{"id":225143,"date":"2020-11-11T00:00:00","date_gmt":"2020-11-10T22:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/?p=225143"},"modified":"2020-11-11T00:00:00","modified_gmt":"2020-11-10T22:00:00","slug":"me-duele-tu-lejania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/me-duele-tu-lejania\/","title":{"rendered":"Me duele tu lejan\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"393\" src=\"http:\/\/hweb-x-0-fe-03.fe.cpd.local\/neuroedu_temp\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Desprecio-1024x393.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-225148\" srcset=\"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Desprecio-1024x393.jpg 1024w, https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Desprecio-300x115.jpg 300w, https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Desprecio-768x294.jpg 768w, https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Desprecio.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">Dolor f\u00edsico y dolor emocional<\/span><\/h2>\n\n\n\n<p>Al hablar del dolor nos expresamos de manera similar cuando es f\u00edsico que cuando es social-emocional. Expresiones como: <em>me duele el alma<\/em>, <em>siento un dolor profundo cuando lo recuerdo, me duelen tus palabras, me duele tu ausencia\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 de verdad encierran esas palabras?, \u00bfrealmente sentimos dolor o es una met\u00e1fora? Adentr\u00e9monos en nuestro cerebro y comprobemos qu\u00e9 ocurre en ambas situaciones. \u00bfQu\u00e9 crees t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>El dolor f\u00edsico recorre un camino veloz desde nuestros sentidos hacia el cerebro para protegernos, y se activan diferentes \u00e1reas por las que lo percibimos. Con una resonancia magn\u00e9tica funcional podemos observarlas y ver su nivel de activaci\u00f3n seg\u00fan la intensidad del dolor. La sorpresa viene cuando al mirar el cerebro de una persona con dolor social, emocional, como puede ser el desamor, una separaci\u00f3n, una p\u00e9rdida o rechazo social, se activan \u00e1reas similares a las del dolor f\u00edsico.<\/p>\n\n\n\n<p>El dolor f\u00edsico y social-afectivo van de la mano. Ambos activan \u00e1reas concretas como la corteza cingulada, la \u00ednsula, la sustancia gris periacueductal, el t\u00e1lamo, la corteza prefrontal y la sensorial\u2026 En el caso del dolor f\u00edsico es m\u00e1s intensa dicha actividad en la \u00ednsula posterior mientras que en el dolor social lo es en la \u00ednsula anterior, es decir, hay cambios de intensidad en uno y otro, pero en las mismas zonas (Tchalova 2015). Si el dolor es intenso se activan v\u00edas inhibitorias para disminuirlo., mientras que en el dolor social lo es en la anterior, es decir, hay cambios de intensidad en uno y otro, pero en las mismas zonas (Tchalova &amp; Eisenberger, 2015). Si el dolor es intenso se activan v\u00edas inhibitorias para disminuirlo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">Dolor en el aula<\/span><\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando en un aula discriminamos, infravaloramos al alumnado, cuando existe rechazo o exclusi\u00f3n de cualquier tipo, cuando castigamos los errores y fracasos, todo ello realmente\u2026 <em>duele<\/em>. Nos duelen las ausencias, la soledad no deseada, el desprecio y cuanto nos afecta emocionalmente. No es inventado ni metaf\u00f3rico, el sustrato f\u00edsico cerebral es de dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Se han llevado a cabo estudios con juegos de inclusi\u00f3n o exclusi\u00f3n social (<em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www1.psych.purdue.edu\/~willia55\/Announce\/cyberball.htm\" target=\"_blank\">cyberball game<\/a><\/em>). Una persona en un ordenador juega supuestamente con otras dos a pasarse una pelota. Cuando se entregan el bal\u00f3n de manera que cada persona recibe un n\u00famero similar de pases todo va bien, pero cuando, a prop\u00f3sito, el sistema inform\u00e1tico lo elude a menudo, jugando mucho m\u00e1s los otros jugadores, enseguida se activan las \u00e1reas del dolor cerebral, cuanto m\u00e1s se le obvia m\u00e1s dolor aparece en la resonancia magn\u00e9tica funcional, acorde con su malestar creciente. Nuestro cerebro es social, somos seres sociales y el sentido de pertenencia es vital.<\/p>\n\n\n\n<p>En otros estudios midieron la intensidad del dolor percibida con un l\u00e1ser de calor sobre la piel, y se comprob\u00f3 que, en condiciones normales, aparec\u00eda un umbral doloroso determinado, pero cuando provocaron una situaci\u00f3n de rechazo social la percepci\u00f3n real del dolor aument\u00f3 mucho, la actividad cerebral se intensific\u00f3 y la persona no aguant\u00f3 un dolor que antes le result\u00f3 llevadero. Al contrario, si bien ante el rechazo se intensifica, cuando aparece afecto y acogida social \u00e9ste disminuye de manera muy significativa. Se pudo constatar que ambos dolores, f\u00edsico y social-afectivo, se potencian o inhiben mutuamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">Bienestar f\u00edsico y emocional en el aula<\/span><\/h2>\n\n\n\n<p>Hoy sabemos que los analg\u00e9sicos alivian el dolor emocional, que el apoyo social alivia el dolor f\u00edsico, y que ese apoyo afectivo genera cambios inmediatos neurobiol\u00f3gicos. Los antidepresivos se postulan actualmente muy eficaces como analg\u00e9sicos, tanto f\u00edsico como emocionalmente. Tienen un efecto directo sobre las v\u00edas dolorosas. Un dolor f\u00edsico mantenido puede generar una depresi\u00f3n; una depresi\u00f3n, angustia o estr\u00e9s puede provocar un s\u00edndrome doloroso.<\/p>\n\n\n\n<p>La educaci\u00f3n emocional, la resiliencia y las habilidades sociales provocan aprendizajes importantes que modulan la intensidad del dolor; la corteza prefrontal aporta o reduce valor a una situaci\u00f3n. Una persona inhibe las v\u00edas dolorosas, frente a una herida o lesi\u00f3n, hasta llegar a una zona de seguridad; la corteza prefrontal aporta sentido y le ayuda en la toma de decisiones y el comportamiento. Al ilusionarte una actividad, aunque tengas dolor, activas v\u00edas inhibitorias ante la expectativa del disfrute. Un faquir consigue la inhibici\u00f3n y mayor tolerancia dolorosa. Si un grupo te rechaza por tus valores, que para ti son importantes, sentir\u00e1s menos dolor porque tu coherencia contigo tiene m\u00e1s peso que dicho rechazo. Si te excluyen y t\u00fa te minusvaloras, aumentar\u00e1 tu dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo f\u00edsico y emocional interact\u00faan \u00edntimamente. Cuidemos el clima con el alumnado, podemos disminuir su dolor o infringirlo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">Referencias<\/span><\/h3>\n\n\n\n<p>Tchalova K., and Eisenberger N.I. (2015) How the Brain Feels the Hurt of Heartbreak: Examining the Neurobiological Overlap Between Social and Physical Pain. In: Arthur W. Toga, editor. <em>Brain Mapping: An Encyclopedic Reference<\/em>, vol. 3, pp. 15-20. Academic Press: Elsevier<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dolor f\u00edsico y dolor emocional Al hablar del dolor nos expresamos de manera similar cuando es f\u00edsico que cuando es social-emocional. 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