{"id":7451,"date":"2021-01-23T01:26:55","date_gmt":"2021-01-22T23:26:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/?p=7451"},"modified":"2021-01-23T01:28:08","modified_gmt":"2021-01-22T23:28:08","slug":"asalto-a-un-capitolio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/2021\/01\/23\/asalto-a-un-capitolio\/","title":{"rendered":"ASALTO A UN CAPITOLIO"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En&nbsp;la Place du Ch\u00e2telet una joven estudiante de literatura, Anne Goupil (encarnada por Betty Schneider), pregunta no ret\u00f3ricamente a su hermano Pierre (al que interpreta Fran\u00e7ois Maistre) \u201c\u00bfsoy yo o el mundo se vuelve cada vez m\u00e1s loco?\u201d, \u00e9l sarc\u00e1sticamente replica \u201ccreo que ambos lo est\u00e1is\u201d. La escena se coloca al inicio de la pel\u00edcula&nbsp;<em>Paris nous appartient<\/em>&nbsp;(Jacques Rivette, 1961), que ha pasado a la historia del cine como una joya del nuevo cine franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El di\u00e1logo guarda una l\u00f3gica interesante: plantearse la cordura del mundo es plantearse la propia cordura. De lo que podr\u00edamos suponer que pensar el mundo-loco es tener la locura en uno mismo o en nuestra mirada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese tipo de razonamientos es un silogismo, cualquiera puede ver la trampa; y va m\u00e1s all\u00e1 de cualquier alegato en contra de la psiquiatr\u00eda y la psicolog\u00eda o la duda esc\u00e9ptica sobre la locura. Mi mirada puede agudizar la distancia sobre la realidad (el Mundo), pero no necesariamente implica mi locura; el mundo puede considerarme un extra\u00f1o, un bicho raro, un freak o un tarado, pero no por eso haberse convertido la masa en un reba\u00f1o enajenado. Del lado del juzgado, recibir tales \u201ccalumnias\u201d no implica ni siquiera que sean verdad, ni tampoco implica especial animadversi\u00f3n de los jueces para con el objeto de juicio. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, lo interesante es ver el proceso de la peque\u00f1a Anne Goupil\u2026 Ella est\u00e1 en una habitaci\u00f3n de pensi\u00f3n t\u00edpica francesa, Monique Le Porrier interpreta a la exaltada hermana de un desconocido Juan, que vagar\u00e1 como un fantasma a lo largo de toda la pel\u00edcula. Tras una conversaci\u00f3n entre ambas, en la que no se produce comunicaci\u00f3n alguna, dado el estado del personaje de Le Porrier, Anne se encuentra con su hermano. As\u00ed las cosas, Anne plantea esa pregunta como resultado de un encuentro incomprensible por su parte. Para mi es un ejemplo m\u00e1s de una de las m\u00e1s extendidas falacias de la cultura popular: hablando se entiende la gente. La mediaci\u00f3n entre dos consciencias, ya lo dijo Hegel y lo explot\u00f3 Marx, siempre se juega en el conflicto. Una afirmaci\u00f3n que me recuerda a aquella de Levinas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La verdad surge all\u00ed donde un ser separado del Otro no se abisma en \u00e9l, sino que le habla. El lenguaje no toca al Otro, no ni tangencialmente, apunta al Otro al interpretarlo, o al mandarlo o al obedecerle en toda la rectitud de estas intenciones.\u00a0<\/p><cite>E. Levinas, <em>Totalidad e infinito<\/em>: 85<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La grandeza de&nbsp;<em>Paris nous appartient<\/em>&nbsp;no es su trama, la historia que narra o la moraleja, carece de unidad o cohesi\u00f3n interna, rozando casi el absurdo, sin ninguna bis c\u00f3mica; algo que adem\u00e1s s\u00f3lo se aclara al final, en el \u00c9tang du D\u00e9sert, espacio que parece inspirar a Truffaut -adem\u00e1s de la manida referencia de esta misma pel\u00edcula en&nbsp;<em>Los cuatrocientos golpes<\/em>&#8211; para el final de su&nbsp;<em>Fahrenheit 451<\/em>. No, la grandeza de la obra de Rivette son las sentencias, las palabras, que caen acertadamente con juicios pat\u00e9ticos, a veces desolados, a veces c\u00ednicos, de una juventud que pierde la esperanza o que no quiere aburrirse. Lo que viene a ser lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por todo ello, especialmente el final, no me extra\u00f1aron las im\u00e1genes bochornosas del asalto al Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021. Una muchedumbre enloquecida, tanto como puedo estarlo yo, para garantizar la correcci\u00f3n del argumento, decidi\u00f3 hacer su propio&nbsp;<em>Paris nous appartient<\/em>&nbsp;convencidos de una gran trama paranoica de estafa electoral, de arrinconamiento social, de victoria de las minor\u00edas s\u00e1dicas y oscuras, de ped\u00f3filos organizados, etc.,\u2026 pero sobre todo con unas ganas tremendas de no aburrirse, no perder la esperanza de volver a ser \u201cgreat again\u201d. Como sabemos, EEUU vive su mayor estabilidad en la seguridad nacional desde hace veinte a\u00f1os, que se cumple el 11 de septiembre, y nada puede substituir a ese gran momento de uni\u00f3n nacional ante un atentado, que una gran historia, una historia realmente fascinante de traici\u00f3n, conspiraci\u00f3n y dial\u00e9ctica hegeliana de medio pelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cierto es que Netflix, Amazon Prime Video, HBO, CBS, NBC, ABC, FOX nos han demostrado que cualquier cosa es v\u00e1lida para montar una ficci\u00f3n mientras haya p\u00fablico ocioso al que entretener. El cuadrag\u00e9simo quinto presidente de EUA capt\u00f3 desde el inicio de su campa\u00f1a esa lecci\u00f3n (<em>acta est fabula<\/em>) y perge\u00f1\u00f3 una estrategia basada en la misma clave narrativa que&nbsp;<em>Paris nous appartient<\/em>: no importa lo absurda que sea nuestra historia, mientras nuestros mensajes sean demoledores. \u00bfEl resultado? Una serie de personajes desquiciados, asesin\u00e1ndose o suicid\u00e1ndose sin el mayor atisbo de sentido en sus actos. Da igual, en este punto, que me refiere a Pierre Goupil, Gerard Lenz, el fantasma de Juan o a un tipo disfrazado de b\u00fafalo, una chica de Georgia, o un polic\u00eda del distrito capital de Columbia. Todos ellos son v\u00edctimas del aburrimiento y de un creador de relatos arbitrario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En&nbsp;la Place du Ch\u00e2telet una joven estudiante de literatura, Anne Goupil (encarnada por Betty Schneider), pregunta no ret\u00f3ricamente a su&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7451","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-losnubarrones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7451","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7451"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7451\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7454,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7451\/revisions\/7454"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7451"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7451"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7451"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}