Read Time:6 Minute, 39 Second

Lluís Cortés (Balaguer, 1986) se encontraba en Kiev cuando el 24 de febrero Vladymir Putin ordenó los primeros ataques del ataque ruso a Ucrania. El exentrenador del Fútbol Club Barcelona Femenino y actual seleccionador ucraniano, logró huir del país junto al preparador físico Jordi Escura para emprender un viaje de vuelta a casa. Desde Catalunya, nos cuenta cómo vivió en primera persona el inicio del conflicto y cómo está ayudando en la acogida de refugiados, entre los que se encuentran sus jugadoras.

ÓSCAR LLENA

– ¿Dónde estabas cuando empezó el ataque ruso? ¿Cómo te enteraste y qué sentiste en ese momento?

La noche antes de que empezara el conflicto colgué una historia en Instagram desde Kiev y a la mañana siguiente empecé a recibir mensajes de gente preguntando cómo estaba. Nos despertamos con el sonido de explosiones y en seguida nos dimos cuenta que la situación se estaba complicando y que teníamos que salir del país. Evidentemente sientes impotencia y tristeza, nunca te imaginas acabar en medio de una guerra. Un periodista me propuso ir explicando a través de Twitter lo que estaba pasando en Ucrania, y así lo hicimos. Es algo que me ayudó a tomarlo con más calma para poder transmitirlo así a nuestra gente. 

«La noche antes cenamos en un restaurante del centro de Kiev y la calle estaba llena de gente paseando y las tiendas estaban abiertas, era todo normal».

– En Europa se empezó a hablar de la invasión el mismo jueves 24 de febrero. ¿Cómo lo vivisteis desde Ucrania, fue algo inesperado o era algo que se podía llegar a prever?

En los últimos días se hablaba de que la situación con Rusia comenzaba a ser tensa pero nadie pensaba que pudiese ser algo tan inminente. Nosotros habíamos volado a Ucrania dos días antes para firmar unos papeles que teníamos pendientes y nos dijeron que no había peligro. De hecho, la noche antes cenamos en un restaurante del centro de Kiev y la calle estaba llena de gente paseando y las tiendas estaban abiertas, era todo normal. 

– Pudisteis salir de Ucrania en tren. ¿Estuvisteis cerca de los ataques en algún momento?

Durante el viaje de vuelta oímos explosiones de los alrededores y también veíamos aviones y tanques. En el tren estábamos atentos a las redes sociales y veíamos que mientras anunciaban que las tropas rusas se estaban acercando nosotros avanzamos muy despacio. Fuera había gente caminando por la carretera cuando aún estábamos a 600 kilómetros de la frontera. Daba la sensación de que podrían pasar cosas en cualquier momento. El viaje en tren fue el momento más duro de todos. Puedes pensar que al estar en el tren ya estás seguro, pero durante el trayecto van pasando cosas que te hacen dudar si todo saldrá bien, desde el sonido de los aviones de guerra que pasan por encima hasta la cantidad de gente que está contigo. Era una sensación de agobio constante que no había tenido nunca, pero cruzar la frontera fue recuperarlo todo.

– Durante el trayecto encontrasteis gente que también escapaba. ¿Recuerdas alguna conversación o escena en especial?

En el tren había sobre todo mujeres, niños pequeños y algún extranjero. Cuando arrancamos fue muy triste por las caras de la gente. Huían del país dejando a sus maridos y quizás sin saber si volverían a verlos. Es algo que ves en las películas, pero estando ahí no dejas de pensar en qué se les estará pasando por la cabeza en esos momentos, debe ser algo muy triste. En el tren la gente no hablaba, es un momento de incertidumbre pero al mismo tiempo sabes que ya estás a salvo. En el control de pasaporte, encontramos gente a la que no dejan pasar y no sabíamos qué pasará con ellos.

Lluís Cortés sostiene una bandera de Ucrania junto a Jordi Escura (izquierda) y Jaume Joan Rius. FOTO: @UAFWomen

«Ahora lo profesional ha pasado a un segundo plano y uno siente la responsabilidad de ayudar»

– Desde que has vuelto a Barcelona has estado ayudando tanto a nivel humanitario como a la Federación. ¿Qué es lo que más falta hace ahora en Ucrania? ¿Cómo estáis gestionando la ayuda?

