El campamento bajo los árboles

Campamento el año 1915. Fuente: Fondo FECSA, Arxiu Nacional de Catalunya, ANC1-211-N-29268

Los bosques han crecido sobre los escombros de antiguas estructuras construidas por la humanidad. En los bosques del Pallars Jussà, cercanos a las urbes de Talarn y Tremp, se ocultan bajo sus arboledas estructuras de un pasado reciente que hablan directamente de la historia económica y social del lugar.
Bajo el suelo iluminado por los rayos solares que atraviesan los pinos, se encuentran las bases de estructuras arquitectónicas que dieron cobijo a los trabajadores que construyeron la presa entre los años 1911 y 1916.

En esta historia encontramos dos núcleos; uno en el que viven los trabajadores rasos, que son la mano de obra que sobreviven en condiciones misérrimas, mientras que al otro lado está la zona de los ingenieros extranjeros que planifican la construcción y que viven con mayor pomposidad en casas de estilo colonial británico del siglo XIX y con pistas de tenis para pasar su tiempo de ocio.

Pero hay que contextualizar y poner en preámbulos para entender. Es en el año 1911 cuando una compañía canadiense se instala en Barcelona, fundada por el ingeniero Fred Stark Pearson, con la intención de explotar la fuerza hidroeléctrica de Cataluña. Cabe decir que de esta explotación no se beneficiarían las poblaciones locales, sino que su intención era dar luz a la ciudad de Barcelona a través de la energía obtenida del agua. El nombre de la compañía será Barcelona Traction Light and Power Co. Ltd. De esta surgirá su filial, conocida como Riegos y Fuerzas del Ebro S.A. aunque popularmente se conocerá como la Canadiense.

Pearson ya tenía una dilatada experiencia en la construcción de estas obras de ingeniería en Nueva York, México y Brasil. El ingeniero había estudiado la zona y había sido asesorado sobre la potencia que otorgaban los ríos de la zona pirenaica. En un movimiento de estrategia empresarial, se hace con concesiones y derechos de explotación para poder realizar tales propósitos, monopolizando dichas concesiones de producción de energía eléctrica de los ríos catalanes, entre los que se incluyen: el Segre, Ebro, Noguera Pallaressa, Flamissel, Fresser, Ter, Llobregat y Cardoner. A su vez, se hace con los derechos de la energía que llegará a Barcelona gracias a esos ríos.

El ingeniero establece un Holding empresarial en el que absorbe diferentes empresas eléctricas locales, monopolizándolas todas en su compañía. La compañía de Pearson explota estas posibilidades en un país en que no se había explotado esta forma de energía y las concentra en la zona más industrializada, que es Cataluña, combinando la explotación de los ríos pirenaicos con el consumo de electricidad en las zonas más industrializadas del país.

Retrato delante de los barracones del campamento. Fuente: Cedidas por Miquel Bailac

Historia de dos ciudades

En el mes de noviembre de 1911 llegan los topógrafos e ingenieros de la compañía y hacen estudios sobre la zona. Estos recién llegados son de habla anglosajona y se pasean como lo harían señores feudales por las zonas de cultivo de los lugareños, mostrando altivez. Las autoridades locales desconocían qué hacían estos técnicos vestidos con sombreros de ala ancha, y que parecían más personajes salidos de “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad o de las colonias africanas que tenían los europeos, y de las que traían las mismas formas que ostentaban allá.
Para esta titánica empresa se necesitará una ingente cantidad de mano de obra. Los primeros saldrán de la propia comarca, campesinos que pasan a ser asalariados de este gran holding empresarial. Aun así, se necesitaban más trabajadores de los que la comarca podía abastecer. Los llegados de otras regiones deprimidas económicamente, satisfarán las necesidades de la empresa, a la vez que los forasteros provocarán un choque cultural con los lugareños así como ya lo habían provocado previamente los ingenieros. La mayoría de gente llegada se alojó en Tremp, incrementado la demografía del lugar. Se estima que llegaron a venir entre 6000 y 10000 forasteros a la comarca. Este aumento de población se puede evidenciar por el aumento de matrimonios y tasas de natalidad tanto en Tremp como en la Pobla de Segur a partir del año 1912 y durante los años que le siguen. Debido a que las poblaciones del lugar no pueden absorber la oleada migratoria, se creará el campamento de trabajadores.

