Como CEO y administrador de Óptima Energía, y mutualista alternativo desde hace más de 15 años, he visto como mi mutualidad de previsión social ha sido el pilar de mi previsión social. Mi elección no fue una casualidad, sino una decisión consciente para construir mi futuro con autonomía y visión a largo plazo.

Actualmente, se está debatiendo el futuro de las mutualidades alternativas. Sentimos hablar de la “pasarela al RETA” y de la posibilidad de eliminar nuestra alternativa, un debate que ignora la realidad y la trayectoria de miles de profesionales que hemos confiado en este sistema. Es el momento de ser claros: las mutualidades no somos un problema; somos una solución de éxito demostrada.

El valor fundamental de la mutualidad reside en su naturaleza: es un sistema que nace de nuestra propia profesión y se gestiona bajo principios de mutualismo y no de lucro. A diferencia del RETA, donde mis cuotas se destinan a pagar las pensiones de hoy, en mi mutualidad, cada aportación es ahorro limpio acumulado a mi cuenta personal. Es mi capital, capitalizado y rentabilizado, mi propiedad.

Esta característica nos da una libertad financiera que el sistema público no puede ofrecer. Hemos podido diseñar nuestras coberturas de manera individualizada. Desde una cuota mínima inicial inferior para facilitar el inicio de actividad, hasta la flexibilidad para escoger el importe de nuestras prestaciones, o decidir si queremos cobrar la jubilación en forma de capital, renta, o una combinación de las dos. Esta flexibilidad es esencial para el autónomo, la fuente de ingresos del cual fluctúa.

El debate actual a menudo obvia la protección que hemos conseguido los mutualistas. Hemos establecido sistemas de prestaciones mucho más ajustados a nuestras expectativas, especialmente en casos de Incapacidad o Defunción, donde hemos podido escoger libremente los beneficiarios y garantizar un capital concreto para nuestra familia. Además, las ventajas fiscales de nuestro modelo, que permiten deducir las aportaciones como gasto de actividad, son un incentivo legítimo y reconocido legalmente.

La continuidad de la alternatividad es una cuestión de justicia y de respecto a la libertad de elección. Nuestra opción no resta al sistema público, sino que lo fortalece, puesto que libera la presión sobre las finanzas de la Seguridad Social. Exigimos que nuestra trayectoria y nuestra decisión, tomada bajo el amparo de la ley, sean respetadas.

El papel de las mutualidades alternativas es clave en la previsión social complementaria europea. No se trata de mantener un privilegio, sino de defender un modelo sólido, justo y profesionalizado que ofrece la mejor red de seguridad para los autónomos más activos. Por eso, la defensa de nuestra mutualidad es la defensa de nuestra propia libertad profesional.

Autor: David Callicó Marcou, CEO de ÒPTIMA ENERGIA, S.L, y mutualista de la Mútua dels Enginyers

Imagen de: Juan Barbosa – Europa Press – Archivo