Reflexiones desde el Precongreso Neuroderechos 2025

Vivimos un momento de cambio ineludible. La neurotecnología ya no es ciencia ficción: ha irrumpido en las investigaciones, en laboratorios, centros hospitalarios y —muy pronto— en nuestras aulas. Con la posibilidad real de leer, interpretar e incluso modificar la actividad cerebral, surge una pregunta crucial: ¿cómo protegemos lo más íntimo de nuestra humanidad?

Este fue el eje del Precongreso Neuroderechos 2025, organizado el pasado 4 de junio por la Cátedra de Neuroeducación UB-EDU1st. Un encuentro vibrante, presentado por Isabel Prieto, construido de forma coral con las opiniones expertas como las de Rafael Yuste, Fabián Román, Ana Forés, Jesús Guillén y David Bueno, con las preguntas propuestas por la Comunidad de Neurotransformación educativa y con la participación del público asistente. Una invitación a mirar de frente el presente para imaginar un futuro más consciente y equitativo.

El neurobiólogo Rafael Yuste, pionero en el campo, resume los neuroderechos así: “Si la mente humana se genera en el cerebro, entonces toda tecnología capaz de intervenir en la actividad cerebral puede alterar nuestra forma de pensar, sentir o decidir.”

Para enmarcar la necesidad de los neuroderechos, Rafael Yuste nos explicó su “momento Oppenheimer”:

“Activamos un conjunto neuronal concreto en la corteza visual de un ratón y le hicimos creer que estaba viendo algo que en realidad no estaba viendo. Es decir, activamos el conjunto neuronal que correspondía a una imagen y provocamos que su cerebro la recreara. Ese día no dormí. No dormí porque habíamos dado en el clavo, habíamos descifrado el código. Pero era un ‘momento Oppenheimer’: si habíamos manipulado al ratón, podríamos hacerlo con una persona. Ahí empecé a pensar en la responsabilidad que tenemos los científicos sobre las tecnologías tan potentes que desarrollamos.”

De ahí, de ese momento, de ese requisito de protección, de esas líneas rojas que comenta Ana Forés, nacen los neuroderechos, un conjunto de cinco derechos propuestos como extensión de los derechos humanos:

  1. Derecho a la privacidad mental. No se puede descodificar la actividad mental sin tu consentimiento.
  2. Derecho a la integridad mental. Nuestra personalidad debe ser inviolable.
  3. Derecho al libre albedrío y a la libertad de decisión. La capacidad de decidir debe ser garantizada.
  4. Derecho al acceso equitativo a la neuroaumentación. No podemos permitir una élite cognitiva artificial.
  5. Derecho a la protección contra sesgos y discriminación que puedan ser introducidos con la neurotecnología. Los datos neuronales no deben perpetuar desigualdades.

Isa Piédrola, representante de la Comunidad de Neurotransformación educativa, recordó que el precongreso es una creación comunitaria resultado del trabajo colaborativo de múltiples personas que han reflexionado, formulado preguntas y compartido inquietudes en torno a los neuroderechos.
Tras un intenso diálogo entrelazado con preguntas, investigaciones y reflexiones, Isa Piédrola nos acercó a las ideas más relevantes del encuentro, de las que recogemos las cinco siguientes:

  • Los neuroderechos aparecen como una brújula ante un futuro incierto con la misión de defender la libertad cognitiva y preservar la singularidad humana. Priorizando esa mirada de justicia, entendiéndola como un beneficio para todos y todas por igual, al hablar de nuestros neuroderechos.
  • Reivindicar que la neurotecnología se introduzca en la sociedad desde tres principios: la justicia —ayudar a todas las personas por igual—; la beneficencia —ayudar a todas las personas para su bien—; y la dignidad —tratar a las personas como seres humanos integrales—.
  • Los neuroderechos son derechos humanos porque presentan el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana.
  • Los neuroderechos constituyen un punto de partida para la prevención de la desigualdad y en favor de la equidad, para así construir un futuro más consciente, equitativo y comprometido.
  • Ahora empieza esta responsabilidad, tanto desde la educación como desde otros ámbitos de la sociedad, de pensar cómo podemos construir estos neuroderechos.

Isa Piédrola, representante de la comunidad neuroeducativa, recordó que el precongreso es una creación comunitaria. El evento es el resultado de un diálogo y trabajo colaborativo de múltiples personas que han reflexionado, formulado preguntas y compartido inquietudes en torno a los neuroderechos.

Además, sintetizó las intervenciones del evento en los siguientes puntos:

  • Los neuroderechos: una brújula ética ante un futuro incierto
  • Educar desde la consciencia y no desde el control
  • La singularidad humana como pilar educativo
  • Una llamada a legislar desde la educación, no solo desde la ciencia
  • Construir un futuro consciente, equitativo y humano

Como resumen de todo ello: “Un futuro más consciente, equitativo y comprometido con los neuroderechos”.

El Precongreso Neuroderechos 2025 fue, ante todo, una llamada a la consciencia. La neurotecnología puede mejorar vidas, aunque también puede invadir, discriminar o condicionar. El camino, según todos los ponentes, es regular, educar y construir colectivamente principios de protección.
En palabras de Yuste:

“Por primera vez en la historia, la humanidad tiene la capacidad de alterar su propia mente. El momento de actuar es ahora.”

Te invitamos a ver el vídeo del precongreso Neuroderechos.
Te leemos en los comentarios. Este futuro lo pensamos y construimos conjuntamente.

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