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Una misión arqueológica del IPOA descubre dos nuevas tumbas en Oxirrinco de época saíta (dinastía XXVI)

Notícia | 09-12-2021

La misión arqueológica del Instituto de Oriente Próximo Antiguo de la UB en el yacimiento de Oxirrinco (Egipto), dirigida por las investigadoras Maite Mascort y Esther Pons, ha realizado una serie de descubrimientos importantes. Esta campaña de trabajos, que finalizará el 10 de diciembre, ha sacado a la luz, entre otros hallazgos, dos tumbas de época saíta (664-525 aC), la última dinastía nativa que gobernó el antiguo Egipto antes de la conquista de los persas.

Una de las tumbas estaba abierta desde la antigüedad, pero en su interior se ha encontrado un sarcófago de piedra antropomorfo femenino, cuya tapa estaba algo desplazada. Dentro había una gran cantidad de cuentas de fayenza tubulares y esféricas pertenecientes a la red funeraria que cubría a la difunta, así como un amuleto de piedra de un reposacabezas de excelente calidad.

La segunda tumba estaba cerrada y sellada. Contenía un sarcófago antropomorfo masculino con un individuo momificado en el interior con varios amuletos (ojos de Horus, escarabeos, una figura del dios Horus, tallos de papiro, varias dobles plumas, corazones, un pilar Djed), un escarabeo de corazón y numerosas cuentas de fayenza tubulares y esféricas pertenecientes a la red funeraria que cubría el cuerpo. Conservaba todo el ajuar funerario: los cuatro vasos canopos epigráficos, con las vísceras momificadas en el interior, 399 ushebtis de fayenza y una jarra de cerámica con restos de vendas.

Según destacan Mascort y Pons, la importancia del descubrimiento radica en que «se ha localizado una tumba cerrada y sellada de época saíta con una estructura arquitectónica distinta a la de las encontradas hasta ahora en el yacimiento. Además, al estar intacta, nos permitirá conocer mejor los rituales funerarios de este período cronológico en Oxirrinco».

Aparte de estos hallazgos, durante esta expedición también se han descubierto cinco criptas bizantinas, tres tumbas de época romana con individuos momificados, algunos de ellos con cartonajes policromos, y tres con una lamia de oro sobre la lengua. «Este era un ritual —explican Mascort y Pons— de protección del difunto muy característico de la necrópolis romana de Oxirrinco, puesto que hasta ahora se han recuperado catorce de estas lenguas de oro».

La misión arqueológica de 2021 en Oxirrinco comenzó el pasado 10 de noviembre y finaliza el 10 de diciembre. Esta campaña ha sido posible gracias al Ministerio de Cultura y Deporte, la Universidad de Barcelona-Instituto del Oriente Próximo Antiguo (IPOA), la Fundación Palarq y la Sociedad Catalana de Egiptología, con la colaboración del Servicio de Antigüedades egipcio y la Universidad de El Cairo con el profesor Hassan Amer.


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