{"id":5266,"date":"2019-07-01T19:56:03","date_gmt":"2019-07-01T17:56:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/?p=5266"},"modified":"2020-12-03T22:20:14","modified_gmt":"2020-12-03T20:20:14","slug":"lynch-la-ausencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/2019\/07\/01\/lynch-la-ausencia\/","title":{"rendered":"LA AUSENCIA"},"content":{"rendered":"<p>(En memoria de mi querida amiga y colaboradora en <em>Las Nubes<\/em>, Pepa Medina)<\/p>\n<p>Una cosa est\u00e1 presente cuando de alg\u00fan modo lo que es \u2013en ella, como cosa\u2013 se manifiesta. \u00bfPero qu\u00e9 quiere decir que \u201cse manifiesta\u201d? Las cosas no se manifiestan, solo las personas vivas lo hacen. Cuando decimos que algo se manifiesta queremos decir que se deja ver u o\u00edr o tocar, etc\u00e9tera. Que se hace <em>presente <\/em>de alguna manera.  Ser presente es ser como somos, f\u00edsica y espiritualmente. La manifestaci\u00f3n como tal, por tanto, es entendida siempre como una presencia. Pero la presencia en s\u00ed no es tan evidente como parece. \u00bfQu\u00e9 quiere decir que algo \u201cest\u00e1 presente\u201d? Que de eso presente hay un signo. Al signo de la presencia lo entendemos como presencia lisa y llana. No tenemos m\u00e1s remedio: menudo l\u00edo supondr\u00eda explicar la diferencia entre la cosa y el signo. Nietzsche llama a esta licencia \u2013no est\u00e1 claro que sea \u201cpo\u00e9tica\u201d\u2013 <em>fenomenalismo<\/em>. Del fen\u00f3meno obtenemos solamente el signo, pero este detalle no lo tenemos en cuenta, sino que damos por cierto que el signo <em>es <\/em>la cosa. Condici\u00f3n necesaria y suficiente.<\/p>\n<p>Bueno, no siempre, pero casi.  <\/p>\n<p>Ya. Pero es evidente que esta manera de razonar la experiencia, no solamente omite el signo sino que por otra parte es circular, pues si la manifestaci\u00f3n de una cosa es su presencia, la presencia de una cosa es su manifestaci\u00f3n. No hemos avanzado nada en la explicaci\u00f3n de lo que ocurre. Pierce ve\u00eda aqu\u00ed la necesidad de un tercer elemento: as\u00ed tendr\u00edamos la consciencia (que es un misterio), la cosa y el signo\/manifestaci\u00f3n. El por qu\u00e9 de la presencia de la cosa, el llamado principio de raz\u00f3n, es una pregunta ileg\u00edtima que no se debe plantear. Lo mismo ata\u00f1e a la pregunta por la manifestaci\u00f3n, pues bien podr\u00eda ocurrir que la cosa estuviera presente <em>sin manifestarse<\/em>. Dios, por ejemplo, no se manifiesta jam\u00e1s. Justamente <em>es <\/em>Dios porque no necesita manifestarse. Por consiguiente, la noci\u00f3n de una \u201cmanifestaci\u00f3n\u201d solo tiene sentido en el marco de una metaf\u00edsica de corte plat\u00f3nico donde lo que hay se descompone entre un fen\u00f3meno y su contrario, siendo el fen\u00f3meno eso que no est\u00e1 pero que se manifiesta, es decir, se hace presente y lo otro (tiene que ser \u201cotro\u201d porque no tenemos signo propio de \u00e9l) no est\u00e1 y no obstante tambi\u00e9n se hace presente: \u00bfpero c\u00f3mo? \u00bfSer\u00e1 que hay dos maneras del hacerse presente? Es posible.<\/p>\n<p>(No afirmo ni defiendo nada. Sigo un orden de pensamiento.)