What's Holding You Back
OBJETIVOS:
El proyecto What’s Holding You Back parte de mi gran necesidad por entender el hogar como una construcción afectiva ligada a la relación madre-hija, con un foco puesto también en cómo esto afecta la construcción de la identidad de las dos.
Uno de los objetivos principales es explorar cómo traducir a lenguaje visual una experiencia emocional e intangible, buscando formas de dar forma a aquello que no es directamente visible.
He querido plantear también el hogar no como un espacio físico estable, sino como una estructura construida a partir de la memoria, los vinculos y las experiencias personales. En mi caso, esta idea surge desde una vivencia donde el concepto tradicional de hogar no lo tengo con una definición clara, lo que me da juego a convertir el proyecto en una forma de explorar y dar sentido.
Por otro lado, uno de mis objetivos con este proyecto fue trabajar la práctica artística como espacio de reflexión personal, y como lo privado puede convertirse en político. Gran parte de este proyecto aborda la experiencia de ser mujer y las dinámica de cuidado dentro del entorno familiar, así como su transmisión entre generaciones. Este proyecto nace desde un punto de increible interés, y de querer conocer y aprender sobre dinámicas que son más grandes que mi persona, pero desde mi propia experiencia individual.
METODOLOGIA
El proyecto se desarrolla a partir de un proceso abierto, no lineal, donde la investigación y la producción plástica están siempre conectadas. No hay una separación clara entre pensar y hacer: una cosa alimenta la otra constantemente.
El trabajo se construye a partir de ciclos de investigación, producción intuitiva, revisión y transformación. Las referencias teóricas y artísticas están presentes durante todo el proceso, pero siempre en diálogo con la práctica y con la experiencia personal.
Mi práctica parte de un interés multidisciplinar, donde analizo referentes de distintos campos (cine, música, psicoanálisis, arte) para entender qué me interesa de ellos y cómo puedo traducirlo a mi propio lenguaje visual. Esta parte más estructurada convive con momentos de escritura automática y dibujo intuitivo, que me permiten acceder a una forma de trabajar más libre y menos controlada.
El proceso se basa mucho en la repetición y la acumulación de material: generar imágenes, probar, editar, descartar y volver a empezar. No busco una imagen final cerrada desde el principio, sino que el lenguaje visual se vaya construyendo poco a poco a través de ese proceso.
El archivo personal, los objetos y las imágenes juegan un papel importante como material de trabajo. Funcionan como fragmentos de memoria que se reorganizan constantemente, influidos también por referentes como Sol LeWitt o Annette Messager, que me ayudan a entender cómo lo cotidiano y lo fragmentado pueden construir significado.
También hay una parte del proyecto que se construye desde lo relacional, a través de conversaciones con mi madre y con otras mujeres. Estas conversaciones han sido importantes para situar el proyecto en un contexto compartido y no solo individual, especialmente en relación con el cuidado, la maternidad y los vínculos familiares.
En esta obra en concreto, todo este proceso se materializa en una caracola de cerámica que funciona como contenedor. En su interior se reúne y reorganiza todo el material del proyecto: imágenes, texto y archivo, creando un espacio íntimo donde todo convive.
En definitiva, la metodología se basa en mantener siempre en contacto lo emocional, lo conceptual y lo material, entendiendo la práctica artística como un proceso en constante construcción.
FORMALIZACIÓN DE LA OBRA
La obra se presenta como una caracola de cerámica que funciona como contenedor simbólico del proyecto. Esta pieza actúa como una estructura cerrada en su exterior, pero que revela un interior cargado de imágenes, textos y fragmentos de archivo personal.