En momentos como este toda ayuda es poca. Nosotros tenemos una finca familiar en Balaguer donde hemos podido almacenar alimentos, ropa y material sanitario que desde el ayuntamiento se ha ido recogiendo, y en marzo lo enviamos en dos camiones hacia Ucrania. Cuando volví a Barcelona me puse a disposición de distintas entidades para ayudar en lo que pudiese hacer falta. También estamos intentando ayudar en temas burocráticos a la gente que llega aquí, desde contactar con abogados a encontrar familias de acogida.

– Estás ayudando a jugadoras ucranianas a buscar equipo. ¿Cómo están funcionando estos trámites? ¿Habéis encontrado alguna dificultad? 

Hemos colaborado tanto con la federación ucraniana como con la UEFA, que ha permitido a los clubes fichar a jugadores y jugadoras de manera excepcional, como con los clubes y la federación de aquí. Hay clubes que estuvieron interesados desde un principio en incorporar a estas jugadoras y se pusieron enseguida en contacto con nosotros. Con el cuerpo técnico de la selección hemos ayudado a las jugadoras que venían a Catalunya a conocer a los clubes y a encontrar alojamiento. Muchas jugadoras fueron directamente a Guissona, donde está llegando gran parte de los refugiados, y desde ahí las pusimos en contacto con equipos de aquí. Lo más difícil no ha sido tanto la parte futbolística sinó la acogida, pero por suerte todo el mundo se ha volcado para ayudar y eso es algo de agradecer. 

– ¿Cómo están viviendo el conflicto las jugadoras? ¿Han salido todas del país?

Desde que empezó el conflicto hemos tenido contacto casi diario con las jugadoras y con el staff técnico. Ha sido y está siendo muy duro para ellas por todo lo que implica. La mayoría han salido del país dejando atrás a sus familias y muchas han encontrado equipo fuera de Ucrania. En un principio había jugadoras que querían incluso ir a defender el país. Cuando atacaron las principales ciudades algunos miembros del staff fueron a aldeas más seguras ya que tienen que quedarse en el país, y algunos directivos y uno de los doctores fueron a ayudar al frente. 

Lluís Cortés da indicaciones durante un entrenamiento de la selección ucraniana. FOTO: @UAFWomen

– Tanto a nivel deportivo como administrativo, ¿qué consecuencias puede tener la guerra para la federación ucraniana? 

A nivel deportivo, la FIFA está ayudando mucho a la federación para que los jugadores y jugadoras puedan seguir compitiendo pese a la guerra. También se han jugado partidos amistosos en distintos sitios para recoger dinero y concienciar sobre la situación, y eso es algo que dentro se valora mucho. A nivel de contrato, una vez salimos del país cobramos lo que teníamos pendiente del mes de febrero. Esto es algo que a los futbolistas no les afecta ya que cobran sobre todo de sus clubes.

– En junio tenéis previsto jugar dos partidos de clasificación para el Mundial 2023 en Ucrania, ¿lo ves viable a día de hoy? ¿Se ha planteado alguna alternativa  si sigue el conflicto? 

Todos deseamos volver a jugar, porqué significará que habrá acabado todo. A día de hoy lo importante es que las jugadoras puedan seguir disfrutando del fútbol en otros equipos y olvidarse en parte de todo lo que están sufriendo. Una vez llegue el día la decisión dependerá de la federación y de la UEFA, pero sería una gran notícia poder volver a jugar como selección y en Ucrania. 

– ¿Te has planteado en algún momento dejar el cargo de seleccionador?

No pienso en eso. Mi objetivo es seguir entrenando a Ucrania porque tengo contrato y porque es algo que acaba de empezar. Ahora lo profesional ha pasado a un segundo plano y uno siente la responsabilidad de ayudar. Mi equipo y yo nos estamos centrando en ayudar en lo que haga falta, tanto en Ucrania como aquí en Catalunya.

About Post Author

Óscar Llena

Periodista por vocación. Amante de la vida y del deporte. Persigo historias y trato de contarlas.
Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.