{"id":234860,"date":"2023-01-24T11:18:00","date_gmt":"2023-01-24T10:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/?p=234860"},"modified":"2023-01-24T11:18:00","modified_gmt":"2023-01-24T10:18:00","slug":"el-efecto-tribu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/el-efecto-tribu\/","title":{"rendered":"El efecto tribu (parte I)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"512\" src=\"http:\/\/hweb-x-0-fe-03.fe.cpd.local\/neuroedu_temp\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/EfectoTribu.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-234862\" srcset=\"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/EfectoTribu.jpg 1024w, https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/EfectoTribu-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/EfectoTribu-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color wp-block-heading\">El estado del \u00bfbienestar?<\/h2>\n\n\n\n<p>Vivimos en un entorno moderno, lleno de comodidades y avances cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos. No tenemos que andar kil\u00f3metros y m\u00e1s kil\u00f3metros para conseguir comida, como ten\u00edan que hacer nuestros ancestros, y en general estamos protegidos de las inclemencias del entorno, incluido el riesgo de encontrar fieras al acecho. Desde el origen de la humanidad, hemos avanzado mucho. La esperanza de vida es actualmente muy superior a la de cualquier otra \u00e9poca de la historia; nuestro cerebro encuentra multitud de est\u00edmulos con los que ocuparse, incluido un sistema educativo rico y complejo (aunque, como cualquier otro aspecto de la vida, criticable y mejorable); el sistema sanitario nos ayuda a superar muchos contratiempos de salud que en otras \u00e9pocas hubiesen sido fatales, y un largo etc\u00e9tera de otras posibilidades y comodidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, algo no termina de funcionar bien. A pesar de todos estos avances, indiscutiblemente muy provechosos, el n\u00famero de personas que dicen estar insatisfechas con su vida, que se sienten desanimadas y tristes, e incluso los casos de depresi\u00f3n y de otros trastornos que afectan a la vida mental, no solo son alarmantemente altos, sino que, adem\u00e1s, seg\u00fan todas las encuestas, van en aumento. Incluso entre los ni\u00f1os y ni\u00f1as y entre los adolescentes, cuando se les pregunta por c\u00f3mo se sienten, se detecta una disminuci\u00f3n preocupante de su percepci\u00f3n subjetiva de bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda hay muchos aspectos implicados, desde el estr\u00e9s, incluyendo un entorno donde la sobreestimulaci\u00f3n es casi constante y donde a menudo hay un exceso de expectativas, hasta una sociedad demasiado ocupada; especialmente, pero no exclusivamente, unos progenitores demasiado ocupados en satisfacer las necesidades de apoyo emocional de ni\u00f1os y adolescentes, a menudo a trav\u00e9s de un exceso de satisfacci\u00f3n de las necesidades materiales. Estos son algunos, entre otros muchos factores, pero hay uno que a menudo no se considera, y del que quiero hablar en este post: el \u201cefecto tribu\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo se viv\u00eda en el paleol\u00edtico?<\/h2>\n\n\n\n<p>Empezaba diciendo que vivimos en un entorno moderno, pero nuestro cerebro sigue siendo primitivo. Me explico mejor. Nuestro cerebro, como \u00f3rgano biol\u00f3gico, se ha ido generando lenta y progresivamente a trav\u00e9s de procesos evolutivos, desde nuestros ancestros primates y hom\u00ednidos, de hace diversos millones de a\u00f1os, hasta los humanos actuales, que surgimos hace tan solo 200.000 a\u00f1os. Durante casi todo este tiempo hemos vivido como cazadores y recolectores. Y este ha sido el entorno de selecci\u00f3n natural que ha favorecido que se mantengan determinados cambios gen\u00e9ticos azarosos que han propiciado que se haya ido formando el cerebro que tenemos.