A partir de los 65 años se abre hoy una etapa vital mucho más larga que la que conocieron generaciones anteriores. En España, la esperanza de vida supera ya los 83 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), cuando en 1975 apenas rondaba los 73. Esto supone que, de media, una persona que se jubila a los 65 años puede tener por delante casi dos décadas adicionales de vida. Además, las proyecciones demográficas apuntan a que la esperanza de vida podría acercarse a los 86 años en 2040.

Este periodo, lejos de ser homogéneo, presenta necesidades muy diferentes según el momento vital. Los primeros años tras la jubilación suelen caracterizarse por mayor autonomía, salud relativamente estable y un nivel de gasto moderado. Sin embargo, a medida que avanza la edad, aumentan las probabilidades de dependencia. Un 38,5 % de las personas mayores de 80 años presentan algún grado de dependencia (Imserso, enero de 2026).

Ante esta situación toma gran importancia conocer alternativas financieras para cubrir las necesidades de cada etapa y optimizar el bienestar financiero de las personas mayores y sus familias.

Existen distintas soluciones para complementar ingresos en la última etapa de la vida, entre las que están la hipoteca inversa, la venta de la nuda propiedad o fórmulas más innovadoras como el anticipo de alquileres para dependencia. Esta última fórmula permite a las personas mayores con dependencia obtener unas rentas adicionales elevadas para destinarlas a sus cuidados.

El coste de una residencia privada en España puede situarse entre 2.000 y 3.500 euros mensuales, dependiendo de la comunidad autónoma y del nivel de atención requerido. En el caso de cuidados en el domicilio, un cuidador interno puede suponer un gasto anual superior a 20.000 euros. Estas cifras superan la pensión media de jubilación, especialmente la de las personas viudas, con pensiones muy limitadas que apenas alcanzan los 1000 euros mensuales de media, generando tensiones en la economía familiar.

Poder acceder a un servicio financiero que permite obtener rentas elevadas mediante el adelanto de los alquileres futuros y mantener la titularidad del inmueble puede suponer un punto de inflexión en el día a día de estas familias.

Las principales ventajas frente a otras alternativas son que se consiguen ingresos más altos que con otras soluciones, se mantiene la propiedad del inmueble y los herederos no deben afrontar la devolución de una deuda en un plazo corto.

Además, cuenta con un tratamiento fiscal favorable tras la Ley de Presupuestos Generales del Estado 2023, lo que mejora su eficiencia financiera.

Cuadro comparativo entre las diferentes opciones

Opción ¿Se mantiene la propiedad? Nivel de ingresos adicionales Impacto en herederos
Hipoteca inversa Medio Deben devolver íntegramente la deuda a corto plazo
Anticipo de alquileres Alto Amortizan con alquileres, no requiere desembolsos
Venta de nuda propiedad No (se pierde la titularidad) Alto (pago único) No heredan el activo

En un contexto de longevidad creciente, planificar esta última etapa con soluciones flexibles y eficientes resulta clave para garantizar calidad de vida y tranquilidad familiar.

Autora: Natàlia Bundó, Directora de Desarrollo de Negocio de PENSIUM