<\/p>\n<p>Buena parte del pensamiento contempor\u00e1neo est\u00e1 dedicada a desmontar los supuestos de esta metaf\u00edsica; parad\u00f3jicamente, desde la perspectiva de un modo de ser que no consiste en hacerse presente (o manifestarse). Un pensamiento que se dice contrario a la <em>metaf\u00edsica de la presencia<\/em>. \u00bfPodemos pensar en una cosa desde una perspectiva que no sea la de su presencia? \u00bfPuede haber un saber o consciencia de la ausencia de signo, por ejemplo, de algo que falta? En otras palabras, \u00bfcabe la idea de que hay dos modos de ser: la presencia y la ausencia; de que es posible tener de ambas condiciones alguna experiencia comparable? Naturalmente conocemos el primero de esos modos, a trav\u00e9s de la consabida v\u00eda intuitiva o sensorial; y sabemos que conlleva una multitud de problemas. El segundo, la ausencia, no puede decirse en cambio que lo \u201cconozcamos\u201d; por una raz\u00f3n muy simple, porque <em>no est\u00e1<\/em>, es algo que falta. Conocemos que falta. Si conocemos algo en esa \u201cexperiencia\u201d, entonces es su ausencia. Pero no se trata de una ausencia&#8230; Es una <em>presencia-ausencia<\/em>.  \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>Saber de una ausencia es algo muy extra\u00f1o. Puede ser por mediaci\u00f3n de un recuerdo, o de una visi\u00f3n, o de una especie de anhelo. Sobre todo si eso que falta no lo hemos experimentado nunca. \u00bfC\u00f3mo podemos saber de algo de lo que no sabemos? La filosof\u00eda suministra un buen n\u00famero de \u201cexperiencias\u201d subsidiarias que permiten imaginar un saber de lo que no hemos sabido nunca: precomprensi\u00f3n, anticipaci\u00f3n, imaginaci\u00f3n, etc\u00e9tera, pero en su mayor\u00eda son variantes m\u00e1s menos racionalizadas de un argumento teol\u00f3gico propuesto en el siglo XI por Anselmo de Canterbury, es decir, de una c\u00e9lebre prueba de la existencia de Dios que, de paso, sirve para explicar c\u00f3mo es posible la conversi\u00f3n del ateo (no la del pagano), que llega a la fe desde la no creencia, es decir, uno que llega a creer pese a que no ha tenido experiencia alguna de Dios. Anselmo de Canterbury enunci\u00f3 su argumento ontol\u00f3gico en el segundo cap\u00edtulo de su <em>Proslogion <\/em>mediante un recurso que presupone la doctrina de las ideas: el necio sabe de Dios porque incluso para negar Su existencia ha de guardarlo dentro de s\u00ed como idea. Solo podemos suponer que, de acuerdo con este argumento, Dios <em>est\u00e1 ya<\/em> en \u00e9l \u2013es decir, est\u00e1 presente\u2013 como lo que falta. Dios es el \u00fanico ente capaz de ser sin manifestarse, la matriz de una idea de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque el argumento de Anselmo es famoso, no parece muy convincente.<\/p>\n<p>Ha habido alguna variante contempor\u00e1nea de este argumento. Por ejemplo, la del escritor que firma \u201cMaurice Blanchot\u201d que ha puesto en circulaci\u00f3n el ox\u00edmoron \u00abpresencia-ausencia\u00bb, justamente en el sentido de una experiencia de lo que falta. La falta de ser \u2013esto es, nada\u2013 puede hacerse presente. <\/p>\n<blockquote><p>El tiempo de la ausencia de tiempo no es dial\u00e9ctico. En \u00e9l, lo<br \/>\nque aparece es que nada aparece, el ser que est\u00e1 en el fondo de<br \/>\nla ausencia de ser, que es cuando no hay nada, que ya no es<br \/>\ncuando hay algo: como si s\u00f3lo hubiese seres por la p\u00e9rdida del<br \/>\nser, cuando el ser falta. La inversi\u00f3n, que en la ausencia de<br \/>\ntiempo nos remite constantemente a la presencia de la ausencia,<br \/>\npero a esta presencia como ausencia, a la ausencia como afirma-<br \/>\nci\u00f3n de s\u00ed misma, afirmaci\u00f3n donde nada se afirma, donde nada<br \/>\ndeja de afirmarse, en el hostigamiento de lo indefinido, no es un<br \/>\nmovimiento dial\u00e9ctico (Blanchot, <em>El espacio literario<\/em>, 25).