Movilidad

Descripción

Evolución de distintos indicadores de movilidad que resumen los modos de transporte utilizados por la comunidad universitaria para acceder al centro de trabajo o estudio, y el impacto asociado al consumo energético de estos desplazamientos (emisiones de CO2).

Indicador201320182020Evolución 2013-18
Transporte no motorizado (%)26,131,530,8Mejor
Transporte público (%)58,454,853,6Igual
Transporte privado motorizado (%)15,513,715,6Mejor
Emisiones totales CO2 (toneladas)24.48128.2836.611Peor
Emisiones CO2 por persona (kg)371,2433,0104,7Peor

Resultados

Este indicador se nutre de los datos obtenidos en la encuesta de movilidad de la UB, que se ha llevado a cabo en 2013 y 2018, y que se repite periódicamente.

En 2020, se ha realizado una estimación a partir de la presencialidad establecida en las diversas fases del Plan de la UB de desescalada del confinamiento decretado por la alerta sanitaria ocasionada por la COVID-19. Los datos anteriores al inicio de la pandemia, y entre septiembre y diciembre, se han obtenido a partir de la Encuesta de Movilidad UB de 2018.

La gran mayoría de la comunidad universitaria accede a los edificios en transporte público (metro y autobús, principalmente), un 30% en transporte no motorizado (a pie y en bicicleta, principalmente), y en torno al 15% en vehículo privado motorizado (moto , coche solo o compartido).

Por Campus, los edificios ubicados en el Centro de Barcelona (Campus de Humanidades, Medicina-Clínico, etc.), tienen una mayor proporción de desplazamientos a pie y en bicicleta (más del 35%) y muy poca presencia del coche y la moto (menos del 10%), debido a la carencia o escasez de aparcamientos. Por el contrario, los Campus con peor conexión en transporte público, como es el caso de Torribera, tienen un elevado porcentaje de acceso en vehículo privado motorizado (más del 30%).

El perfil de movilidad se mantiene bastante estable en los últimos años en la UB. Si comparamos los resultados de las dos encuestas de movilidad que se han realizado hasta ahora, se detecta una mejora global por el aumento de los desplazamientos en transporte no motorizado (+5,4), con una disminución del transporte público (-3,6%) y del transporte privado motorizado (-1,8%). En cambio, las emisiones de CO2 aumentan tanto en valores globales (+3.800 toneladas) como relativos (+62 kg por persona). Estas diferencias pueden explicarse en parte por cambios en la metodología de realización de las encuestas.

En líneas generales, el perfil de movilidad de la UB es más sostenible que el de su entorno porque el porcentaje de uso del transporte privado motorizado es menor. Entre los factores que lo explican encontramos el predominio de población joven menor de 25 años entre la comunidad universitaria que tiene un acceso al vehículo privado motorizado comparativamente inferior, la dificultad de encontrar estacionamiento, o la diversidad de oferta de transporte público para acceder a la mayoría de los campus.

Respecto a las emisiones de CO2, son casi el doble de las generadas por el consumo de energía en los edificios de la UB, poniendo de manifiesto que la movilidad diaria comporta un consumo energético e impactos asociados muy relevantes.