La Fábrica de Cloratita de Flix: Reflexiones sobre los posibles pasos operativos de la producción de un explosivo

En el año 1923, se construyó una fábrica de explosivos en Flix como filial de la Central Hidroeléctrica de Flix. En ella, se produjo un tipo de explosivo llamado “cloratita” hasta su abandono en el año 1938 durante la Guerra Civil Española. En este breve artículo exploramos una posible explicación de los pasos operativos que formaron parte en la producción de la cloratita. Desconocemos el tipo y la función exacta de la mayor parte de la maquinaría empleada. Tan solo se conservan las huellas negativas y restos del sistema de anclaje en el hormigón.

Por lo tanto, nos tenemos que conformar en muchos casos con hipótesis que están, a parte de la información arqueológica documentada en el yacimiento, basadas en el funcionamiento de otras fábricas que elaboraron productos similares.

¿Qué es la cloratita?

El explosivo cloratita es una mezcla de tres sustancias: clorato de potasio, azufre y azúcar, con el clorato de potasio siendo el principal ingrediente de los tres. A continuación, se explica la elaboración de la cloratita mientras que se intenta establecer relaciones entre los pasos químicos y los restos arqueológicos documentados en la fábrica de Flix.

Suponemos que gran parte de los procesos químicos se llevaron a cabo en el “complejo fabril” de la fábrica. Es cierto que la Electroquímica de Flix generaba subproductos en forma de cloratos (González, 2004: 96), pero la multitud de anclajes, canalizaciones y el tipo de huellas negativas de maquinaria en la totalidad de las tres plantas del complejo fabril de la Fábrica de Cloratita sugiere más bien que elaboraron su propio clorato de potasio, que era el ingrediente principal de la cloratita. Se podría haber conseguido a través del siguiente proceso químico:

Como vemos en la fórmula, se necesitan dos componentes para elaborar el deseado clorato de potasio junto con cloruro de sodio. Este último era sin importancia para la producción de la cloratita. Para obtener clorato de potasio, se necesita meramente cloro en estado líquido (= lejía) que se calienta en un recipiente mientras que se remueve constantemente. Al enfriar y filtrar esta solución, se consigue un líquido con una alta concentración de un químico que se llama clorato de sodio.

El cloruro de potasio se encuentra en algunos minerales o rocas salinas que se explotaron, por ejemplo, en las minas de Cardona a partir de 1933 y la misma Central Hidroeléctrica de Flix tenía la capacidad de procesar cloruros (González, 2004: 89 y 95). Una vez obtenido el cloruro, solo hacía falta disolverlo en agua, filtrar la solución, juntarla con el clorato de sodio y enfriar otra vez (a temperatura muy baja) para provocar la creación de pequeños cristales, lo que son, finalmente, el clorato de potasio.

En el complejo fabril (fig. 2 y 3), se encuentran las bases de máquinas y canalizaciones (fig. 4). Aunque desconocemos el tipo exacto de maquinaria, sabemos que para la creación del clorato de potasio hacen falta lugares para mezclar, filtrar, calentar y enfriar las sustancias químicas.

Podemos obtener pistas mediante una (cuidadosa) comparación con otras fábricas de explosivos que cuentan con un mejor estado de documentación. La fábrica de explosivos en Hirschhausen (Alemania) fue planificada y montada a partir del año 1936, por lo cual corresponde a una cronología similar a la de Flix. Además, las dos fábricas fueron construidas con la participación de la I.G.1 Farbenindustrie (González, 2004: 96; König y Schneider, 1987: 35). Debido a estas convergencias, es posible que, aunque en Hirschhausen se elaboraba un explosivo con sustancias químicas diferentes, algunas partes de la maquinaria empleada sean similares, especialmente cuando se trataba de procesos que corresponden a la misma “finalidad” (calentar, enfriar, envasar, etc…).
Una trabajadora de la fábrica de Hirschhausen relató que removían sustancias químicas en calderas grandes con palos largos durante su enfriamiento (König y Schneider, 1987: 65).

