{"id":8988,"date":"2021-06-02T13:00:00","date_gmt":"2021-06-02T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/?p=8988"},"modified":"2021-06-02T12:19:54","modified_gmt":"2021-06-02T10:19:54","slug":"besarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/2021\/06\/02\/besarse\/","title":{"rendered":"BESARSE"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noche del 11 al 12 de mayo de 2021 ten\u00eda el pulso acelerado y no pod\u00eda relajarme, as\u00ed que decid\u00ed dar una vuelta por el barrio de Gr\u00e0cia. El bullicio era menor con respecto a las im\u00e1genes que nos abochornaron la primera noche tras el fin del toque de queda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(recordemos que el 9 de mayo de 2021 pas\u00f3 a la historia como el momento escogido en Espa\u00f1a para identificar el fin del Estado de alarma provocado por la COVID-19 y que, con notables parones, se prolong\u00f3 desde el 14 de marzo de 2020),<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">pero se sent\u00eda un nuevo ritmo y esa alegr\u00eda que hab\u00eda dejado de ser habitual los meses anteriores. Empatic\u00e9 con el entusiasmo general, a pesar de estar parcialmente aislado con mi mascarilla tap\u00e1ndome la cara y los auriculares los o\u00eddos. Algo hab\u00eda cambiado y eso se notaba no solo en los hechos (gente caminando por la noche en las calles de Barcelona), tambi\u00e9n en la actitud de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al disponerme a girar por Gran de Gr\u00e0cia desde calle de Asturias, pude ver c\u00f3mo una pareja se besaba en medio del cruce de la peatonal por donde yo estaba e iba a abandonar. La mujer con la mascarilla sobre barbilla se apoyaba sobre el hombro de \u00e9l, y flexionaba las rodillas ligeramente para poder igualarse en altura y dejar caer ligeramente el cuerpo sobre el hombre que la abrazaba con un brazo por sobre la cintura extendiendo su mano entre las esc\u00e1pulas. En ese momento me di cuenta de que extra\u00f1a me parec\u00eda la situaci\u00f3n y, por tanto, c\u00f3mo la pandemia hab\u00eda modificado las formas de comportarnos en p\u00fablico y en privado. A fuerza de ser m\u00e1s profil\u00e1cticos por imperativo sanitario, el paisaje de amores incipientes y toda su parafernalia: caricias p\u00edcaras, abrazos excesivos, besos p\u00fadicos e imp\u00fadicos, cosquillas con pretensiones, sonrisas preambulares\u2026 se detuvieron por un tiempo hasta desaparecer del espacio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cierto es que estas muestras de afecto, si bien se pueden hacer y se hacen en v\u00edas y plazas, no pertenecen a lo p\u00fablico. Cuando besamos o manifestamos cari\u00f1o a otra persona no lo hacemos como acto p\u00fablico, sino como acto de nuestra intimidad o de nuestro deseo privado. Escoger el espacio compartido en las ciudades para hacer esta manifestaci\u00f3n puede ser coyuntural o bien pretendido, si queremos por alguna raz\u00f3n exhibir conscientemente ese espacio privado ante otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Besarse en p\u00fablico no es igual que besarse en privado. Por muy aislado que parezcan dos amantes bes\u00e1ndose, que no han podido frenan las ganas de hacerlo aqu\u00ed y ahora, ambos deben adoptar otra actitud -por muchas razones y todas ellas obvias- en el espacio p\u00fablico. Hay otras razones m\u00e1s estad\u00edsticas y menos morales o psicol\u00f3gicas, que cambia las condiciones del beso. Curiosamente, la mayor\u00eda de primeros besos se dan en la calle o en un espacio p\u00fablico, porque el deseo de besar alguien parece dif\u00edcilmente aplazable a llegar a un lugar privado para concederse o para animarse a ello. Los amantes est\u00e1n impelidos a besarse en cuanto pueden, en cuanto saben que algo ha cambiado para con el otro, que en alg\u00fan momento por una especie de magina humana y real se han convertido de interesantes interlocutores a objetos de deseo. Ese hechizo de transformaci\u00f3n es una suerte de batiburrillo de signos y se\u00f1ales que desvela por su complejidad a algunos y que encauza eficazmente a otros. En cambio, el beso privado puede contiene un abanico m\u00e1s rico en matices, no por ello m\u00e1s edificante, que va desde el saludo cotidiano de una pareja, al beso apasionado en el sexo. El segundo s\u00f3lo puede ser representado aleg\u00f3ricamente o como farsa; el primero, sin embargo, puede ser retratado, archivado como huella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el bagaje colectivo tenemos el beso del marinero y la enfermera en Times Square (Nueva York) el 14 de agosto de 1945, que la revista&nbsp;<em>Life&nbsp;<\/em>utiliz\u00f3 para simbolizar el j\u00fabilo de la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo. Y es que basarse en p\u00fablico siempre est\u00e1 en lugar de otra cosa. Bien sea la celebraci\u00f3n del fin de una terrible contienda global, el resurgir del Par\u00eds despreocupado y juvenil de la posguerra, el aniversario de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana (con algo de iron\u00eda, por supuesto) o para reconocer la suerte de \u201caun seguir juntos\u201d, aunque sea en Asz\u00f3d, a 40 kil\u00f3metros de Budapest, como refugiados; am\u00e9n de todos esos besos discretos y no capturados por la c\u00e1mara, que est\u00e1n en lugar de una promesa de alargar ese encuentro, de estar en otro sitio que no sea ese, quiz\u00e1s no por mucho tiempo, quiz\u00e1s m\u00e1s del esperado o el deseado, pero que nos emplaza a abandonar ese mismo beso que no pudimos frenar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Besarse en p\u00fablico es una paradoja: te beso aqu\u00ed, para poder besarte all\u00e1; te beso hora, porque quiero besarte despu\u00e9s. Es de hecho la m\u00e1s hermosas de las paradojas\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La noche del 11 al 12 de mayo de 2021 ten\u00eda el pulso acelerado y no pod\u00eda relajarme, as\u00ed que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8988","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-losnubarrones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8988"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8988\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8989,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8988\/revisions\/8989"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/elnubarron\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}