{"id":238873,"date":"2025-01-14T11:58:48","date_gmt":"2025-01-14T10:58:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/?p=238873"},"modified":"2025-01-14T11:58:48","modified_gmt":"2025-01-14T10:58:48","slug":"el-valor-de-la-atencion-desde-la-neuroeducacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/el-valor-de-la-atencion-desde-la-neuroeducacion\/","title":{"rendered":"El valor de la atenci\u00f3n desde la neuroeducaci\u00f3n \u00a0\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"http:\/\/hweb-x-0-fe-03.fe.cpd.local\/neuroedu_temp\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Concentracion.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-238896\" srcset=\"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Concentracion.png 1024w, https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Concentracion-300x169.png 300w, https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Concentracion-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-15aed6b70854a3c73b62c73f05eda5d5\">Desde la perspectiva neurocient\u00edfica<\/h2>\n\n\n\n<p>Vivimos en un entorno complejo y din\u00e1mico, en contextos sociales aparentemente intrincados y muy activos. Para poder hacer frente a las novedades constantes que nos llegan, el cerebro dispone de una herramienta magn\u00edfica: la atenci\u00f3n. Desde la perspectiva neurocient\u00edfica, la atenci\u00f3n es la capacidad de controlar de manera flexible los recursos mentales, dado que son limitados. Se relaciona con muchos otros aspectos cognitivos y mentales relevantes, como la consciencia, el aprendizaje, la toma de decisiones basadas en los razonamientos previos que hayamos hecho, la gesti\u00f3n emocional y las denominadas \u201cfunciones ejecutivas\u201d. Estas funciones ejecutivas hacen referencia a las habilidades cognitivas de nivel superior que usamos para monitorizar, controlar y coordinar las actividades mentales, bajo control voluntario. La atenci\u00f3n, por lo tanto, es un valor crucial de la vida humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no siempre es f\u00e1cil mantener la atenci\u00f3n focalizada, ya que las distracciones abundan. Cerebralmente, mantener la atenci\u00f3n focalizada en lo que nos interesa consume mucha energ\u00eda metab\u00f3lica; es un recurso limitado y limitante. Se calcula que un adolescente o un adulto es capaz de mantener la atenci\u00f3n plena focalizada en una situaci\u00f3n concreta durante un per\u00edodo medio m\u00e1ximo de unos veinte minutos. Ahora bien, existe gran variabilidad: desde unos cuantos minutos hasta superar con creces este per\u00edodo medio te\u00f3rico, y encadenar diversos ciclos atencionales sucesivos. La diferencia entre un extremo y el otro radica en el control cognitivo que podemos ejercer sobre el mismo proceso de atenci\u00f3n, y m\u00e1s espec\u00edficamente sobre los elementos distractores.<\/p>\n\n\n\n<p>He dicho que la atenci\u00f3n focalizada es un recurso limitado por la gran cantidad de energ\u00eda metab\u00f3lica que consume. Pero, como veremos seguidamente, si no se controlan los elementos distractores que la perjudican, el consumo energ\u00e9tico del cerebro es muy superior. Por este motivo, saber mantener una buena concentraci\u00f3n que facilite la atenci\u00f3n favorece cualquier tarea mental que estemos haciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay dos maneras en que el cerebro activa la atenci\u00f3n focalizada; dos v\u00edas cerebrales diferentes que comportan implicaciones distintas. Por una parte, puede surgir autom\u00e1ticamente a trav\u00e9s de un est\u00edmulo sensorial repentino e inesperado: una imagen impactante, un ruido fuerte, un cosquilleo imprevisto como, por ejemplo, cuando un insecto nos sube por el brazo, etc\u00e9tera. En estas situaciones, el sistema l\u00edmbico del cerebro se activa r\u00e1pidamente. Est\u00e1 formado por una serie de estructuras de funcionamiento automatizado que incluye, entre otras, la am\u00edgdala y el t\u00e1lamo. La am\u00edgdala se encarga de generar las emociones, y la funci\u00f3n del t\u00e1lamo es activar la atenci\u00f3n y establecer el umbral de consciencia. Atenci\u00f3n y emociones se encuentran, ya de inicio, estrechamente ligadas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-aceb5b02b0d9a3c267f97248df9e0464\">Respuestas de urgencia \u00a0\u00a0<\/h2>\n\n\n\n<p>Este sistema, la v\u00eda <em>bottom-up<\/em> (\u2018de abajo hacia arriba\u2019), activa la atenci\u00f3n de forma autom\u00e1tica. Sirve para hacer frente r\u00e1pidamente al est\u00edmulo que la ha activado, generalmente con componentes emocionales: huir, protegernos, etc\u00e9tera. Cualquier respuesta reflexiva siempre es m\u00e1s lenta que una respuesta emocional, y esta es justamente la funci\u00f3n de esta v\u00eda cerebral: responder deprisa cuando alg\u00fan suceso activa el sistema l\u00edmbico. Normalmente, este mecanismo pone en marcha mecanismos de estr\u00e9s que hacen que la atenci\u00f3n se restrinja a la causa que la ha generado. Es una atenci\u00f3n muy \u00fatil cuando hay que responder con urgencia, pero literalmente limita nuestra visi\u00f3n del entorno. Una vez activado este mecanismo autom\u00e1tico, la v\u00eda <em>bottom-up <\/em>hace que se active otra zona del cerebro, la corteza prefrontal, que se encarga de que podamos reflexionar y racionalizar la situaci\u00f3n, por si fuera necesario reconducir las acciones que hayamos