Una de las grandes razones por las que escogí matricularme en esta asignatura, es por el interés inmenso que tengo por el mundo de la impresión expandida. Lo mejor que me ha podido traer esta carrera ha sido la introducción al mundo del grabado, algo que previamente no tenía la suerte de conocer. De manera tradicional conocemos el grabado como algo plano, y basado en la producción; la manera en la que artistas como Felix Gonzalez Torres han podido coger estos conceptos y llevarlos a un mundo de repetición dentro de la idea de crear obra expandida, es algo que me lleva influenciando muchísimo en mi propias creaciones. Esta asignatura para mí encapsula la posibilidad de repetición y de la producción del grabado dentro de sus nuevas definiciones, y sabía que esa posibilidad tenía que estar reflejada en algún punto del TFG.
Antes de la construcción de la pieza, el proyecto se ha nutrido de diversas referencias artísticas que han sido clave para el desarrollo del lenguaje visual. Por un lado, el trabajo de Sol LeWitt y su aproximación al archivo y la acumulación de imágenes me ayudó a entender los objetos cotidianos como elementos cargados de memoria y significado personal. Por otro lado, la obra de Annette Messager me permitió pensar en la fragmentación del cuerpo y en la saturación de lo íntimo como una forma de construcción visual. Estas referencias, junto con otros materiales de archivo personal, han sido fundamentales para construir un imaginario donde lo doméstico, lo corporal y lo emocional se entrelazan sin jerarquías claras.
La caracola está hecha de cerámica, modelada por mi, y cocida en la propia facultad. Su cuerpo tiene grietas, roturas y aperturas que funcionan como pequeñas ventanas, dejando que el espectador pueda acceder parcialmente a lo que ocurre en su interior, pero sin llegar a verlo completamente.
El interior está recubierto de papel japonés de algodón, , sobre el cual se han impreso distintas imágenes pertenecientes al archivo del proyecto. Estas imágenes se han pegado manualmente en capas mediante una mezcla de cola y agua, adaptándose a la forma curva del interior de la caracola. Este proceso ha sido lento y progresivo, basado en la prueba y el error, lo que ha permitido una integración orgánica de los materiales en el espacio.
Las imágenes del interior son composiciones que combinan fotografías de objetos relacionados con mi madre y conmigo, fragmentos del cuerpo de mi madre, textos, y material de archivo. Este conjunto no sigue una estructura jerárquica, sino que se organiza como una acumulación fragmentada de elementos que conviven en el mismo espacio.
Formalmente, la pieza juega con la tensión entre lo cerrado y lo accesible. El exterior remite a una forma contenida y aislada, mientras que el interior se presenta como un espacio íntimo y saturado. Los agujeros de la cerámica funcionan como puntos de observación limitados, generando una relación indirecta entre la obra y el espectador.
En conjunto, la pieza se entiende como un contenedor de memoria y experiencia, donde el interior funciona como un universo fragmentado que recoge y reorganiza el material emocional y visual del proyecto.
CONCLUSIONES
Este proyecto ha sido una forma de seguir profundizando en una investigación que parte de lo autobiográfico para construir un lenguaje visual en torno a la figura materna, el hogar y la identidad. A lo largo del proceso, la práctica artística ha funcionado como una herramienta de exploración personal, pero también como una manera de situar experiencias íntimas dentro de un contexto más amplio y compartido.
El trabajo me ha permitido entender mejor la relación entre investigación y producción, y cómo en mi práctica estas dos cosas no funcionan por separado, sino que se construyen al mismo tiempo. Este proceso ha sido abierto, cambiante y muchas veces basado en la prueba y el error, lo que ha permitido que la obra evolucione de forma más orgánica.
La pieza final recoge todo este proceso en un único objeto, donde el interior se convierte en un espacio de acumulación de imágenes, textos y archivos que hablan de una experiencia emocional concreta, pero que a la vez puede ser reconocida desde otras vivencias. En este sentido, la obra no busca dar una respuesta cerrada, sino generar un espacio donde lo íntimo pueda ser observado desde cierta distancia.
Por último, este proyecto ha sido también una forma de seguir construyendo un lenguaje propio, tanto a nivel conceptual como material. Me ha permitido trabajar desde una práctica donde lo emocional, lo conceptual y lo material conviven constantemente, y donde la idea de hogar, vínculo y memoria siguen siendo ejes que continúan abiertos.