La parte norte del complejo fabril de la fábrica de Flix está subdividida en tres plantas, las cuales, para un mejor entendimiento del lector, se marcaron sobre una foto del complejo fabril (fig. 2) y sobre un croquis del mismo (fig. 3 y 4).

En la planta superior del complejo encontramos bases de ladrillos en forma de “trípode” que fueron fijados al suelo con cemento (fig. 5), lo cual sería un sistema predestinado para aguantar recipientes grandes con una base de forma redonda (convexa). Tal vez, aquí se producía el clorato de sodio o el cloruro de potasio (fig. 4) de manera anteriormente descrita en calderas de una forma similar como la descrita por la trabajadora de Hirschhausen.

La pared vertical entre el nivel superior y entremedio cuenta también con anclajes, por tanto, los líquidos podrían haberse enfriados y filtrados en la planta entremedio antes de llegar a la planta inferior, donde los dos productos se podrían haber mezclados y enfriados en calderas o recipientes grandes y circulares, como sugieren las huellas negativas (fig. 6). Trás una
última filtración se obtuvo el clorato de potasio.

La energía necesaria para el conjunto de máquinas fue proporcionada por un conjunto de máquinas que se encontraban en el extremo norte de la planta superior (fig. 4 y 7), según interpretación del arqueólogo Jordi Ramos.

En la zona sur del complejo se encontró un espacio con bases de máquinas y un techo perforado en dos puntos (fig. 2 y 8). Este podría corresponder a un sistema de carga o descarga, tal vez para llevar el producto a los pabellones donde fue envasada, seguramente en diferentes recipientes, según las necesidades del cliente.

Se documentan tres pabellones, cada uno de ellos está separado de las demás estructuras de la fábrica por terraplenes con la intención de reducir el impacto a los demás edificios en el caso de una explosión accidental. A día de hoy, se conservan tan sólo las fundaciones de cemento y huellas negativas que indican la posición y el tipo de las paredes, restos de material constructivo, anclajes de maquinaria y canales, tal vez para decantar el aceite de las máquinas de envasamiento.

Además, se documentó una parcelación interior, junto con letrinas y pequeños depósitos rectangulares alargados para agua (fig. 9), probablemente para instalaciones de lavamiento del personal como las que se documentan en la fábrica de Avonmouth (fig. 10).

Es difícil saber si el azufre y el azúcar fueron añadidos en estas instalaciones o también en el complejo fabril. En uno de los pabellones se encontró mineral de pirita (fig. 11), lo que podría indicar que se llevaron a cabo modificaciones en estos espacios.

Hay que tener en consideración que la mayoría de los procesos descritos en este artículo son meras hipótesis basadas en posibles analogías, pero sin base científica suficientemente sólida. Harán falta futuros estudios para confirmar, cambiar o descartar lo aquí descrito.


Ole Friedrich

[1] IG = Interessengemeinschaft (trad.: Sociedad de intereses). La I.G. Farbenindustrie también proporcionó la patente del explosivo cloratita del tipo “miedzienkite” que se elaboró en la fábrica de explosivos de Flix (González, 2004: 96).

Referències:

González García, J. M. (2004): La industria de explosivos en España: UEE (1896-1936). Fundación Empresa Pública, Madrid, 135p.

König, W., Schneider, U. (1987): Sprengstoff aus Hirschhagen. Gesamthochschule Kassel, Kassel, 213p.

Video explicativo sobre la elaboración química de clorato de potasio. Acceso: 13.07.2022, 17:15. https://www.youtube.com/watch?v=sa6tqB5wmSo

Documentación fotográfica de la National Gas Filling Factory en Avonmouth. Acceso: 12.07.2022, 14:32. https://maps.bristol.gov.uk/kyp/?edition=bristol&layer=Port%20of%20Bristol%201920s%20photographs&x=352968.44&y=181280.68&extent=859.63

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