u00edtulo VI de la <i>Eneida<\/i>, cuando Eneas desciende al Infierno con ayuda de la Sybilla de Cumas, la encuentra vagando por los Prados Asf\u00f3delos, entre los muertos por amor. Comprendiendo entonces que la reina hab\u00eda cometido suicidio a su partida, trata de explicarle con gran pesar que \u00e9l no quer\u00eda abandonarla, que los dioses hab\u00edan labrado as\u00ed su destino; pero el fantasma de Dido parece no poder escucharle y contin\u00faa su absorto camino tras la sombra de Siqueo.<\/p><\/blockquote>\n<p>La historia tiene una peripecia y una raz\u00f3n. Hay en su desarrollo cortejo y seducci\u00f3n, un encuentro er\u00f3tico y la consiguiente pasi\u00f3n. Rige en ella adem\u00e1s una causalidad que la hace funesta: se comete una traici\u00f3n despiadada que genera en Dido un inconsolable desenga\u00f1o y su suicidio por amor; pero su verdadero desenlace trasciende el marco del v\u00ednculo amoroso para mostrar que ninguna de las circunstancias terribles de un amor malhadado tiene ni consuelo ni reparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n ha rescatado sobre todo la peripecia del amor rom\u00e1ntico de Dido y Eneas, pero es otro el juego de la <i>Eneida<\/i> porque Virgilio no es un trovador. La clave escondida de este relato es la transformaci\u00f3n del amor en odio, que es necesaria, fatal e irredimible.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todas las historias de amor tienen un parecido de familia, lo que me hace sospechar que en ellas hay encerrado,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3563","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-losnubarrones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3563"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3563\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3563"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}