Fotografía de 1915 del campamento donde se observan los barracones colectivos. Detrás de estos, se aprecia uno de los barracones de empleados. Fuente: Fondo FECSA,
Arxiu Nacional de Catalunya, ANC1-211-N-31516.

En el mismo campamento de trabajadores había una estratificación social. Por un lado, en el campamento, se instalaron entre 3000 y 4000 trabajadores. Por otro lado, estaba la élite, que eran los ingenieros extranjeros, muchos de ellos venidos de las obras del canal de Panamá. Se generó así una clara segregación que trajo conflictividad. Además, estos vivían en una zona aparte, en casas de estilo colonial con todos los lujos que se podían permitir. Cabe recordar que la administración pública beneficiaba a la compañía constructora con concesiones a tavés de expropiaciones a los campesinos del lugar.

En lo que se refiere a la población forastera llegada, se distinguen dos tipos: por un lado, los técnicos anglosajones, de poca relevancia cuantitativa pero altamente cualificados en las labores técnicas que son menester, y, por otro, las familias de trabajadores que serán la mano de obra de la infraestructura hidráulica. Los anglosajones vienen de países como Canadá, Francia, Suiza, Alemania, Noruega o Estados Unidos. La mano de obra proviene de Murcia, Andalucía, Aragón o poblaciones locales; estos buscaban una mejora en sus condiciones de vida respecto a sus lugares de origen, donde era difícil prosperar, y se dedicaban a trabajar en los campos como temporeros. Por parte de la población local, estos obreros eran tratados de manera despectiva por unos lugareños tradicionalistas.

Los miserables

La llegada masiva de trabajadores no cualificados hizo estallar el mercado de la vivienda, con un gran crecimiento de los alquileres, llegando a aumentar un 100% por encima de su valor en Tremp. Pisos que no reunían las condiciones de habitabilidad dignas y aceptables doblan los precios de pisos de lujo de la misma ciudad antes de la llegada de la compañía extranjera. La alta demanda de vivienda y la escasez de la misma hará que ladinos propietarios aprovechen este acaecimiento para aprovecharse de la necesidad y alquilar cualquier espacio con cuatro paredes y cubierta para hacerlo pasar por vivienda, como pueden ser: cabañas, corrales, establos o los silos donde se custodiaba la cosecha.

Estos abusos muestran las malas artes de estos taimados propietarios, donde en un establo se podrían hacinarse hasta dos familias a unos precios desorbitados, y que los forasteros tenían que aceptar. Es la codicia de los propietarios la que se aprovecha de una necesidad tan básica como es la vivienda. Al final, la historia es cíclica y se repite de una manera perversa, donde unos pocos se benefician de las necesidades básicas de un gran número de personas.

En el caso de los forasteros llegados a Tremp, hacinados en cochambrosas viviendas y malviviendo con menesterosos jornales, bien podría ser el argumento de una novela de Gógol. Viviendo en lugares insalubres por los que pagaban altos precios, todo ello auspiciado por la codicia de propietarios y una falta de regulación ante estos abusos. No deja de ser una repetición del mismo episodio que aconteció en el siglo anterior en ciudades como Londres, producto de la industrialización. Así vemos cómo la industrialización trae consigo unas condiciones de vida misérrimas para la mano de obra no cualificada, que lleva a cabo las tareas más despreciables y que, en muchos casos, les costaba la vida a cambio de un exiguo emolumento con el que apenas podían malvivir.

Fotografía del pago del salario a los trabajadores, año 1916. Fuente: Fondo FECSA, Arxiu Nacional de Catalunya, ANC1-
211-N-29352.

Julián Canals Alcaraz

Referències:

Tarraubella i Mirabet, F.X. (2011), La Canadenca al Pallars: repercussions socioeconòmiques de la construcció de l’embassament de Sant Antoni a la Conca de Tremp (1910-1920), Ed. Garssineu, Tremp

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *