{"id":5237,"date":"2019-05-15T23:18:48","date_gmt":"2019-05-15T21:18:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/?p=5237"},"modified":"2020-12-03T22:20:14","modified_gmt":"2020-12-03T20:20:14","slug":"lynch-la-afinidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/2019\/05\/15\/lynch-la-afinidad\/","title":{"rendered":"LA AFINIDAD"},"content":{"rendered":"<p>Casi enseguida que aparece la pulsi\u00f3n que nos hace leer, que no es m\u00e1s que una de las muchas variantes de la curiosidad humana, nace la afici\u00f3n por un autor, por un estilo, por una manera de emplear las palabras. La impresi\u00f3n es inmediata: surge el signo inconfundible de una adhesi\u00f3n sin condiciones que se manifiesta en forma de complacencia y de ins\u00f3litas coincidencias. El lector se descubre exclamando \u201cMira&#8230;, ha pensado lo mismo que yo.\u201d o \u201cYo hubiese hecho lo mismo\u201d, seguido por alg\u00fan gesto de admiraci\u00f3n y de reconocimiento que se tiende a compartir con otro lector. <\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se llama esto? Afinidad, que es una especie de sinton\u00eda involuntaria, muy parecida a la que produce la m\u00fasica. Parece inmediata, pero por supuesto que no es as\u00ed, porque ninguna filiaci\u00f3n postulada con acontecimientos, con las acciones de otros o con las personas mismas, se da sin mediaci\u00f3n. Los humanos vivimos todo el tiempo rodeados de signos. Ninguna cosa o circunstancia es posible sin el signo que la determina y la transforma. La afinidad con un texto o con un autor est\u00e1, pues, por fuerza enlazada al esp\u00edritu por el signo correspondiente.<\/p>\n<p>Pero la semi\u00f3tica no sirve para explicar nada, tan solo describe lo que hay con una austeridad impostada, sin implicarse. \u00bfC\u00f3mo se establece en la lectura esa adhesi\u00f3n al esp\u00edritu que piensa o siente como uno? Si pudi\u00e9ramos explicarlo, tendr\u00edamos resuelto el misterio de la seducci\u00f3n, incluso del amor a primera vista, que tambi\u00e9n es tan cierto y compulsivo y fatal.<\/p>\n<p>(E inexplicable.)<\/p>\n<p>Qu\u00e9 poco es lo que sabemos acerca del origen de nuestras afinidades.<\/p>\n<p>Dice Homero en el Canto VI de la <em>Iliada<\/em>:<\/p>\n<blockquote><p>\u00bfPor qu\u00e9 me interrogas sobre el abolengo? Lo mismo que las hojas, as\u00ed se suceden las generaciones entre los hombres. Esparce el viento las hojas por el suelo y la selva, al reverdecer, produce otras cuando llega la primavera: de igual suerte, una generaci\u00f3n humana nace y otra muere.<\/p><\/blockquote>\n<p>Versos que son circunstanciales. Una situaci\u00f3n los descifra y los vincula a otros versos que les dan sentido. Probablemente se puede dar de ellos unas cuantas traducciones alternativas, no siempre coherentes. Como ocurre a menudo en Homero, el lector repara en el s\u00edmil, inspirado en esa necesaria tensi\u00f3n (y la pertinencia rec\u00edproca) entre naturaleza y cultura, que atraviesa toda la epopeya. Pero no solo. <\/p>\n<p>L\u00e9elo de nuevo. El pasaje contiene algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00bfDonde est\u00e1 la afinidad que me lleva a recortar el pasaje y, m\u00e1s tarde, a citarlo? \u00bfAcaso es la figura? No. No soy <em>tan <\/em>formalista. Tampoco es el tema ni la ocasi\u00f3n. La afinidad es la melancol\u00eda que templa estos versos torpemente vertidos al espa\u00f1ol que, en definitiva, hablan del paso del tiempo, de la necesidad de la muerte y de la tambi\u00e9n necesaria resurrecci\u00f3n. Pongamos entonces que el lector (yo) y el bardo divino compartimos una misma melancol\u00eda. \u00bfY qu\u00e9 es la melancol\u00eda sino una manera de estar?<\/p>\n<p>\u00a1Acab\u00e1ramos..!  Al final resulta que Homero y yo estamos en el mundo de la misma manera. Esa es nuestra secreta afinidad y el signo que una vez, cuando lo le\u00ed por primera vez, me uni\u00f3 a su esp\u00edritu para siempre. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casi enseguida que aparece la pulsi\u00f3n que nos hace leer, que no es m\u00e1s que una de las muchas variantes&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5237","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-losnubarrones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5237","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5237"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5237\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5490,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5237\/revisions\/5490"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}