{"id":4897,"date":"2017-09-11T19:27:02","date_gmt":"2017-09-11T17:27:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/?p=4897"},"modified":"2017-09-12T10:47:33","modified_gmt":"2017-09-12T08:47:33","slug":"lynch_el-lugar-del-todo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/2017\/09\/11\/lynch_el-lugar-del-todo\/","title":{"rendered":"EL LUGAR DEL TODO"},"content":{"rendered":"<p>En una oportunidad, durante uno de los pocos simposios en que he participado, asist\u00ed a la conferencia de un extra\u00f1o profesor alem\u00e1n, de estricta observancia hegeliana. Lo llamo \u201cextra\u00f1o\u201d porque yo nunca hab\u00eda conocido un hegeliano contempor\u00e1neo. Sab\u00eda de marxistas y positivistas, pero los hegelianos aut\u00e9nticos me sonaban a especie extinguida, como los hombres de Neandertal, pese a que, si lo pensamos bien, hegelianos <em>somos todos<\/em>, incluso aquellos que \u2013como aseguraba Paul de Man\u2013 ni lo han le\u00eddo ni tienen consciencia de serlo. Lo que pasa es que las ideas de Hegel, que clausuran la filosof\u00eda y la dejan conformada y consumada como un gran castillo de arena que las olas del mar habr\u00e1n de echar abajo, sufrieron tras la muerte del maestro un proceso de hibridaci\u00f3n del que en gran medida es responsable la variada turba de filosofantes hermen\u00e9uticos. Masticadas y remasticadas por r\u00e9probos y pros\u00e9litos, las abstrusas y no obstante luminosas ideas de Hegel han acabado por fundirse con la tradici\u00f3n posterior y ya casi nadie sabe identificarlas, con excepci\u00f3n de los profesores de filosof\u00eda, que las conocen y las ense\u00f1an aunque no sepan muy bien c\u00f3mo pensar con ellas. As\u00ed pues, a los filosofantes de los \u00faltimos dos siglos les pasa como a los que conversan con S\u00f3crates, que conservan en sus respectivas memorias las Formas Eternas, pero ya no las saben apreciar; y cuesta un trabajo enorme record\u00e1rselas.<\/p>\n<p>No era el caso del alem\u00e1n de la conferencia, que era un hegeliano de planta y uniforme. Inequ\u00edvoco, sistem\u00e1tico, totalizador y total; y un tipo muy simp\u00e1tico. Recuerdo que en su alocuci\u00f3n, desarrollada con agilidad entre risas y reflexiones provocativas, ni por un momento se ape\u00f3 de las alturas del Todo. Quiz\u00e1 por eso me pareci\u00f3 que la conferencia habr\u00eda de gozar de la complacencia un\u00e1nime del p\u00fablico, por mucho que las referencias a la filosof\u00eda de Hegel hubiesen sido \u2013como no pod\u00eda ser de otro modo\u2013 abrumadoras. <\/p>\n<p>Sin embargo, una vez se hubo abierto el turno para las preguntas, sali\u00f3 a la palestra (nunca mejor dicho) un profesor venido de Oxford que, en un ingl\u00e9s impecable y con voz de bar\u00edtono, tras acusar al hegeliano de ser poco menos que un charlat\u00e1n de feria, se puso de pie y dirigi\u00e9ndose de manera desafiante al p\u00fablico exclam\u00f3: \u201c\u00bfUn Todo? \u00bfPero qui\u00e9n de ustedes ha tenido alguna vez la experiencia de un Todo?\u201d Por supuesto que nadie le respondi\u00f3, lo que \u00e9l aprovech\u00f3 para a\u00f1adir con tono de triunfador: \u201cNo me sorprende en absoluto, pues el Todo es justamente aquello que no puede ser pensado ya que no es posible tenerlo por objeto. Por consiguiente \u2013agreg\u00f3\u2013 nadie puede seriamente hablar en su nombre.\u201d <\/p>\n<p>Como aquella embestida ven\u00eda de un representante de la escuela anti-filos\u00f3fica de Oxford, mi primera reacci\u00f3n fue desconfiar de la objeci\u00f3n, por racional y contundente que fuese, pero enseguida comprend\u00ed que, al menos desde un punto de vista muy razonable, el argumento del oxoniano era un torpedo letal a la l\u00ednea de flotaci\u00f3n de la conferencia que hab\u00edamos escuchado. En efecto, ll\u00e1mese como se llame el Todo, eso es justamente aquello de lo que no puede haber experiencia porque, en contraste con la totalidad, siempre seremos seres finitos e insignificantes e impotentes. La existencia del Todo, pues, su verdad, solo puede ser una conjetura metaf\u00edsica o, en el peor de los casos, una esperanza como la que alientan quienes creen en un Dios.<\/p>\n<p>Han pasado varios a\u00f1os pero desde aquella ocasi\u00f3n mis convicciones filos\u00f3ficas arrastran consigo una constante tensi\u00f3n, que es dolorosa y por desgracia irresoluble. Sigo pensando que las ideas de Hegel son luminosas y, aunque muchas veces no entiendo lo que se quiere decir con ellas, el modo como sus argumentos engarzan unos con otros hasta formar un Todo me proporciona una satisfacci\u00f3n intelectual incomparable. Porque eso mismo es lo que uno espera de la Ciencia. Pero entonces me acuerdo de aquel ap\u00f3stata de Oxford y me digo que no, que en la totalizaci\u00f3n sistem\u00e1tica solo habitan el Todo y su sentido como un fantasma y concluyo que no cabe sino buscar otra forma de pensar. \u00bfPero cu\u00e1l? Cualquiera que sea, ya no ser\u00e1 filosof\u00eda; y entonces para qu\u00e9. <\/p>\n<p>Me morir\u00e9 sin haber conseguido resolver este dilema.<\/p>\n<p>Algunas veces encuentro alivio cuando recuerdo aquel pasaje de la <em>Teor\u00eda est\u00e9tica<\/em> de Adorno donde apunta que, seg\u00fan Schelling, la diferencia entre arte y ciencia es que la ciencia es incapaz de ese conocimiento de lo particular que s\u00f3lo se consigue a trav\u00e9s de la sensaci\u00f3n (creo que Schelling habla de \u00abintuici\u00f3n sensible\u00bb). Por lo tanto, aunque no haya sensaci\u00f3n de lo universal y, como es l\u00f3gico, no pueda decirse que haya experiencia de ello, lo est\u00e9tico asoma, como de costumbre, como recurso de \u00faltima instancia y piedra de salvaci\u00f3n ante el nihilismo.<\/p>\n<p>(Lo mismo que la literatura.) <\/p>\n<p>Y as\u00ed la apariencia, en forma de una intuici\u00f3n sensible, viene a salvarnos de la verdad, tal como escribi\u00f3 Nietzsche.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea posible una experiencia sensible y espiritual de la totalidad, como la que cuenta Rousseau cuando iba camino del castillo de Vincennes, pero seguramente no ser\u00e1 la misma experiencia de la que hablaba el profesor de Oxford. En la sensaci\u00f3n, est\u00e9tica o no, se nos da tan solo la parte que nos toca de ella, que es nuestro destino (<em>moira<\/em>), un lugar tan v\u00e1lido como cualquier otro para imaginar el Todo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una oportunidad, durante uno de los pocos simposios en que he participado, asist\u00ed a la conferencia de un extra\u00f1o&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-4897","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-losnubarrones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4897"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4897\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}