{"id":242603,"date":"2025-10-28T12:51:13","date_gmt":"2025-10-28T11:51:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/?p=242603"},"modified":"2025-10-27T09:05:59","modified_gmt":"2025-10-27T08:05:59","slug":"recordar-es-sentir-con-todo-el-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/recordar-es-sentir-con-todo-el-cuerpo\/","title":{"rendered":"Recordar es sentir con todo el cuerpo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"512\" src=\"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Aroma.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-242604\" srcset=\"https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Aroma.jpeg 1024w, https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Aroma-300x150.jpeg 300w, https:\/\/www.ub.edu\/neuroedu\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Aroma-768x384.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicen que la memoria tiene olfato. Basta un aroma para que el cerebro, en un instante, nos transporte a escenas que cre\u00edamos perdidas: la humedad de la tierra al plantar semillas, un libro abierto por primera vez, una cafeter\u00eda desconocida que de repente nos resulta familiar. No lo pensamos, simplemente sucede. Es el poder del sistema olfativo, uno de los m\u00e1s antiguos del cerebro, que conecta directamente con la am\u00edgdala y el hipocampo, donde emoci\u00f3n y memoria se entrelazan.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La biolog\u00eda de la memoria olfativa<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La memoria olfativa funciona de manera fascinante: los receptores olfativos en la nariz detectan las mol\u00e9culas de olor y env\u00edan se\u00f1ales al bulbo olfativo, que act\u00faa como primer centro de procesamiento. Desde all\u00ed, la informaci\u00f3n se transmite directamente a la am\u00edgdala, encargada de la respuesta emocional, y al hipocampo, donde se integran las memorias epis\u00f3dicas. Esta v\u00eda directa permite que los olores activen recuerdos y emociones sin pasar primero por el t\u00e1lamo, lo que explica la intensidad y la rapidez con la que un aroma puede evocar memorias v\u00edvidas. Adem\u00e1s, la memoria olfativa se refuerza mediante conexiones con otras \u00e1reas sensoriales y motoras, de modo que el olor, adem\u00e1s de despertar un recuerdo, puede activar tambi\u00e9n sensaciones t\u00e1ctiles, auditivas e incluso cinest\u00e9sicas asociadas a la experiencia original.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>M\u00e1s all\u00e1 de los cinco sentidos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A medida que crecemos, solemos dar m\u00e1s espacio a la memoria verbal o visual y menos a la memoria sensorial. Sin embargo, son los sentidos los que anclan los aprendizajes m\u00e1s duraderos. Como recuerda Antonio Damasio (1999), \u201cno hay aprendizaje sin emoci\u00f3n, ni emoci\u00f3n sin cuerpo\u201d. El cerebro aprende mejor aquello que hemos tocado, olido, escuchado o sentido en la piel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Integrar todos los sentidos en la ense\u00f1anza, independientemente de la edad del alumnado, la etapa educativa o el contenido, permite abrir rutas de aprendizaje m\u00e1s profundas y duraderas. Cuanto m\u00e1s incorporamos olores, texturas, sonidos, movimientos, propiocepci\u00f3n e interocepci\u00f3n, m\u00e1s estimulamos la atenci\u00f3n, la memoria y la curiosidad. Cada experiencia sensorial activa el cerebro de manera integral, haciendo que aprender sea un acto vivido, completo y significativo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Recordar es sentir<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La neuroeducaci\u00f3n nos recuerda que el cerebro aprende a trav\u00e9s del cuerpo, y que los sentidos son las puertas de entrada del conocimiento. Como se\u00f1ala David Bueno (2017), \u201cno nos limitamos a los cinco sentidos cl\u00e1sicos que describ\u00eda Arist\u00f3teles; nuestro cerebro utiliza muchos m\u00e1s sentidos, como la propiocepci\u00f3n o la interocepci\u00f3n, todos ellos esenciales para aprender y vivir plenamente\u201d. Oler, tocar, escuchar, moverse o mirar con atenci\u00f3n son formas de mantener vivo el aprendizaje y de favorecer que el cerebro contin\u00fae tejiendo conexiones significativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1s por eso, cuando un aroma nos devuelve de golpe a un momento del pasado, lo hace con una fuerza especial: no solo recordamos el hecho, revivimos la emoci\u00f3n. Y es esa huella emocional la que nos ense\u00f1a que recordar tambi\u00e9n es sentir, y que aprender, en el fondo, sigue siendo una experiencia profundamente sensorial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Referencias<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bueno, D. (2017).\u00a0La cuna del yo: un viaje autoconsciente al cerebro. En: <em>Aprender a ser<\/em>. Ed Gra\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bueno, D. (2017). <em>Neurociencia para educadores<\/em>. Ed. Octaedro<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Damasio, A. (1999). <em>El error de Descartes: La emoci\u00f3n, la raz\u00f3n y el cerebro humano<\/em>. Barcelona: Cr\u00edtica. &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen que la memoria tiene olfato. Basta un aroma para que el cerebro, en un instante, nos transporte a escenas que cre\u00edamos perdidas: la humedad de la tierra al plantar semillas, un libro abierto por primera vez, una cafeter\u00eda desconocida que de repente nos resulta familiar. No lo pensamos, simplemente sucede. 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