<\/p><\/blockquote>\n<p>El propio Heidegger admit\u00eda este l\u00edmite en <em>Qu\u00e9 es metaf\u00edsica<\/em> (\u201cla nada anonada\u201d), pero \u2013m\u00e1s prudente y l\u00f3gico\u2013 no le atribu\u00eda manifestaci\u00f3n alguna, lo que hubiera contrariado su esencia; se fijaba en cambio y con perspicacia en su efecto: la angustia que produce en el <em>Dasein <\/em>la muerte. Pero la angustia es un temple subjetivo, no una manifestaci\u00f3n objetiva. No podr\u00eda serlo: la muerte no es un <em>hecho<\/em>. (Wittgenstein) No hay \u201cexperiencia\u201d de la muerte por muy claro que est\u00e9 que todos morimos. Si nos resulta angustiosa es justamente porque se presenta sin manifestaci\u00f3n. Un hecho que se puede pensar pero no representar.<\/p>\n<p>(\u00bfEst\u00e1 claro? Yo dir\u00eda que lo \u00fanico que est\u00e1 claro es que puedo morir o que fatalmente morir\u00e9, pero sobre todo porque otros individuos como yo se mueren todo el tiempo, o se han muerto. Sin embargo, esta consciencia de la muerte propia, por abismal que sea, no est\u00e1 jam\u00e1s acompa\u00f1ada de certeza. Si fuera cierta ser\u00eda insoportable. (Blanchot, <em>El espacio literario<\/em>, 82) Muy por lo contrario, nada me impide imaginarme inmortal. En realidad, aunque parezca parad\u00f3jico, la creencia en la inmortalidad es de lo m\u00e1s razonable.)<\/p>\n<p>La idea del mundo como la totalidad de los hechos nos lleva por fuerza a concluir que la muerte no es algo propio del mundo porque ella est\u00e1 fuera, de ella no hay memoria, es siempre lo <em>noch nicht Sein<\/em> (Bloch). En un aparente af\u00e1n de escapar a la angustia, el tal Blanchot se refiere a la presencia-ausencia como un hacerse presente sin tiempo ni espacio; e insiste en que ha de haber experiencia de ella. Y deriva y se inventa una \u201cexperiencia\u201d de lo que falta. Es f\u00e1cil esta deriva, porque somos entes que deseamos y es habitual confundir el deseo de lo otro por el deseo de lo que falta.<\/p>\n<p>\u00bfPuede la nada ser en tanto que eso que falta? <\/p>\n<p>Haz la prueba. Piensa en algo que te falta. Si fuera eso que has amado m\u00e1s y que has perdido, mejor. \u00bfLo tienes ya? \u00bfEs como lo que tuviste alguna vez? \u00bfTiene su misma presencia? \u00bfVerdad que no? Falso pues. No hay, no son posibles dos especies de presencias. Solo hay la presencia y la nada, lo que pasa es que el tal Blanchot vuelve a meter por la puerta lo que la filosof\u00eda contempor\u00e1nea intentaba arrojar por la ventana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(En memoria de mi querida amiga y colaboradora en Las Nubes, Pepa Medina) Una cosa est\u00e1 presente cuando de alg\u00fan&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5266","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-losnubarrones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5266","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5266"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5266\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5487,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5266\/revisions\/5487"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}