iniciado. En cualquier caso, este sistema tan automatizado no acostumbra a conducir hacia situaci\u00f3n de atenci\u00f3n voluntaria de larga duraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra v\u00eda cerebral que conduce hacia la atenci\u00f3n focalizada es mucho m\u00e1s interesante. Se denomina v\u00eda <em>top-down<\/em> (\u2018de arriba hacia abajo\u2019). Curiosamente, utiliza las mismas estructuras cerebrales que la <em>bottom-up<\/em>, pero en el orden inverso. Se inicia en la corteza prefrontal, a trav\u00e9s de la decisi\u00f3n razonada y reflexiva que podamos hacer sobre nuestra voluntad de focalizar la atenci\u00f3n en alguna actividad u objetivo. Entonces activa el t\u00e1lamo, que contribuye a focalizar la atenci\u00f3n en la situaci\u00f3n deseada, y tambi\u00e9n la am\u00edgdala, para dotar de contenido emocional la actividad que realizamos. Si el contenido emocional que le otorgamos es satisfactorio, tambi\u00e9n se activa otra estructura del sistema l\u00edmbico, denominada \u201cestriado\u201d: es responsable de generar sensaciones de recompensa por las actividades que estamos haciendo y tambi\u00e9n permite anticipar recompensas futuras. Es la situaci\u00f3n \u00f3ptima para mantener una atenci\u00f3n voluntaria duradera.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color wp-elements-4803c805a627ce039bb121eb12864341\">\u00bfC\u00f3mo recuperamos la atenci\u00f3n? \u00a0<\/h2>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, la v\u00eda <em>top-down <\/em>nace de la voluntad propia. Esto hace que no active mecanismos de estr\u00e9s, pero s\u00ed sensaciones estimulantes, lo que facilita estados atencionales m\u00e1s duraderos. Permite sobrepasar con facilidad el l\u00edmite de veinte minutos durante los que somos capaces de mantener focalizada la atenci\u00f3n plena. Cada vez que comienza a disminuir la atenci\u00f3n permite recuperarla, pues act\u00faa de manera voluntaria. Adem\u00e1s, la ausencia de estr\u00e9s favorece que gestionemos mucho mejor los posibles elementos distractores, ya que el estr\u00e9s incrementa la impulsividad y la hiperreactividad emocional. Tambi\u00e9n permite que canalicemos mejor la energ\u00eda metab\u00f3lica hacia la actividad que realizamos, lo que la hace m\u00e1s eficiente. Como consecuencia, mejora la sensaci\u00f3n de recompensa por lo que hacemos, y esto permite ir retroalimentando la voluntad de mantener la atenci\u00f3n focalizada.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos mecanismos b\u00e1sicos permiten entender por qu\u00e9 el estr\u00e9s, especialmente cuando es cr\u00f3nico, y la diversidad de est\u00edmulos que recibimos constantemente, hacen disminuir la capacidad de atenci\u00f3n. \u00a0O la dedicamos toda a una cosa, o la tenemos que dividir. Pero esta divisi\u00f3n hace que pierdan eficiencia los procesos atencionales, ya que tambi\u00e9n es necesaria una cierta dosis de atenci\u00f3n para mantener la atenci\u00f3n dividida. Por ello, con el aumento de distractores, la capacidad atencional decrece.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto al estr\u00e9s, incrementa la impulsividad y la hiperreactividad emocional, y esto comporta que se active mucho m\u00e1s a menudo y con m\u00e1s intensidad la v\u00eda <em>bottom-up<\/em>, que se inicia en el sistema l\u00edmbico y hace que el foco de atenci\u00f3n vaya cambiando autom\u00e1ticamente, con poco control cognitivo sobre el proceso. Una diversidad excesiva de est\u00edmulos genera el mismo efecto: activa los mecanismos de atenci\u00f3n involuntaria, la v\u00eda <em>bottom-up<\/em>, y ello implica no solo la p\u00e9rdida de concentraci\u00f3n sino tambi\u00e9n que a\u00fan se incremente m\u00e1s el consumo energ\u00e9tico cerebral para poder hacer frente a todas las demandas atencionales diversificadas y crecientes. Y este hecho hace disminuir la eficiencia de cualquier tarea mental que realizamos, especialmente las m\u00e1s complejas cognitivamente, como la consciencia, el aprendizaje, la toma de decisiones basadas en los razonamientos previos que hayamos hecho, la gesti\u00f3n emocional y las funciones ejecutivas. La energ\u00eda quedar\u00e1 m\u00e1s dispersa, y consumiremos todav\u00eda m\u00e1s para mantener la dispersi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas son las ra\u00edces biol\u00f3gicas que explican la importancia y el valor de saber mantener la atenci\u00f3n focalizada y, por lo tanto, de controlar el estr\u00e9s y los elementos distractores. Y tambi\u00e9n la relevancia de establecer objetivos y prop\u00f3sitos vitales, reflexivos y razonados, que nos resulten satisfactorios, a trav\u00e9s del control cognitivo voluntario, para favorecer la actividad de la v\u00eda <em>top-down.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0* Traducci\u00f3n del art\u00edculo de David Bueno \u00ab<a previewlistener=\"true\" href=\"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/24-05-01_El_valor_de_latencio_des_de_la_neuroeducacio-VALORS.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El valor de l&#8217;atenci\u00f3 des de la neuroeducaci\u00f3<\/a>\u00ab, publicado en la Revista VALORS, el 05 de enero de 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la perspectiva neurocient\u00edfica Vivimos en un entorno complejo y din\u00e1mico, en contextos sociales aparentemente intrincados y muy activos. 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