{"id":402,"date":"2012-05-27T14:46:09","date_gmt":"2012-05-27T14:46:09","guid":{"rendered":"http:\/\/lasnubes.p.ht\/elnubarron\/?p=402"},"modified":"2020-12-03T22:46:20","modified_gmt":"2020-12-03T20:46:20","slug":"medina_un-rostro-de-la-histeria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/2012\/05\/27\/medina_un-rostro-de-la-histeria\/","title":{"rendered":"UN ROSTRO DE LA HISTERIA"},"content":{"rendered":"<p>En el<SPAN LANG=\"es-ES\"> libro<\/SPAN> <em>El dolor de la histeria <\/em>(Buenos Aires:Paid&oacute;s, 1991), el psicoanalista J.D. Nasio se pregunta por el rostro que adopta la histeria en an&aacute;lisis, en nuestra  &eacute;poca contempor&aacute;nea. Verifica tres posiciones, o tres estados del yo hist&eacute;rico. A cada uno de estos estados, los llama respectivamente, el <em>yo insatisfecho<\/em>, el <em>yo histerizador<\/em> y el <em>yo tristeza<\/em>. Me voy a detener solamente en el primero, el <em>yo <\/em>insatisfecho, no sin antes hacer una breve referencia a Freud y Lacan. <\/p>\n<p>Freud produjo a finales del siglo XIX una extracci&oacute;n de la histeria del discurso m&eacute;dico. Descubre que las hist&eacute;ricas &ldquo;sufren de reminiscencias&rdquo;, las que se mantienen apartadas de la conciencia por medio de una &ldquo;disociaci&oacute;n&rdquo; que interviene en ciertos grupos de representaciones. A este proceso le da el nombre de represi&oacute;n. Considera que lo reprimido tiende a expresarse simb&oacute;licamente por intermedio del cuerpo (par&agrave;lisis, cegueras, contracturas, dolores, etc.). El an&aacute;lisis del sue&ntilde;o de <em>La bella carnicera<\/em> permite a Freud discernir c&oacute;mo la hist&eacute;rica se crea un deseo insatisfecho, cuyo correlato es la distancia del objeto. El rasgo de estructura de la histeria es el mantenimiento del deseo insatisfecho. <\/p>\n<p>Lacan (<em>De una cuesti&oacute;n preliminar<\/em>), indic&oacute; que a partir de la posici&oacute;n del Otro y en la dimensi&oacute;n de la pregunta, es posible establecer la diferencia de estructuras entre neurosis y psicosis. El sujeto hist&eacute;rico es aqu&eacute;l que pone en juego la pregunta acerca de su identificaci&oacute;n sexual: &iquest;qu&eacute; soy, hombre o mujer? o, preguntas que en la actualidad est&aacute;n alejadas de la sexualidad, como por ejemplo, &iquest;para qu&eacute; sirvo? &iquest;s&eacute; hacer algo?, que vuelven repetidamente en momentos en que han de presentarse como candidatos para ocupar alg&uacute;n puesto de trabajo y sienten la dificultad de poderlo definir. <\/p>\n<p>En la histeria aparece la particularidad de un s&iacute;ntoma: la queja hist&eacute;rica. El quejica se queja demasiado y muchas veces sin causa. El sujeto neur&oacute;tico hist&eacute;rico, instalado en ese estado que Nasio denomina el <em>yo <\/em>insatisfecho, es aquel que, sin saberlo,\n                          <\/p>\n<blockquote>\n<p> &ldquo;impone un lazo afectivo con el otro, encarnando el papel de v&iacute;ctima desdichada y permanentemente insatisfecho&rdquo;(p. 16). <\/p>\n<\/blockquote>\n<p>La pregunta que Nasio se plantea y que la hago propia, es acerca de la raz&oacute;n que hace vivir en esta posici&oacute;n de insatisfacci&oacute;n, cuando ser&iacute;a recomendable estar ocupado en lograr alg&uacute;n placer que proporcione algo de felicidad. La raz&oacute;n tiene que ver con el miedo que siente ante lo que fantasm&aacute;ticamente vive como un &ldquo;peligro de vivir la satisfacci&oacute;n de un goce m&aacute;ximo. Un goce, que si lo viviera, lo volver&iacute;a loco&#8230;&rdquo; (p.16). Las figuras de este goce m&aacute;ximo pueden ser imaginadas de distintas formas , poco importa. Ya sea como locura, sufrimiento de la muerte, etc., el caso es que cada sujeto con esta estructura puede imaginar un tipo de peligro al que estar&iacute;a expuesto si fuese capaz de gozar. Para mantener alejada esta amenaza , de un goce que podr&iacute;a da&ntilde;arle, alimenta su insatisfacci&oacute;n con un gui&oacute;n fantasm&aacute;tico monstruoso. Unas veces aparece encarnado en un Otro fuerte (de car&agrave;cter firme, duro, cuya potencia le har&aacute; sentirse humillado), y otras, en un Otro d&eacute;bil (el partenaire impotente, con poco car&aacute;cter, que despierta desprecio o piedad). Pero se trate de un rasgo de potencia o de impotencia con el Otro del fantasma o con alg&uacute;n semejante de su realidad,  la relaci&oacute;n siempre le resultar&aacute; decepcionante; y por tanto, la neurosis poblada de conflictos, impedimentos y dificultades, ser&aacute; su escudo protector contra el peligro de sentir ese goce fantasm&aacute;tico. Vivir con este temor y defenderse de una supuesta satisfacci&oacute;n <em>plena<\/em>, hace que disminuya su angustia. <\/p>\n<p> En la literatura encontramos un relato que ilustra de manera ejemplar un libreto fantasm&aacute;tico hist&eacute;rico, el mito de <em>Eros y Psique<\/em>, escrito por Apuleyo en su obra<em><strong> <\/strong><\/em><em>La metamorfosis o<\/em><em><strong> <\/strong><\/em><em>el Asno de Oro<\/em>, en particular, en el fragmento donde el padre de Psique, preocupado por la falta de pretendientes de su hija peque&ntilde;a, Psique, comenz&oacute; a sospechar que ten&iacute;a malquerencias con los dioses, por lo que se acerc&oacute; al or&aacute;culo de Apolo, quien le contest&oacute;:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Pondr&aacute;s esta moza adornada de todo aparato de llanto y luto, como para enterrarla, en una piedra de una alta monta&ntilde;a y d&eacute;jala all&iacute;. No esperes yerno que sea nacido de linaje mortal; mas esp&eacute;ralo fiero y cruel, y venenoso como serpiente: el cual, volando con sus alas, fatiga todas las cosas sobre los cielos, y con sus saetas y llamas doma y enflaquece todas las cosas; al cual, el mismo dios J&uacute;piter teme, y todos los otros dioses se espantan, los r&iacute;os y lagos del infierno le temen (Cap&iacute;tulo V).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En la actualidad, la presentaci&oacute;n de la histeria puede aparecer en la cl&iacute;nica con nuevos s&iacute;ntomas, como la frigidez en las mujeres y la impotencia en los hombres, que tienen relaci&oacute;n con fobias inconscientes.<em> <\/em>Y estos fen&oacute;menos podr&iacute;an enmarcarse en un tipo de anorexia sexual.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el libro El dolor de la histeria (Buenos Aires:Paid&oacute;s, 1991), el psicoanalista J.D. 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