<\/p>\n\n\n\n<p>El neol\u00edtico, el primer gran salto cultural de la humanidad, surgi\u00f3 hace tan solo 8000 a\u00f1os, y a pesar de que nos hemos adaptado este nuevo estilo de vida, por aprendizaje, nuestro cerebro sigue movi\u00e9ndose de forma instintiva en los par\u00e1metros de una sociedad paleol\u00edtica de cazadores y recolectores. Somos capaces de aprender un mont\u00f3n de cosas nuevas, sin lugar a dudas, podemos adaptarnos a innumerables cambios, pero siempre sobre la base de la plasticidad neuronal de un cerebro que se forj\u00f3 en el paleol\u00edtico. Lo mismo podemos decir con respecto a la revoluci\u00f3n industrial, de hace 300 a\u00f1os, o la digital, tan solo 30 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Por consiguiente, para entender mejor c\u00f3mo somos ahora, debemos preguntarnos tambi\u00e9n c\u00f3mo se viv\u00eda en el paleol\u00edtico, en una \u00e9poca de cazadores y recolectores. Nos ayudar\u00e1 a entendernos un poquito m\u00e1s, a comprender mejor los procesos mentales y las capacidades cognitivas que surgen de nuestro cerebro. Todos los grupos humanos de cazadores y recolectores que se han estudiado durante el \u00faltimo siglo siguen unas pautas similares, que nos permiten extrapolar hasta cierto punto c\u00f3mo deb\u00eda ser la vida de nuestros ancestros.<\/p>\n\n\n\n<p>Se mov\u00edan mucho, para conseguir alimento suficiente para toda la tribu, que era la estructura b\u00e1sica de organizaci\u00f3n social. Pero se desplazaban muy lentamente, para poder ir recolectando comida: un bulbo aqu\u00ed, un fruto all\u00e1, unas bayas algo m\u00e1s lejos, una lagartija o un roedor como fuente principal de prote\u00edna animal, etc\u00e9tera. Ahora, en cambio, nos movemos muy poco y, cuando lo hacemos, solemos ir con prisas, lo que \u201ccontradice\u201d los par\u00e1metros b\u00e1sicos de funcionamiento del cerebro. Nos adaptamos por aprendizaje, por supuesto, a condici\u00f3n de incrementar el nivel de estr\u00e9s. Con esto no digo que se viviese mejor en el paleol\u00edtico. Creo que ahora se vive mucho mejor en general, pero analizar este componente primigenio de nuestro cerebro deber\u00eda ayudarnos a disfrutar m\u00e1s de las comodidades y progresos de que disponemos, incluidos todos los relacionados con el mundo de la educaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de todo lo dicho, hay otro aspecto de la vida paleol\u00edtica, que en parte forzaba este desplazamiento lento del que he hablado, y que tiene implicaciones todav\u00eda m\u00e1s profundas. Me gusta llamarlo el \u201cefecto tribu\u201d. Iban despacio no solo para ver todas las posibles fuentes de alimento, sino tambi\u00e9n porque se desplazaban todos juntos, desde los m\u00e1s ancianos (aquellos que llegaban a la vejez, que eran muy pocos) hasta los beb\u00e9s, en brazos de sus progenitores, incluyendo ni\u00f1os y ni\u00f1as de cualquier edad. Y al mismo tiempo que se desplazaban, los m\u00e1s peque\u00f1os iban aprendiendo de los j\u00f3venes y los adultos, por imitaci\u00f3n, manifest\u00e1ndolo y ensayando a trav\u00e9s de sus juegos.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo contadas excepciones, como por ejemplo cuando un grupo reducido de j\u00f3venes y adultos se separaba del resto, a veces durante algunos d\u00edas, para intentar cazar alg\u00fan ant\u00edlope, toda la tribu se trasladaba junta, sin dejar a nadie atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Iban a cazar ant\u00edlopes, ocasionalmente aquellos j\u00f3venes que eran especialmente certeros con el arco y las flechas. Pero, insisto: la tribu permanec\u00eda junta, sin dejar a nadie atr\u00e1s; apoy\u00e1ndose materialmente y, sobre todo, emocionalmente. Por supuesto, de vez en cuando tambi\u00e9n deb\u00edan surgir diferencias entre sus miembros, pero la sensaci\u00f3n de apoyo mutuo, de avanzar juntos, los manten\u00eda unidos y les daba estabilidad, social y emocional.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color wp-block-heading\">\u00bfY si alguien se quedara atr\u00e1s?<\/h2>\n\n\n\n<p>[Continuar\u00e1 en el pr\u00f3ximo post]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El estado del \u00bfbienestar? Vivimos en un entorno moderno, lleno de comodidades y avances cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos. No tenemos que andar kil\u00f3metros y m\u00e1s kil\u00f3metros para conseguir comida, como ten\u00edan que hacer nuestros ancestros, y en general estamos protegidos de las inclemencias del entorno, incluido el riesgo de encontrar fieras al acecho. 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